Postrera defecación sociata. El boletín del congreso recoge una proposición no de ley del psoe que respalda “la eliminación gradual del pago en efectivo, con el horizonte de su desaparición definitiva”. Obligados por la fuerza a utilizar moneda digital en cualquiera de sus modalidades, nos encontraremos fiscalizados las veinticuatro horas de día. El control total.

Sin dinero físico, ni privacidad ni intimidad

Grosso modo, existirían dos formas diferentes de dinero, el efectivo y el digital, que usamos a diario como si fueran solo uno. El efectivo es dinero estatal manejado por los bancos centrales (privados, of course), mientras que el electrónico es el dinero de los bancos, uno de cuyos principales incentivos y anhelos es "librarse" del dinero físico. El fin del dinero en efectivo conllevaría el total control privado del sistema de pagos.

Progresivo y feroz incremento de los mecanismos de vigilancia y control social sobre el individuo. Enumero, a vuela pluma, cuatro. Uno. El definitivo final de la sacrosanta privacidad y el bendito anonimato. Todo intermediario conocería cada una de nuestras transacciones, acopiando profusa y personalísima información sobre cada actividad económica realizada. Dos. Esos mismos intermediarios podrían, arbitraria y caprichosamente, bloquear nuestras cuentas bancarias a su puto antojo. Tres. Pero no solo los intermediarios. También el ferocísimo Leviatán, a través de sus corrompidísimas y liberticidas instituciones, podría expropiar o coagular el dinero cuando les petase. Cuatro. ¿Y si surgiesen, como los falsos virus, casual y súbitamente, errores eléctricos y electrónicos, hardware o software? ¿Y un pirateo o ciberataque veraces?¿Nos quedaríamos sin pasta?

Fin del dinero físico, blablabla

Durante los próximos días y meses leerán lo de siempre: pretextos, excusas y coartadas. Patrañas falsarias. Rebuznarán aseverando que la finalidad del eclipse del dinero físico es “perseguir el fraude fiscal de los ricos”. Jajaja. O “la prohibición del dinero en efectivo es la solución a los problemas económicos”. Jajaja. Añadirán que el propósito es “la evasión de impuestos” y “acabar con la financiación de grupos terroristas”. Jajaja.

La verdad, uno se descojona sin parar con nuestras psicópatas élites. Mienten a todas horas, pero lo hacen muy mal. Demasiado burdo todo.

Robarnos nuestra dignidad

Asunto estrella en el masónico conciliábulo Bilderberg de 2015, el psicótico objetivo es robarnos nuestra dignidad, transformarnos en peleles hipervigilados al servicio de la macroeconomía. Sometidos al Estado y sus brazos armados, careceremos de cualquier razonable posibilidad de decisión sobre nuestra guita.

Una expropiación en toda regla, rebosando las acometidas por el fisco ladrón. Una pérdida de soberanía personal aterradora. Medidas, al fin y la postre, para conceder a los bancos centrales y a los gobiernos un omnímodo y despótico poder para controlar total y directamente las haciendas de los ciudadanos. Y sus propias vidas.

Pues, lo dicho. A resistir. En fin.