Los hechos

La reciente invasión marroquí de Ceuta y Melilla, con cerca de 20.000 asaltantes en apenas dos días, casi tantos como los llegados a Canarias en 2020, y centenares de incidentes (peleas, ocupaciones, robos, etc), vuelve a demostrarnos no solo la agresión permanente de nuestro vecino y oficialmente aliado, también la traición del Gobierno de turno y de los estamentos del Estado encargados de nuestra seguridad, ley y orden.

Porque ataque descarado es, ya que de ello se ha jactado incluso la Embajadora Marroquí («en las relaciones entre países hay actos que tienen consecuencias, “y se tienen que asumir”), y el Ministro de Derechos Humanos (“sabían que el precio por subestimar a Marruecos es alto”, escribió en una red social). Declaraciones hechas en velada referencia a la decisión de España de prestar atención médica Brahim Ghali, Presidente de la República Árabe Saharaui Democrática, reconocida por 84 Estados, y Secretario General del Frente Polisario. Porque, aunque Estados Unidos se salte el derecho internacional establecido por la ONU (descolonización, referéndum de autodeterminación del Sáhara, Tratado de Paz entre Marruecos y la citada república, etc), nuestra antigua provincia, de la cual aún somos potencia administradora, está ocupada por la fuerza e ilegalmente por Marruecos; igual que Jerusalén y algunos territorios palestinos, paralelismo a no olvidar.

 Todo un ejemplo de lo que no es disuasión, sino lo contrario.

Se da la circunstancia que la citada embajadora tenía la nacionalidad española cuando accedió al cargo, pues su madre lo era. Su padre fue médico personal de Hassan II y murió durante el atentado de Sjirat contra el mismo en 1971. Pues bien, ya en diciembre pasado, tras la puñalada del agónico Trump reconciendo la ocupación del Sáhara por Marruecos y las posteriores declaraciones del Primer Ministro Marroquí, quien proclamó públicamente que no reconocía la soberanía española sobre las dos ciudades y las consideraba «ocupadas», no desdijo aquellas palabras. Ni entonces ni ahora fue expulsada, mientras que Marruecos retiró su embajador en octubre de 2006, con motivo de la visita de los entonces Reyes a Ceuta y Melilla, y se ha permitido volver a hacerlo ahora.

También hay constancia gráfica de que la Gendarmería Marroquí facilitó el asalto.

¡Ah! “Detalle a tener en cuenta, los españoles, sometidos a todo tipo de protocolos anticovid, quebrantamientos de derechos individuales fundamentales y pérdida de trabajos y empresas, hemos constatado la humillación de que ni la ley ni nuestra salud preocupan al Gobierno cuando se trata de invasores marroquíes sin mascarillas ni papeles, y que agreden a nuestros policía y militares (mayoritariamente desarmados).

 Más pruebas de la implicación de la Gendarmería

Además, TODO lo que sucede en Marruecos es por acción u omisión de su Rey y Emir Al Muminín (Jefe de los Creyentes).

Y ha habido consentimiento traidor por nuestra parte porque no se impidió, ni siquiera se intentó hacerlo. Ni el CNI, ni el Servicio de Información Militar alertaron y, si lo hicieron, el Gobierno no tomó las medidas diplomáticas, policiales y militares necesarias para impedirlo. Porque es increíble que, con esos antecedentes y dada la magnitud de los movimientos humanos, no se hubiera detectado la agresión con tiempo para oponer las adecuadas medidas. En lugar de ello “hemos puesto la cama” y corrido a pagar el actualizado impuesto de las 100 doncellas, entregando a Marruecos 30 millones de euros más para que “siga frenando” la inmigración ilegal.

NO es solo Marruecos, nos atacan la mayoría de nuestros “socios”

Sin haber terminado la invasión, el Presidente de Estados Unidos se apresuró a expresar su respaldo a Marruecos, con quien firmó el año pasado una alianza militar hasta 2030.

Pero esta actitud, explícita o tácita, prácticamente es común en la casi totalidad de nuestros aliados.

Recordemos que la OTAN no ampara la españolidad de Ceuta y Melilla, concediendo a Marruecos la condición de principal socio estratégico en África, y donde acabará asentándose, no lo duden, su AFRICOM.

