Muchas personas afirman que la pandemia ha sido creada por gente poderosa, con un papel destacado de la Fundación de los Gates. Por ello, la llaman “plandemia” y dicen que se ha creado para eliminar a gran parte de la población, porque según las instituciones y sus organismos internacionales (intergubernamentales) sobra gente en el planeta.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) -organismo económico de Naciones Unidas-, en su “Informe sobre la estabilidad financiera mundial (GFSR), de abril de 2012”, tiene el siguiente título en su capítulo 4: “EL IMPACTO FINANCIERO DEL RIESGO DE LONGEVIDAD”. Obviamente, si la gente vive más años, sólo existe un impacto financiero negativo si se mantienen las reglas de la metamafia institucional sobre la jubilación, la salud, la sanidad, etc.

En 1951 se aprobó el primer Reglamento Sanitario Internacional (RSI) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la “gestión de la acción mundial contra la propagación internacional de las enfermedades”, conforme a los artículos 21(a) y 22 de la Constitución de la OMS.

En su última revisión de 2005, se dice: “Teniendo en cuenta el aumento de los viajes y el comercio internacionales, así como la aparición y reaparición de amenazas de enfermedades y otros riesgos para la salud pública de alcance internacional, la 48ª Asamblea Mundial de la Salud, celebrada en 1995, pidió que se emprendiera una revisión sustancial del Reglamento adoptado en 1969”.

En 2003, la OMS estableció un “Grupo de Trabajo Intergubernamental” y dos años después, en 2005 se aprobó el nuevo RSI que sigue vigente y se ha aplicado a la denominada pandemia del SARS-CoV-2. ¿Que estuvo haciendo la OMS durante esos ocho años, desde que decide revisar el RSI hasta que crea el Grupo de Trabajo?

2020 ha dejado en evidencia dos cosas: el fracaso de la OMS y su RSI, así como el fracaso de la planificación centralizada gubernamental e intergubernamental, tanto en la economía (comunismo y neocomunismo derivado de la respuesta al coronavirus), como en la sanidad (dictadura sanitaria). Si lo hubiera preparado el sector social (asociaciones) no habría sido un absoluto desastre.

Entre 2009 y 2019, ha habido cinco declaraciones de emergencia sanitaria internacional (PHEIC, por sus siglas en inglés).

En mayo de 2018, dos organismos de Naciones Unidas (ONU): el Grupo del Banco Mundial y la  Organización Mundial de la Salud (OMS), crearon la Junta de Vigilancia Mundial de la Preparación (GPMB - Global Preparedness Monitoring Board Secretariat). Desconozco por qué en su nombre se habla de preparación y no se indica qué es lo que van a preparar.

El 6 de marzo de 2019, “La OMS anunció hoy las reformas de mayor alcance de la historia de la Organización” “fortalecer la labor de la OMS para ayudar a los países a prevenir y mitigar los efectos de los brotes y otras crisis sanitarias mediante la creación de una nueva División de Preparación frente a Emergencias, como complemento de la labor actual de la OMS en materia de respuesta a emergencias”.

La GPMB pidió informes a siete organizaciones sobre cómo prepararse ante la posibilidad de una pandemia que afectara seriamente a la economía mundial y matara a decenas de millones de personas. Estos informes tuvieron más de mil participantes de varios países, ricos y pobres. Participaron como redactores o como asesores, organizaciones públicas y privadas; sanitarias, económicas y educativas; el Ministro de Sanidad ruso, etc. Los informes se basan también en más de 1.000 trabajos publicados relacionados con la posibilidad de una pandemia demoledora.

En septiembre de 2019, la GPMB publicó su primer informe junto a estos siete informes encargados a terceros, realizados para este nuevo organismo, con el título: “Un mundo en peligro: Informe anual sobre preparación mundial para las emergencias sanitarias”.

En este informe se dice: “nos enfrentamos a la amenaza muy real de una pandemia fulminante, sumamente mortífera, provocada por un patógeno respiratorio que podría matar de 50 a 80 millones de personas y liquidar casi el 5% de la economía mundial. Una pandemia mundial de esa escala sería una catástrofe y desencadenaría caos, inestabilidad e inseguridad generalizadas. El mundo no está preparado.”, “Durante demasiado tiempo hemos permitido que se suceda un ciclo de pánico y abandono en las pandemias: prodigamos esfuerzos cuando surge una amenaza grave y nos olvidamos rápidamente cuando la amenaza remite. Ha llegado el momento de actuar.”, “Los jefes de gobierno de todos los países deben comprometerse a mejorar la preparación aplicando las obligaciones vinculantes que les corresponden en virtud de Reglamento Sanitario Internacional (RSI (2005)). Deben dedicar una partida prioritaria de los recursos domésticos y los gastos ordinarios a la preparación, en tanto que parte integral de la seguridad nacional y mundial, la cobertura sanitaria universal y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”, “Todos los países han adoptado el Reglamento Sanitario Internacional (RSI (2005)), un tratado de carácter vinculante que exige a los Gobiernos el desarrollo de las capacidades nacionales básicas para detectar, evaluar y notificar amenazas de salud y responder ante ellas”.

Con estas palabras, el Grupo del Banco Mundial y la OMS realizan una dura crítica a los intereses corruptos de la metamafia política de todo el mundo.

Al mes siguiente de la publicación de este informe, en octubre de 2019, se celebró el Evento 201, promovido por el Johns Hopkins Center for Health Security (redactor de uno de los siete informes para la GPMB) en colaboración con el World Economic Forum (conocedor de todo esto, al menos por su estrecha relación con el Banco Mundial) y con la Bill and Melinda Foundation (conocedores de todo esto porque financian la OMS). Toda la información que se utilizó en este evento es la que la GPMB publicó el mes anterior. En definitiva, toda la teoría conspirativa sobre el Evento 201 no tiene fundamento alguno.

El coronavirus del fatídico año 2020 (aunque apareciera en 2019) es un asunto de la máxima gravedad histórica, por lo que la gente que se pronuncie públicamente sobre él, debería ser más responsable y rigurosa para no difundir bulos que, además, benefician a la metamafia institucional, impulsando el totalitarismo y la decadencia. Les sugiero que se informen con rigor de lo que pasa en el mundo, porque las cosas son muy diferentes de lo que creen.

Desde aquí traslado a todos los partidos políticos que deben explicar por qué no hicieron nada, sabiendo que venía la pandemia, y por qué no nos informaron.

Con este artículo no quiero decir que sea cierta o falsa la versión oficial de la pandemia, pero es incuestionable que la metamafia institucional ha utilizado la pandemia o la plandemia, con fines neocomunistas: destrucción del tejido empresarial, favorecimiento de los negocios que les interesan, brutal empobrecimiento de toda la población y aumento del negocio más rentable del mundo: la corrupción.