Si los caminos del Señor son inescrutables, los caminos del feminismo clientelar español son descarados, desvergonzados y chulescos.

          ¿Dónde estará la bolita del trilerismo político-feminazi español?: ¿En el indulto a la tal Juana?, ¿en la oferta 2x1 de su condena por parte del feminista Tribunal Supremo?, ¿en Instituciones Penitenciarias?... ¿Dónde estará la bolita morada, bolita tan “progre” ella? ¡Apuesten, señores!: “¡Rien ne va plus, rien ne va plus!”…

          Y como las altas cargas del Estado, el alto staff del nacionalfeminismo español no tiene otra cosa sino que poner la manita a fin de mes y pasarse todo el santo  día dándole vueltas a su pequeña cabecita, ahí está la solución, ¡bingo!, en Instituciones Penitenciarias.

          La buena nueva fue lanzada a los cuatro vientos por El País (15/06/2021): “Juana Rivas sale del centro de inserción social en Granada y cumplirá condena en su casa con control telemático, Instituciones Penitenciarias la ha clasificado en tercer grado al tener una sentencia inferior a cinco años, ser su primer delito y contar con una causa con una antigüedad superior a tres años.

           Por respeto a ese pobre padre y a esos dos hijos, los tres destrozados por tanta injusticia feminista, y por la indignación que nos produce este asunto, no nos vamos a extender mucho en el calificativo que merece la solución dada al mismo por el trilerismo político-feminazi español de la mano de una izquierda que sólo ve en la mujer un caladero de votos, manteniéndolas sin políticas directas y efectivas de formación-capacitación, sino asustadas con el fantasma ese del patriarcado, varadas, sin que los años pasen por ellas, sólo esperando papá Estado Protector su voto cada cuatro años, un nuevo marido que no las hace libres, sino dependientes, en una sutilísima vuelta a la morería.

          Este caso es el paradigma máximo de la llamada “injusticia feminista española”. Su resolución no es más que una tomadura de pelo a la ciudadanía en general, a la Justicia, al Juez de Granada que magistralmente dictó la primera sentencia y a decenas de miles de padres que luchan por la custodia compartida de sus hijos y son maltratados tanto por una jurisprudencia asimétrica como por un sistema judicial teñido de feminismo clientelar, Poder Judicial manipulado como títere de feria por un matriarcado antediluviano, opresor y vengativo que sólo ve en los hijos medios para alcanzar un bienestar exclusivamente material.

         Que Juana Rivas no cumpla su condena en prisión es la mejor y mayor publicidad para incitar a miles de madres a secuestrar y esconder a sus hijos, cuya finalidad es seguir incendiando los divorcios conflictivos, dañando a los hijos al impedirles ver a sus padres y continuar así la curva ascendente de denuncias instrumentales, pues se cobra por cada denuncia.

        ¡Pero qué clase de gentuza es ésta que sobrevive en política causando malestar social, amañando la jurisprudencia, dañando a los hijos, legislando según colectivo social clientelar!

        ¡Señora, que todavía no se ha enterado usted, vaya, vaya…!

         Mire, bonita: Puede secuestrar a sus hijos con una oferta 2x1 de su condena gracias a nuestro feminista Tribunal Supremo y a la cárcel no irá, se le colocará una pulsera telemática que ni funciona ni nada.

        ¿Feminismo español? Pues no, amigo mío: Corruptela, involución, regresión democrática, nacionalfeminismo, feminazismo, compra de votos, negocio, industria, clientelismo, injusticia… en resumen: Una tomadura de pelo a la ciudadanía, tomadura de pelo pura y dura, por la cara.