Que la Unión Europea, con nuestra cooperación y silencio cómplice, firma tratados de pesca en las aguas aledañas a Canarias, reconociendo la ocupación del Sáhara por parte de Marruecos. Y no solo eso, ha quebrantado su tratado fundacional utilizando la falsa argucia jurídica de unos opacos y autoritarios Tratados de Libre Comercio, hundiendo nuestra economía y favoreciendo a Marruecos. Además de colaborar, por omisión de su agencia FRONTEX y por acción de sus ayudas económicas, en la implementación del Pacto de Marraquech y la invasión migratoria (léase Plan Kalergi).

Que Israel apoya descaradamente a Marruecos, incluso llegando a permitir las reiteradas declaraciones del hijo de su Presidente, animando a quitar a España Ceuta y Melilla, incluso apoyando el secesionismo catalán.

 Mohamed VI y representantes de Israel-EE.UU.

Y, por acabar estas pinceladas, Marruecos estableció en 2017, con el total apoyo de Usa, Francia, Israel, Inglaterra y Arabia Saudí, sino fue por su indicación, un plan quinquenal alcanzar la “supremacía regional” de sus ejércitos de tierra, mar y aire en la zona, incluida España, por supuesto. Todo lo cual nos vuelve a recordar la portada de la revista Time de 6 de noviembre de 2020 en la que gráficamente se anuncia el “gran reseteo” en España, Canarias y el Magreb.

Armamento de última generación para el Reseto

Un rápido repaso histórico-militar.

Hassan II como Mohammed VI han encauzado las graves tensiones religioso-político-económicas internas hacia un “enemigo” exterior, es decir, España (recuérdese la Guerra de Ifni-Sáhara de 1958, la Marcha Verde de 1975 (que contaba con la aprobación de varios miembros del gobierno del agonizante Franco, de su heredero y de un puñado de altos mandos militares, uno de los cuales fue el primer Ministro de Defensa) y las permanentes y crecientes reclamaciones sobre Ceuta, Melilla y Canarias), sin olvidar la sangrienta represión del Rif en 1958-59 y la Guerra con Argelia. En todas estas ocasiones los Marruecos ha actuado con el apoyo, o el empuje, de poderosas naciones de mundo occidental, entre otras, que se titulan amigas nuestras: Usa, Inglaterra, Francia, Arabia Saudí y, fundamental y solapadamente, Israel, a la cual ha terminado por reconocer oficialmente Marruecos, traicionando así la causa árabe.

Pero el problema tiene un trasfondo oculto mucho más grave. Desde hace mucho tiempo EEUU, impulsado sus dirigentes masónico-mundialistas, ambicionan las Canarias como plataforma estratégica para el dominio absoluto del atlántico. «Ellos» provocaron los movimientos separatistas canarios en los pasados años “setenta” (MPAIAC, Cubillo), que no culminaron pues les resultó más práctico su alianza con Marruecos y asegurar la imposibilidad, durante la guerra fría, de la salida de Rusia al Atlántico desde Argelia a través del Sáhara español. En las circunstancias actuales, agravadas para ellos por la constatación de que China pretende establecer una importante base naval en una zona ¿indeterminada? de la costa Atlántica africana, la hipótesis más probable es que Usa siga apoyando la ocupación de las Canarias por Marruecos, pues así no aparecería su país atacando a un país aliado para arrebatarle parte de su territorio, como en el pasado ya sucedió. Caso de culminar esa maniobra convertirían a las Canarias en un reducto militar que les aseguraría el dominio de su «mare nostrum».

Un Marruecos feudal y atrasado social y económicamente que, sin explicación económica alguna salvo la ayuda económica saudí y las facilidades de sus suministradores de arma, gastó en 2019 más de 1.000 millones de dólares en armamento, anunciando a comienzos del año 2020 que serán 5.000 en los próximos años.

Solo con el completo impulso de las naciones más asociadas al “Mundialismo económico-cultural” se puede entender el impulso a Marruecos, agresiva nación que no reconoce ninguna de sus fronteras actuales, y la sangría a España.

Únicamente con el sometimiento de nuestros Gobiernos, y Partidos Políticos en general (véase: el PP y Aquí), se explica la colaboración de España en su suicidio. Y el cambio solo parece pasar por un nuevo régimen tras mucho dolor y sacrificio.

Todo forma parte de un plan que ya se había negociado y cerrado en despachos.
Como dijo Roosevelt: «En política, nada ocurre por casualidad. Cada vez que un acontecimiento surge, se puede estar seguro que fue previsto para llevarse a cabo de esa manera». https://www.20minutos.es/noticia/4124783/0/nc-insta-al-gobierno-a-frenar-a-marruecos-en-su-pretension-de-anexionarse-territorio-canario-y-saharaui