Si la corrupción -que es cosa de la conciencia- no se cuida, se corrompe y diluye. Cuando no se cuida la corrupción es porque le han cortado los cuidados o sus raíces y termina por morir, igual que una planta venenosa. Es un ser vivo con el mismo proceso que todo ser que nace, crece y se reproduce. Si se la cultiva y cuida nunca muere, se regenera. Para poder luchar contra los corruptos hay que estar limpios de corazón y hasta de conciencia que es lo principal. Si la derecha no limpia antes su casa, no podrá luchar contra la corrupción enquistada por naturaleza en la izquierda. La corrupción de la derecha ya estaba a punto de la metástasis al juntarse con la mafia de la izquierda y contaminarse. Casado y el recién dimitido Teo, ya trataban de tú a tú con los mafiosos sociatas, Sánchez y Bolaños como si todo fuera normal y un zoco persa. Félix Bolaños es el que aparece junto a Lola de Garzón, Dolores Delgado, y Antonio Hidalgo, el trío fatal de la foto para la historia del Valle los Caídos cuando sacaron a Franco por los aires. A lo que ha llegado una parte de lo que llaman derecha juntándose amigablemente con los malos. También por lógica la última en corromperse ha de ser la primera en descomponerse. La derecha no puede ser corrupta por naturaleza como lo es la izquierda que la corrompió. Tiene que ir delante dando ejemplo antes de acabar con la sociedad entera, ya descompuesta por la izquierda, cuyo ADN es la corrupción. La izquierda metió a la sociedad en la degradación, la corrupción y la dejó en el estado de descomposición actual.

La corrupción en el PP costará limpiarla mientras veamos casos como este, que entregó el Tribunal de Cuentas al PSOE a cambio de información sobre el hermano de Ayuso. Démosle gracias a Isabel Ayuso que reventó todo esto que, caso contrario, no sabemos hasta dónde podría haber llegado. El objetivo era que Pedro Sánchez salvara a los golpistas catalanes con la entrega del Tribunal de Cuentas que le hizo el PP con Margarita Mariscal de Gante a la cabeza. Para eso quería el Tribunal, como antes ya se había apropiado del poder judicial, pero ahora tocaba rascar la cartera a los golpistas y ya se sabe que antes que se la rasquen a un catalán es capaz de matar a una persona.

Según L.D., el plan de Pablo Casado y Teodoro García Egea era provocar la caída e imputación de Ayuso con la información que les suministrara el PSOE sobre su hermano. Así, Casado ya no tendría rival en el partido y Ayuso sería sustituida en la Comunidad de Madrid por el consejero Enrique López. Todo estaba ya preparado, motivado por los celos, en este país cainita donde la envidia te la encuentras a la vuelta de cada esquina.

Se cree el ladrón que todos son de su condición. El que se junta con mala gente o se deja engañar por ella, tiene estas consecuencias. La carrera delincuencial donde nada es delito si no te pillan. Y los del PSOE son mucho más gitanos y amorales que los elegidos como víctimas que son Pablo y Teodoro, recelosos del éxito de la Ayuso. Por ahí los cogieron por tontos, viendo que estaban pillados por los ardores de los celos. Es como el timo del tocomocho. ¿Aún alguien duda de que el PSOE no es la personificación del demonio? Se la pegaron con queso y cayeron como los ratones, y el PP que no tiene la misma vara de medir que los otros, quitó del cocido a los dos garbanzos negros. (El otro, sin quitarlos, hubiera echado dos más) Esto es una buena noticia para luchar contra el mal que representa y es el PSOE, enemigo de España, depravado y perverso que dividió a los españoles, nos llevó a la guerra civil matando miles de personas, y no tiene escrúpulos ni medida. Los partidos de la derecha serán limpios sin el menor atisbo de corrupción y entonces lucharán contra los otros que les sale la corrupción hasta por los agujeros de las orejas. Por eso de sucias, ni se quitan los pelos de ellas.

Si el que no tiene que ser corrupto hace lo mismo que el corrupto, es mejor, pegarse un tiro como dicen en los pueblos. Nos mataríamos entre todos. Cuando la corrupción se corrompe, se extingue, y hay que luchar contra ella por donde quiera que se vea para que no vuelva otra vez cual virus contagioso. Pero conviene no tener a priori errores de percepción, ni confundir lo anormal con lo normal: el PSOE no es un partido político normal, sino una secta mafiosa, que volverá a incurrir en los mismos delitos que acostumbra. Si busca algo de decencia y dignidad, desde luego que allí no la encontrará.

La ética periodística manda no entrevistar a los inculpados ni a los presos porque te van a convencer de su razón y se la van a quitar a quien les castigó que quedarán por malos frente a la sociedad que es la que sufre doblemente la aberración de sus crímenes. Ayer la sexta, o la secta, gran tentáculo del demonio, entrevista al recién dimitido Teodoro García Egea, que demostró ser un artista en el arte de mentir y engañar a muchos. Casi como Pedro Sánchez. Lo primero que hace el demonio es negar su existencia. Eso lo hizo Egea, como lo hace sistemáticamente Sánchez. Eso nunca lo debiera haber hecho Ana Pastor -entrevistadora-, mujer de Ferreras, que cultivan el medio corrupto donde trabajan y no conocen la moral ni la ética porque viven de destruirlas. En la sexta invierten los valores, lo bueno pasa a ser malo por inspiración diabólica, que es la catadura moral de la izquierda. El grave error por parte del PP, es dejar en el partido a los inculpados, casi como si no hubiera pasado nada, sin ser expulsado lejos, porque volverán a las andadas. Esto es la incurable pereza. Todo se olvida y pronto pasarán por uno más, sin ser trigo limpio. Y en cuanto puedan y no les vean, sembrarán cizaña.