Esta pintada es de mi gueto: “Hediondo Puente de Bellacos (Madrid)”.  No digo está, sino “es”, porque mi barrio es lo que expresa la pintada. Hay muuuuuuchas más, más que mugidos en una dehesa. Las pintadas de esta índole abruman en Bellacos (Vallecas, por si algún despistado todavía no conoce mi certero neologismo. Eso sí, fácil neologismo, ayudado por la condición de Villa que ostenta la capital de Espena y, por lo tanto, de villanos los que la habitamos…).

Simón “el viróloco”, mentó hace poco a la Unión Soviética, como entidad sociopolítica actual… ¿despiste o anhelo del subconsciente? Los tarados que abruman mi ciudad anhelan, sueñan, vagan desconsolados por las calles, plañendo porque Espena sea una pequeña URSS. La pintada no puede ser más esclarecedora: República, socialismo (y), autodeterminación. Pongo la conjunción entre paréntesis, porque estos analfabetos –obviamente – no saben escribir. Desolador que tras 3 décadas de la destrucción de la URSS, estos imbéciles paisanos nuestros sigan deseando tamaña aberración sobre la Tierra. Todos los febreros aparecen pintadas donde, literalmente, se escriben loas y vítores “a la gloriosa revolución proletaria de octubre”, que así llaman estos zoquetes al golpe de Estado bolchevique y a la instauración del totalitarismo comunista en esa tierra.

Bien… todo muy bonito. Ojalá fueran lo que parecen: cabezas huecas o llenas de serrín. Pero son mucho peor, infinitamente peor: son cabezas llenas de odio irracional al ser humano, entre los que, mucho me temo, nos encontramos los mal llamados “ciudadanos”.  Fijaos en la aparente contradicción de esta pintada. Demandan República y, a la vez, autodeterminación. O sea… quieren un Estado socialista… pero sin Estado. Creen que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas fue una unión voluntaria de países independientes, una unión fraternal amalgamada por el proletariado y la “conciencia de clase”. Un lugar donde no había Estado y sí una ideal unión de pueblos independientes. Qué se lo expliquen a los habitantes de dichas repúblicas tan dichosas… y que alguien les explique a estos tarados coetáneos nuestros, que cuando algo se destruye desde dentro, como fue la URSS, es porque es algo malo. No es lo mismo una implosión que una explosión. Y que se lo expliquen a todos habitantes de los países que invadieron…Pues nada, estos psicópatas alienados a extremos siderales, a lo suyo, que es lo de casi todos: hacer el ridículo y henchirse por ello.

Intuyo que su rollo va más en el ámbito maoista, pues muchos llevan el estúpido espíritu de lucha de los terroristas del FRAP y de los hermanos menores de estos, pero mucho más poderosos: el GRAPO.  Mao fue muy hábil al denominar “Revolución cultural” al mayor genocidio cometido sobre la Tierra, y sobre su propio pueblo, como brutal oprobio y agravante de todo delito de lesa humanidad (que es inherente al comunismo). Estos idiotas de las pintadas y los desfiles por las principales calles de Madrid, creen ser la élite intelectual (por aquello de la revolución proletaria maoista, y del apoyo constante de la progresía espenola) y, a su vez, poder gozar de todas las prebendas ultracapitalistas. Es decir: son más chinos que los chinos de China.

Es agotador percatarse, una y otra vez, de lo yerma que es nuestra tierra espenola, con lo fértil que fue la otrora española.  Es desolador percatarse, una y otra vez, de lo ubérrima que nos vende esta tierra espenola. Precisamente esta élite intelectual y humanitaria, que son los comunistas. Los mayores covidiotas del reino, por cierto. Sólo esto lo dice todo sobre el nivel mental y las malas intenciones de estos descerebrados que ostentan el poder político y, más que nos pese, popular y social en Espena. Las calles son suyas y de sus aliados (inmigrantes, delincuentes de todo pelo, fuerzas del orden, militares, etarras, terroristas catalanes y etc.) que, a su vez, tienen más aliados… no obviemos que la nomenclatura de grupos de descerebrados es tan amplia, que no podemos meterlos en varios sacos, sino en una atomización de sacos mayor que las piezas de fruta que puede haber en el Mercamadrid.

Tiempos duros estos donde el intelecto ha sido sustituido, una vez más (si es que alguna vez dejó de imperar) por el comunismo.

¡No se puede ser más tonto, coño! ¿O sí? Aquí son más cretinos que cuando la II República. Así que hago una fe de erratas: ¡Sí, se puede! (curiosamente es uno de los eslóganes y gritos de guerra de ya sabéis quien y quienes…)

Menos mal que soy mortal.