El fugaz paso de los años ha puesto a cada uno en su sitio: a Rajoy en su Registro de la Propiedad en Madrid y a Sánchez haciendo como de presidente, pero sin tener la más remota idea de cómo dirigir el país, escondido tras una permanente campaña de marketing, navegando sin brújula, y además acosado por esa jauría de los podemitas que lo atosigan con más gasto, más impuestos, más recortes, porque las miras de estos porreros están puestas en regalar una paguita de supervivencia a medio país, una vez sumido éste en la miseria, en ese calco de las calles de Caracas, escuela de pabletes, echeniques y monederos, una nueva casta de dirigentes comunistas, vividores que ocupan el barrio de Salamanca, Galapagar…lo urbano más selecto para lo pseudohumano más vulgar, leyes de la política española, tan singular ella.

 

Sánchez vive en un gerundio permanente: moncloando, falconeando, veraneando, ruedadeprensadando…ese mundo de vacua vanidad que colma por completo la vacía sesera de los farsantes, trileros y embaucadores bien de inocentes bien de bienpagados.

 

“Usted no es decente”, espetó el de aspecto de chulapón madrileño a todo un presidentes hecho y derecho, un hombre cabal y de una vez…Usted no es decente”, le dijo el soldadito raso al general…la escena, por zafia y barriobajera, resultó de lo más surrealista del mundo, tan forzada y artificial que de súbito se catalogó por sí sola, se trataba del arrojo sin escrúpulos de un trepa.

Pero dejemos este retrato sanchiano atrás y vayamos con el tema de hoy: Acoso y derribo es lo que el maletilla Sánchez y su mocete de espadas, el tal “Chepa”, traen día y noche contra Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid.

 

El “gobierno” –sí, va con comillas– viene desplegando desde hace días una campaña mediática de persecución y desprestigio contra Ayuso. La pésima gestión de Ayuso en la Comunidad de Madrid hace que dicho territorio tenga altas tasas de infectados por Covid-19 con un número elevadísimo de víctimas, eso lanzan a los cuatro vientos aquellos que con malas artes pretenden reconquistar la capital.

 

Pues resulta que no es por la gestión de Ayuso, sino que Madrid tiene ese alto número de contagiados por dos hechos muy concretos y determinantes: Uno es por la manifestación feminazi del 8 de Marzo de 2020, otro es la inadecuada, tardía e inservible, quizás incluso inexistente, gestión que Pablo Iglesias ha hecho de las Residencias de Ancianos de la Comunidad de Madrid. Ayuso es víctima de la incompetencia de estas tres piezas de museo: Sánchez, Irene  Montero y Pablo Iglesias –vaya tres patas para un banco, ¡madre mía!–. Sánchez es responsable de aquella que puso al frente del Ministerio de Igual Da y de aquel al que endosó las Residencias de la Tercera Edad.

Ayuso es triple víctima: uno porque Irenita consintió que campara a sus anchas el virus en aquella orgía-manifestación en la que unas y otras aprovecharon como de costumbre para besuquear, chupetear, lamer, sorber, ensalivar, manosear, sobar, magrear, meter deditos…; dos porque no existió un protocolo de prevención y protección de los ancianos de todo el país y tres porque el presidente se fue de vacaciones importándole, no sólo lo que estaba pasando en Madrid, sino en toda España, sin siquiera habilitar un Gabinete de Crisis Sanitaria. Y ahora vuelve, con ese moreno “gratis total, ahí os den”, ahora vuelve a no dejar vivir a la señora Ayuso. 

Eso de dejar morir a los ancianos, condenarlos a su suerte y acusar de ello a Ayuso…eso de trucar las cifras de fallecidos, esconder a los muertos, a más de 30.000 (50.420 según el INE, 29.152 según el gobierno. Ver ABC de 2/09/2020). 

De modo que intentar enterrar doblemente a más de treinta millares de abuelitos y abuelas, además de con tierra, hacerlo también con el más absoluto de los olvidos, el de los datos y cifras que no aparecen por ningún lado, pero que son necesarias por dignidad y que recogen la tragedia de todo un país, eso de ser un auténtico e inconfundible indecente, un indecente con mayúsculas: INDECENTE.