Liberales y socialistas van de la mano para exprimir las libertades ciudadanas, ahogar la intimidad personal y someter a España a los designios del más rancio globalismo. Porque no son sólo el bufón presidencial cántabro, el cacique Feijoo o los socialistas canarios los que admiran, contemplan o imponen el llamado “pasaporte Covid”; también lo hace Isabel Díaz Ayuso, la musa del eslogan “socialismo o libertad” (¿ recuerdan?)

Ayer ardieron las redes sociales contra la presidenta madrileña, que muy ufana fue palmeada por los medios gobernados por la Conferencia episcopal cuando se presentó como la proponente, hace meses, de un “pasaporte sanitario” y ahora, abierta a estudiar la implantación del certificado digital covidiano en la región de Madrid. Ya saben: se trata de ese “registro espiador” que impediría a los no vacunados, entre los que me hallo, acceder a restaurantes, bares, teatros o transporte público.

En definitiva, se trataría de un “marcaje” que, a modo de ganado, discriminaría a los españoles, liquidaría el principio de igualdad plasmado en el artículo 14 de la Constitución y, por supuesto, laminaría el derecho a la intimidad personal conformado, entre otros contenidos, por la protección de datos personales y contemplado en el artículo 18 de la Carta Magna. No importa que el pasaporte covidiano sea contrario a la más elemental normativa, al sentido común y a la libertad; los caciques autonómicos quieren imponerlo. Ante las dudas sobre el “amparo legal” de la medida ya le están rogando a Pedro “el magnánimo” que impulse una “ley de pandemias” que faculte a las autonomías para esta dictadura sanitaria.

Ayer era todo un “gozo” oír a los medios televisivos y radiofónicos motejados como “liberales” y conservadores, justificar el despotismo sanitario de Isabel Díaz Ayuso y Alberto Núñez Feijoo, ese cacique que criminaliza a la lengua española en los altares del BNG y que convierte su región en una red clientelar rancio-separatista al estilo PNV, el Partido de los Negocios Vascos.

Feijoo ha creado una normativa sanitaria, impugnada por Vox ante el Tribunal Constitucional, que impone la vacunación forzosa, las multas contra no vacunados y el arresto domiciliario forzoso de ciudadanos por las autoridades sanitarias. Una ley aberrante similar, también recurrida por el partido de Santiago Abascal, fue la aprobada por la socialista Francina Armengol en las islas Baleares.

De los caciquillos de las taifas y sus jefes Sánchez y Casado poco podemos esperar aunque muchos, los que veían en Díaz Ayuso a una deidad rebelde apartada del hedor de su Partido Podrido, acaban de darse un cabezazo contra el muro de la realidad: doña Isabel es liberal, por tanto sistémica, por tanto sumisa a Pablo Casado, por tanto -y al igual que su partido- sumisa a la Agenda 2030 firmada por Mariano Rajoy en 2015 y bendecida por Bill Gates. Despierten: la ideología “Ayuso” es la del Foro de Davos, del que Pablo Casado, no lo olvidemos, es “joven líder mundial”, así bautizado por los grandes millonarios progres de ese organismo en 2019.

Doña Isabel es orgullosa legataria de otra “liberal” de renombre: doña Esperanza Aguirre. Pitonisa de una supuesta “derecha disidente” en el PP centrista, a la que en su época pintaban como el “verso suelto” respecto a Rajoy, como la campeona de los valores no acomplejados; en definitiva, como ahora hacen con doña Isabel Díaz Ayuso respecto a Pablo Casado. ¿Y qué hacía la muy “conservadora” y disidente Esperanza Aguirre? Financiar abortos, sufragar la píldora abortiva para las niñas y colocar a sus hijos y amiguetes en chiringuitos variados y en suculentos pesebres (recuerden a un tal Francisco Granados, ¿no?).

¡Cómo son los del PP! Para defender el aborto, pues el suyo es un partido pro abortista, hablan de “libertad de elección” y de ninguna intromisión del Estado: “libertad de elección” dicen, para abortar a una vida inocente e indefensa. Ahora bien: imposición de un “certificado” covidiano y de un tratamiento experimental llamado “vacuna” porque al Estado le da la gana y, por supuesto, a los grandes fondos de inversión y a Bill Gates -presentes en todas las grandes empresas de vacunas- también. Así son los “liberales”: tan enemigos de “Papa Estado”, pero sólo para lo que les interesa. Hipócritas siempre.

La égida del esbirro de Rothschild llamado Emmanuel Macron, impositor del terror sanitario en Francia, está siendo seguida fielmente por sus coadyuvantes peperos, socialistas y separatistas en España. ¡Socialismo o libertad decía Díaz Ayuso!

El PP es devoto del globalismo, de la dictadura sanitaria y de la “nueva normalidad” de la Agenda 2030.

Dejen, los liberales, de marear la perdiz con su injusticia vestida de oropeles, con su doble moral tan propia de las sacristías de Bergoglio. Ustedes son como los socialistas: agentes de poderes extranjeros y de ideologías materialistas. El liberalismo está muerto y enterrado hace tiempo y su mutación es el totalitarismo globalista que nos inunda.