Excelentísima, Ilustrísima y Feministísima Jueza Míguez:

Miserable, Así es como se puede describir su actitud ante mi caso, una actitud que lleva usted manteniendo desde hace más de tres largos años. Y se lo voy a explicar el por qué su actitud merece ese calificativo y no otros.

Recordará usted que era la juez sustituta del Penal 6 de La Coruña allá por febrero del 2018. Sustituía al Juez titular Sr. Ruano. Bien le vendría ponerse en contacto con él para saber qué es exactamente el caso Papá Maravilla. Como sabrá, Señoría, el Juez Ruano se encuentra de baja desde el 7 de enero de 2021, según información pública del TSXG. Qué casualidad que solo unos días antes le había puesto cuatro quejas ante el Consejo General del Poder Judicial. Quizá sea solo una casualidad, pregúntele y así sale de dudas. A otro que le podría preguntar es al Juez Pía, magistrado del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, del cual su hija es (o al menos lo era) íntima amiga desde la infancia de mi exmujer. Le digo que podría pero poder no va a poder, porque este señor ya falleció hace más de un año. No sé si él metió las zarpas en mi caso, a mí todo el mundo me dice que en mi asunto hubo una mano negra por detrás que movía los hilos. Si fue o no este hombre, nunca lo podré probar. Si no lo fue, que su alma Descanse en paz. Si lo fue, que arda en las llamas del infierno por toda la eternidad. Porque entrometerse en la infancia sagrada de dos niños inocentes es uno de los peores pecados.

Pecado, por cierto, que usted ha cometido. Y del que no me voy a olvidar jamás. La perseguiré, con la palabra y la verdad, hasta las puertas del infierno. Porque usted sí que ha sido culpable de los hechos que le voy a relatar. Usted es culpable del sufrimiento de mis padres, unos abuelitos que en la etapa final (y espero que muy larga etapa) de sus vidas, tienen que ver como les roba usted el cariño de sus nietos. Es culpable usted también del sufrimiento de mis hijos, que gracias a su condena se han visto privado nada menos que tres años de su padre, al que usted ha robado la Patria Potestad. Sin explicarlo. Sin dar una razón. Si esto no es cierto ya me está usted poniendo una querella mañana. Pero no lo va a hacer, porque ya se lo he dicho en varias ocasiones, porque sabe que lo que digo es cierto y porque es usted una cobarde. También es usted culpable del sufrimiento que a mi me causa. Pero por esto no se preocupe: ha sido en este sufrimiento donde le he encontrado sentido a mi vida, y que vine al mundo a luchar por mis hijos y por lo que es justo. Sin miedo. ¿Acaso le tendría que tener miedo a una juez cobarde, que delinque en un juicio, que miente en la sentencia y que falsifica documentación? En absoluto, por mucho Jueza y por muy Feminista que sea. Ahora se va a comer usted toda la perspectiva de género esa que me aplicó a mí, tenga cuidado en no atragantarse.

Pero pasaré a los detalles, porque acusar sin probar esta muy feo. Lo de cobarde es muy sencillo: ante mis múltiples quejas, escritos, vídeos, etc... usted ha proclamado un clamoroso silencio, lo que me da más fuerza a seguir por esta línea. Porque si el señor Pallero no tuviera razón en una sola de las palabras que sobre usted he dicho, ¿no haría usted caer todo el peso de la ley sobre mí? Pues no, lo que hace es callar, pensando que la táctica del avestruz le va a funcionar. Se equivoca usted de estrategia. Lo que yo creo que debería hacer mañana mismo es colgar la toga de juez, que no se la merece, y pedir perdón a todas esas personas que ha hecho sufrir. Pedir además su ingreso en prisión y tratar allí de reformular su vida. Quizá le dé tiempo allí a escribir un libro de cómo se ha reformado y quizá pudiera ser usted, por fin, útil a la sociedad. Mucho le pido, sobre todo lo de escribir un libro, cuando usted no sabe escribir y escribe mucho peor que un alumno de Primaria. La semana que viene le hago un vídeo y se lo mando como siempre demostrando lo que le digo.

Sobre delinquir en un juicio. Apunte, señora Jueza Feminista Paloma Míguez. Se saltó usted el artículo 786.2 de la LECRIM, al no dar lectura de los escritos de acusación y defensa al comienzo del juicio. Se saltó usted el artículo 705 de la LECRIM al meter a cuatro testigos (no peritos) a la vez, porque se ve que se le hacía tarde (eran casi las 20 horas y llevábamos desde las 9 de la mañana, lo que pasa es que al día siguiente había huelga), cuando sabe de sobra que el artículo 705 dice que los testigos pasarán de uno en uno. Se saltó usted el artículo 436 de la LECRIM con esos cuatro testigos, pues no les preguntó ni su nombre, ni edad, ni estado y profesión,  ni si conocían o no al procesado y a las demás partes, y ni si habían estado procesados y la pena que se les impuso. De eso nada de nada. ¿Seguimos? Pues claro, ¡Señoría! Se saltó usted el artículo 707 de la LECRIM al ubicarme, en la declaración simultánea de estos últimos cuatro testigos, detrás de un biombo opaco, donde no podía ver absolutamente nada, cuando en Sentencia del Tribunal Supremo 291/2005 de 2 de marzo se estableció (creándose así jurisprudencia) que "el acusado o acusados se encontrarán situados de forma que sea posible su inmediata comunicación con los defensores". Allí me tuvo durante más de hora y media como a un perro, un derecho que no se le ha quitado ni a los nazis en los juicios de Nüremberg. Así juega usted, ahora recoja lo sembrado. Pero hay más. Se saltó usted el artículo 704 de la LECRIM pues no habilitó ningún local en ningún momento del día donde permanecieran los testigos, y se puede ver en el vídeo del juicio que los testigos salían y entraban directamente al pasillo del juzgado donde allí comentaban como les había ido en su testimonio y así ir moldeando futuras intervenciones. ¿Qué tal? ¿Qué le parece? ¿No lo parece extremadamente triste incumplir todos esos artículos de la LECRIM en un juicio en el que mi exmujer me estaba pidiendo nada menos que 19 años de cárcel? Pues sí es triste, y lo es más que se lo tenga que recordar un humilde maestro de escuela, eso dice poco del nivel de las nuevas promociones de jueces y juezas con perspectiva de género. En definitiva, me creó usted una gravísima indefensión saltándose el artículo 24 de, nada menos, la Constitución Española.

