Viene la tormenta perfecta sobre nuestro país y nadie sabe que cosas acabaremos por ver. Esta llegando lo lógico tras cuarenta años de latrocinio sin que nadie haya hecho nada por evitarlo. No me cabe duda de que asistimos a los estertores del régimen del 78 pero seguimos estando divididos y los comunistas pueden aprovechar la ocasión si no la aprovechamos nosotros antes. La crisis sistémica está aquí mientras nos dedicamos a hacer patriotismo de red social. Nos reímos de los subcampeones del 36 cuando ellos nos están ganando el partido y tienen todos los resortes del poder en sus manos para poder seguir ganándolo. 
 
Señores, es la hora de levantarse del sofá. Basta ya de excusas.  Si no queremos la quiebra total de la patria tenemos que volver a llenar las plazas de toros como en tiempos de Don Blas Piñar. El sistema tiene los pies de barro y eso no lo arreglan ni el PP, ni VOX, ni nadie de los partidos del régimen.  Solo un movimiento alegre y combativo puede sacarnos de esta decadencia.  Por ello debemos volver a sacar nuestras banderas y enarbolarlas.
 
VOX no puede alcanzar el poder porque El PP y el PSOE acabarán pactando. Así pues hemos de salvar a la patria desde unos valores sin complejos. Llenar los espacios cubiertos y los grandes aforos de banderas imperiales antes de que los males sean irreparables. Antes de que desaparezca la España vacía y lo poco que queda de nuestra industria. Antes de que el abandono del campo nos traiga la hambruna.  Antes de que nuestra patria se acabe dividiendo en diecisiete países. 
 
El comunismo cuando llega al poder no lo suelta a no ser que haya una debacle económica como la que sufrió la URSS antes de la caída del muro. Y aún así se resistirá a abandonarlo pues esa debacle está presente.  Hay que echarlos a patadas antes de que sea demasiado tarde. Antes de que los daños hechos al país sean irreversibles.  Nos estamos jugando el futuro de las generaciones venideras y hemos de dejarnos de comodidades y de esperar a ver que pasa. Tenemos que coger nuestras banderas e inundar las calles y estoy seguro de que muchos voxeros y peperos nos seguirían. Sus corazones siguen latiendo con nuestros himnos por más que el voto inútil les tenga alejados de nosotros.
 
Hay que encontrar al nuevo Blas Piñar y seguirle. Hay que contagiar a todo aquel que se emociona al oír el himno de España y el cara al sol. Que son todos aquellos que votan en rojigualda y que en su subconsciente están deseando que volvamos a llenar los aforos con nuestras banderas imperiales, falangistas y requetés. Una cosa son sus amariconados líderes y otra son sus votantes de la nariz tapada. Estos están deseando en sus corazones que vuelvan a sonar las viejas canciones.  
 
Queda poco tiempo. El partido se acaba y los comunistas tienen el poder.  Pero los fatales tiempos que estamos viviendo nos reclaman que nos dejemos de egoísmos personales y hagamos piña. Que convenzamos a todo el mundo de que solo acabando con el régimen del 78 y sus autonomías y su medio millón de políticos 
podremos volver a levantar cabeza. Que hay que reindustrializar España. Que hay que repoblar de españoles la España vacía.
 
Por eso llamo a mis camaradas y compatriotas a unirnos en un frente común y fundir las múltiples siglas dispersas en un frente Nacional.  Y así llegar a esa juventud sin referencias que está deseando que llegue algo que le dé sentido a sus vidas. Y llegar a los votantes de la nariz tapada de los partidos traidores. Solo desde nuestra unidad podemos contagiar la alegría de nuestros ideales y deseos.
 
Los votantes peperos y voxeros son como un campo reseco esperando que llegue el agua de lluvia. Y esa agua de lluvia que inconscientemente esperan es nuestra bandera imperial. Ahora que el régimen da sus últimas bocanadas debemos dejarnos de egoísmos, lo repito. Debemos también de dejarnos de comodidades.  Y salir a la calle de una vez. Los transportistas nos han enseñado el camino.  Recorramoslo alegres y convencidos de que el destino quiere de nosotros que logremos una España grande y fuerte. 
 
Somos ya el país con mayor porcentaje de extranjeros, somos un país sin industria, sin energías, sin agricultura.  Solo nos han dejado los chiringuitos de las playas estos ladrones. España requiere una regeneración profunda y solo la puede ofrecer una postura de profundas convicciones personales. Se acabaron los tiempos de los tibios y del nihilismo. Solo desde un amor intenso por nuestro país y por nuestras raíces culturales se podrá desarrollar efectivamente la herculea tarea que el destino pone en nuestras manos.
 
Así pues, en el aniversario de la Victoria, les conmino de nuevo a la unidad en un fervoroso frente Nacional que atraiga como abejas a la miel a esas almas desamparadas y sin motivaciones vitales que pupulan por todos los expectros de la política nacional.  Es el primer paso la unidad. El segundo es el volver a llenar los aforos y calles. Y el tercero convencer a los desencantados de que volveremos a hacer una España Grande en poco tiempo.