Gonzalo Abad nació en Madrid en 1963, es el mayor de seis hermanos. Casado y padre de un hijo. Ingeniero de Caminos y funcionario de la Administración General del Estado. Desde junio de 2006 ha desempeñado su profesión en Cartagena, en la Mancomunidad de los Canales del Taibilla, Organismo Autónomo del actual Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Ejerció como Profesor Asociado de la Universidad Politécnica de Cartagena entre abril de 2010 y junio de 2011. Preocupado por la situación política y social de España, entró en VOX desde febrero de 2014 no habiendo estado en ningún partido político hasta ese momento. En esta entrevista nos explica las injustas razones por las que fue expulsado de Vox tras ser elegido concejal en el ayuntamiento de Cartagena.

¿Cómo empezaron las desavenencias con los dirigentes de Vox?

Las desavenencias empezaron hace ya más de un año, a principios del mes de marzo de 2020, cuando el asesor del grupo municipal me avisó de que iba a haber una guerra interna, yo entendí que a nivel provincial, y que tenía que elegir bando, o con el partido o contra el partido, dando a entender que sólo uno de los bandos era “el partido”. Yo le contesté que no veía razón para ello y que yo no estaba contra nadie de dentro del partido, y que no estaba en ningún bando, que nuestros enemigos estaban fuera.

¿Por qué tomó la determinación de expulsar a una persona?

En realidad yo no he expulsado a nadie, sino que pedí el cese del asesor, en quien había perdido la confianza, al Ayuntamiento, que es quien le contrata. Hubo varios hechos por los que consideré que había traicionado mi confianza, los cuales puse en conocimiento del los responsables del Área Intermunicipal y que en ningún momento se me dijo que no fueran motivo para cesarle. Lo que se me dijo es que "estaban parados los ceses en Murcia" y que esperara porque no era el momento adecuado. Pocas semanas más tarde se cesó a un asesor del grupo municipal del Ayuntamiento de Murcia. Como el expediente de mi expulsión está recurrido ante los tribunales, creo que lo suyo es esperar a que la Justicia se pronuncie sobre el asunto.

¿Cuáles son las imposiciones que no quiso aceptar?

Como represalia por haber pedido el cese de éste asesor, y aunque el cese en sí no se llegó a producir por una mala interpretación del Ayuntamiento, se nos "autorizó" a un cambio de portavoz del grupo, que en aquél momento era yo, en favor de la otra concejal. Yo expuse a la organización las razones por las que no consideraba oportuno el cambio de portavoz, las cuales nunca me fueron discutidas.

Por ello fue expulsado...

Formalmente sí, aunque había muchas más acusaciones, alguna de las cuales se retiraron, como filtrar a la prensa todo lo que estaba pasando o romper la disciplina de voto, cosas que no hice nunca. Pero las razones de fondo son las ambiciones personales de mis ex-compañeros del grupo, para quienes yo suponía un obstáculo en su carrera política. Esta ambición se ha alineado con la "estrategia" del partido de ir apartando a los que estábamos en los puestos más relevantes para dar paso a personas que estaban en segundo plano y que de esa manera sean absolutamente sumisas al aparato que les ha ayudado a quitar de en medio a sus compañeros. Creo que mi expulsión ha sido arbitraria e injusta y que además no se han cumplido los procedimientos internos, los Tribunales dirán la última palabra.

¿Y actualmente tiene previsto acabar la legislatura como no adscrito en el grupo mixto...?

La decisión del Ayuntamiento es que yo quede como concejal no adscrito, es decir, sin partido y sin grupo político, han disuelto el grupo municipal VOX en el Ayuntamiento de Cartagena y mi ex-compañera ha pasado al grupo mixto, como portavoz de ella misma, cobrando un buen sueldo, ¡todo es un disparate!, aunque espero que los Tribunales me den la razón y podamos volver a tener el grupo municipal VOX en el Ayuntamiento de Cartagena, que es lo que merecen los que nos votaron. Yo voy a seguir hasta acabar el mandato de los electores, ya que así me lo han pedido casi todas las personas que me conocían de antes, y las que me han conocido en mi etapa de concejal. Los cargos electos representamos a todos los ciudadanos y es con todos ellos con quienes tenemos nuestro compromiso, eso no lo digo yo, lo dice la Ley.

Sigue defendiendo los mismos ideales...

Por supuesto, voy a seguir defendiendo los mismos principios y valores por los que entré en Vox, y que a mi entender suponen romper con el consenso progre, defendiendo propuestas que han sido sacadas del debate político por los demás partidos, pero que creo que son las que necesita España para seguir avanzando hacia una sociedad más justa, más responsable y más solidaria.

¿Se siente decepcionado?

Pues ciertamente sí. Decepcionado por las personas que han antepuesto sus ambiciones personales al bien del partido y a los intereses de los ciudadanos. No consigo entender que desde los órganos del partido se dé crédito a personas que mienten y que traicionan a sus compañeros, antes que valorar el trabajo y la sensatez de otros. Se dice que en política solamente se quedan los que no confían en nadie y son capaces de cualquier cosa por mantener el poder, y desgraciadamente parece que es así. Aunque también hay en política personas honestas y con capacidad de lucha y sacrificio. También las hay en VOX y por todas ellas, también voy a dar la batalla para que el partido sea más justo, más democrático y más respetuoso con las personas que formamos parte de él.

¿Ve alguna mínima posibilidad de reconciliación?

Ahora mismo no la veo, y tampoco a medio plazo. Para eso tendrían que cambiar una serie de cargos, tanto a nivel provincial como nacional, que son los que han propiciado esta purga sin sentido. Yo no odio a nadie, aunque tampoco ignoro a los que se han declarado mis enemigos, que nos tratan como apestados a los que nos han apartado de forma arbitraria y con abuso de poder, como si no tuviéramos derecho a existir. Y con esa actitud no es fácil que haya reconciliación.

¿Considera que está habiendo demasiadas expulsiones en Vox?

Pues sí me lo parece. No es normal que un partido arremeta contra los que desde un principio creyeron en el proyecto político de Vox, que desconfíen de nosotros como si fuéramos unos intrusos, y parece que lo que ha pasado en Cartagena y Murcia está pasando en muchos más sitios. Esto empezó en Almería en noviembre de 2019, y ha continuado con los casos más recientes y notorios de Alicante, Canarias y Extremadura. Yo no sé cuántos concejales le quedan a Vox de los 530 que obtuvo en las últimas elecciones municipales, pero al paso que vamos se van a quedar unos pocos. Así no se construye un proyecto político y yo creo que la gente se está dando cuenta. Aunque las propuestas sean acertadas, también hay que cuidar a los afiliados y simpatizantes, que se están quedando perplejos con lo que están viendo. La gente no lo entiende y parece que esas expulsiones están produciendo una sangría de bajas en el partido.

De momento usted se ha reincorporado a su trabajo anterior...

Si, hace una semana me reincorporé a mi puesto de trabajo, lo cual me está viniendo muy bien, pues siempre ha habido un buen ambiente entre mis compañeros y me estaban esperando con los brazos abiertos. Parece que fue ayer cuando dejé mi puesto en la MCT, aunque como es lógico hay gente nueva y otros ya no están, pero la mayoría siguen en sus tareas. Ahora podré dedicar menos tiempo a la política, aunque trabajaré en el Ayuntamiento con la misma ilusión y sin los sinsabores que me han traído las luchas de partido.