También le he dicho que miente en la sentencia. Es mentira de arriba a abajo, un relato de ciencia ficción que nunca ha ocurrido. Relato que usted fue moldeando en unos hechos probados que eran descripciones de relatos, no hechos probados en sí. Pero usted fue más lejos. Y en la parte de la sentencia que dedica a la fundamentación jurídica no fundamenta usted absolutamente nada, y vuelve a ser un refrito de los hechos probados (que debería haberlos llamado hechos inventados o relato metido con diez calzadores). Bueno, pero hay mentiras que usted afirma y donde la he pillado. La clave está aquí: “El día 22 de septiembre de 2015 LA DENUNCIANTE interpuso denuncia contra su marido y cesó la convivencia familiar, pactándose entre los progenitores un régimen de visitas en relación con sus hijos menores que persistió hasta la fecha 4 de diciembre de 2015”. Esto es falso, esta falsedad le debería a usted costar al menos 3 años en prisión, entre los progenitores no se pactó ningún régimen de visitas: ese fue el origen de todo mi caso. El 22 de septiembre es verdad que interpuso mi exmujer una denuncia, pero se le olvida a usted nombrar un detalle muy importante: el día anterior, 21 de septiembre, yo había solicitado el divorcio y la Custodia Compartida. Y lo grave, además de que usted mienta al decir que se pactó entre los progenitores un régimen de visitas cuando no se pactó nada, es que el juez de violencia de Género, juez Filgueira, no estableció ningún régimen de visitas ni dijo una sola palabra sobre la guarda y custodia de los niños. Pero esto también se lo calla usted.

Y último punto, sobre la falsificación por parte de usted de documentos. Seré breve porque esto es muy largo y ya se lo he detallado en varios escritos y quejas.  Usted dictó sentencia el 26 de febrero de 2018 en el Penal 6 de Coruña. El día 5 de abril de 2018 fue nombrada Juez (pues no lo había sido nusted antes) y le adjudican destino en Olot (Gerona). Pues un mes después de haber jurado su cargo, de haber recibido el despacho de manos del Rey y de tener destino en Olot (a más de 1000 km de La Coruña), DICTÓ USTED UN AUTO DE ACLARACIÓN DE SENTENCIA donde me mete 10 meses más de prisión sin darme posibilidad de recurrir, CON FECHA 5 DE MAYO DE 2018, Y LO FIRMA COMO JUEZ SUSTITUTA DEL PENAL 6 DE A CORUÑA, CUANDO YA NO OSTENTABA ESE CARGO (esto lo podría haber hecho, pero tendría que haber pedido permiso POR ESCRITO en este caso al Tribunal Superior de Xustiza de Galicia y el TSXG tenía que haberlo reflejado en sus Actas de Sala de Gobierno de que usted la Juez tenía autorización para hacer dicha Aclaración de Sentencia, a pesar de no tener Jurisdicción. Y en las Actas de 2018 y 2019 de la Sala de Gobierno del TSXG, que han sido revisadas meticulosamente, NO APARECE DICHA AUTORIZACIÓN. ¿Falsificando su cargo, Señoría? Ufff, esto huele muy turbio.

Hasta ahora usted ha callado. Todo esto que hoy se publica lo sabe usted desde hace un par de años que se lo he escrito en un par de libros. ¿Qué ha hecho usted este tiempo? Nada. Con su filosofía de unicornios multicolores y gafas moradas, usted ha pensado que el problema que usted y solo usted ha creado se disiparía. Pero hete aquí que yo llevo remando más de dos años como un campeón, dejándome el alma en cada palada contra viento y marea, para que sus irregularidades/delitos no caigan en el olvido. Y aunque no lo crea, estoy avanzando. Y usted se pregunta cómo desactivar al  Papá Maravilla, pero ahora se le va a hacer muy complicado. Es mi objetivo ahora hacerla usted la Jueza Feminista más famosa de España, veremos hasta dónde soy capaz de llegar. Y fíjese que no le deseo a usted el mismo sufrimiento que llevo pasado yo, no soy tan mala persona. Con que usted sufra el 1% de lo que llevo pasado ya, se habrá hecho Justicia y usted sufrirá hasta el fin de sus días el peor de sus calvarios. Es eso lo que le queda o pedir perdón de manera sincera. Usted elige, Señoría.

Reciba un afectuoso saludo,

Jose A Pallero – Papá Maravilla