Tenemos que hacer una rápida y breve visita a la Historia, pues la “revolución castrista” no empezó el 26 de julio de 1953  sino mucho antes y, por otra parte, no la “organizó” Fidel, sino la Organización bimilenaria que manda en el mundo desde hace tres siglos, --desde que España perdió su poder--

En el primer tercio del siglo XIX, la Sinagoga de Satanás, logró uno de su principales objetivos: la liquidación del Imperio español, del que  sólo conservó España: las Islas del Pacífico –incluidas las isla Filipinas--, Puerto Rico y  Cuba.

A fines de ese mismo siglo, “ella” decidió arrebatarle, también, ese último girón de su antiguo dominio del mundo y eligió para ese fin, la nación que ha sido su sede mundial hasta  alcanzar el poder universal. Meta lograda en 1945 con la derrota de Europa.

Por el tratado de Versalles, los Estados Unidos nos robaban esas tres joyas (más Guam). Puerto Rico sigue siendo suyo –aunque los portorriqueños siguen soñando   con la libertad.  (El hijo de Pedro Albizu Campos –luchador indomable por la independencia de su Isla-- fue compañero de Universidad).

Filipinas,  pagó su “hispanidad” con un genocidio que no tuvo su Núeremberg y dos millones de filipinos fueron pagaron con su vida el coste de cambiar  el español, su lengua  materna durante tres cientos años ´´el español junto con el tagalo—por el inglés.  En 1945, USA, después de “deshispanizarlos” les concedió la independencia.

Pero con Cuba no pudieron. Cierto que desde 1898 la tuvieron sometida, pero en 1902, eligieron darle la independencia (los habían visto combatir contra los españoles y no quisieron verse en más líos)  aunque como buenos sajones dejaron su pezuña como prueba de dominio,  quedándose en Guantánamo,  donde aún siguen como los ingleses en las Malvinas y el Peñón de Gibraltar.

Una vez independiente y dueña de su destino “Cubita la bella” empezó pronto a pagar los platos de la democracia y el más caro es siempre la corrupción de los políticos. Los cubanos decían  que “salvo D. Tomás Estrada Palma –el primer presidente-- todos los demás  al dejar su puesto se llevaban hasta los clavos de las cajas de caudales”.

¡Es natural!, la Sinagoga de Satanás se ha ido haciendo con el poder mundial –aparte su perfecta organizaciónpor la “corrupción” de quienes deberían estar obsesionados por mejorar la vida de la gente y sobre todo su valores: la fe, en primer lugar, el sentido del deber, la solidaridad, etc.,  pero lo están únicamente por la propia promoción y el dinero. La Democracia no da para más.

Podríamos decir que hasta el gobierno del General Machado, Cuba prosperó muy poco. Eso sí, tuvo la gran  de lograr de los Estados Unidos el privilegio de pagarle su  azúcar siempre “un poco más” del precio de mercado lo que le permitió alcanzar el excelente nivel de vida que yo conocí.

Machado fue el primero en mover la industria y la construcción. Él fue quien hizo la carretera central que une Pinar del Río y la Habana con Santiago de Cuba, y… el Capitolio. Pero cometió el error de querer continuar su obra saltándose los “plazos” que le concedía la Constitución.

Eran los años veinte, mientras la Sinagoga de Satanás alentaba los “felices años” de los irresponsables, preparaba la destrucción de Europa.  En primer lugar: con los tratados posteriores a la I Guerra Mundial,  había dejado colocadas las bombas de relojería que la harían explotar veinte años después. Y en segundo lugar: iba eliminando del viejo Continente los gobernantes que hacían algo por sus patrias. El 28 de enero de 1930 se había cargados al General Primo de Rivera.

Por otra parte, los banqueros de la City y Wall Street, que le niegan a Hjalmar H. Schacht --responsable del Reichsbank -- los millones que les pide para para salvar la República de Weimar, se apresuran a concedérselos  al mismo Schacht cuando Hitler lo hace su ministro de Economía. (Divertido, ¿no?)

Los banqueros judíos se sabían de memoria el “Mein Kampf”, pero entraba esa política en sus planes. Sabían perfectamente quien era Hitler,  lo conocían mejor que su madre pero tenían planes muy bien estudiados sobre el líder alemán, como pieza fundamental para su proyecto de anular a Europa y la Cristiandad: Les meterían el terror en el cuerpo y nadie se atrevería después a levantar cabeza. Todo lo sionista  se convertiría en “tabú”

¿A “ellos” que les iba a importar la muerte de cien o doscientos mil judíos (si luego “ellos” los sabrían convertir en seis millones)? Tenían todo previsto, incluso,   que “los ‘goyim’ tienen inteligencia de bestias”  y no se iban a enterar de la jugada, ¡como así ha sido!

Pues bien,  con la caída de “Machado” (12 de agosto de 1933) se inicia el proceso que acaba como revolución castrista y, gracias a la ayuda del “sargento Batista”,  con su “primer” golpe de estado –sin duda “genial”: los “sargentos” se adueñan de las Fuerzas Armadas. Él, remata la caída de Machado provocada por  la “Universidad” (Las universidades contribuyen como nadie a las revoluciones)

El periodo transcurrido desde esa fecha hasta el año 1940 en que Batista --ya General—decide presentarse a las elecciones –siete años—pone y  quita diez Presidentes de la nación. Sale elegido democráticamente y gobierna hasta la nuevas elecciones --junio de 1944—ganadas por Ramón Grau San Martín del Partido Revolucionario Auténtico.

Como ya  lo he referido, llegué un año y tres meses después,  en septiembre de 1945.

A partir del próximo artículo, ya  no hablaré de lo aprendido en la Historia o de boca ajena. Hablaré de lo vivido por mí durante catorce años bajo la Presidencia de Grau San Martín, de Prío Socarrás, de Batista y Zaldívar,  más seis meses con Castro Ruz.