Europa y los pueblos eurodescendientes no están siendo destruidos por alguna de las muchas catástrofes con que se nos asusta continuamente y que están relacionadas mayormente con la estafa del cambio climático.

No es una catástrofe material la que está destruyendo a los pueblos occidentales; es más bien la muerte, el exterminio del espíritu, lo que está acabando con la civilización descendiente de la filosofía griega, del derecho romano, de la hispanidad y de la concepción artística de Homero, Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci, Goya, Rubens, Velázquez, Mozart o Beethoven y también de la fe cristiana, que componían el espíritu de Occidente.

Conseguir que se vean como ridículas las antiguas creencias y costumbres, así como la esencia racial y cultural, que se han ido conformando a lo largo de siglos, es el objetivo de los poderes globalistas y supone perder el alma de la identidad europea.

Sin identidad, las personas somos seres desarraigados que no sabemos de dónde venimos y lo peor, adonde vamos; somos seres muy fácilmente manipulables y nada problemáticos, meros productores y grandes consumidores, que es lo que persiguen instancias supranacionales como el Foro de Davos y los magnates siniestros como Bill Gates, Soros o el clan Rothschild.

Con el desarrollo de las tecnologías aplicadas a los medios de comunicación de masas, se ha convertido en algo muy sencillo el hecho de contaminar nuestro sentido común y desterrar la lógica de nuestros procesos mentales. Hoy, con la mayor naturalidad del mundo, puede ser sancionado un ciudadano por defender la ciencia, la biología y los procesos naturales; por defender que existen las razas humanas diferenciables, la dualidad sexual hombre-mujer o que el homosexualismo no puede engendrar una familia.

Hoy la manipulación de la comunicación produce que las masas sigan de manera ciega las aberraciones que les venden las oligarquías mediáticas de los grandes medios. Hoy han destruido los valores occidentales porque no interesan pueblos con valores definidos que tengan muy claro por lo que merece la pena luchar y morir: la Fe, la Familia y la Patria.

Es el espíritu heroico quien plantea la escala de valores y maneja en última instancia la voluntad, y los enemigos globalistas de la humanidad han conseguido matar el espíritu que forjó la grandeza de Europa.

La persecución LGTB contra todo aquél que ose negar que existan redes de “machistas heteropatriarcarlas” practicantes de la violencia “homófoba” a las órdenes de Vox, es prueba de la tiranía impuesta por poderes subvencionados con una agenda anticristiana y antioccidental.
Comisión europea, Foro de Davos, ONU y gobiernos títere como el socialcomunista español, son responsables de este ataque contra los pilares de las Patrias de Europa, contra la raza blanca y contra la Familia.

El famoso “bulo del culo” o denuncia falsa de un chapero despechado fue aprovechado como propaganda burda por la horda mediática e izquierdista y ha demostrado el grado de torticera sumisión del Estado hacia el lobby arcoíris así como la capacidad mafiosa de ese lobby y sus esbirros para diabolizar a todo hombre blanco y heterosexual que no se traga la monserga homosexualista y “queer”.

El “bulo del culo” ha mostrado claramente cómo de poderoso y matonil es un lobby homosexualista cuya existencia muchos niegan pero que es tan palmario y evidenciable como presente está en balcones, instituciones oficiales, partidos parlamentarios –todos salvo uno- oenegés o medios desinformativos.