El doblepensar, como herramienta de dominación, se puede definir de la siguien te manera:

“Doblepensar significa el poder, la facultad de mantener dos opiniones contradictorias simultáneamente. Dos creencias contrarias albergadas a la vez en la mente. El intelectual del Partido sabe en qué dirección han de ser alterados los recuerdos; por tanto, sabe que está truncando la realidad, pero al mismo tiempo se satisface a sí mismo por medio del ejercicio del doblepensar en el sentido de que la realidad no queda violada. Este proceso ha de ser consciente, pues, si no, no se verificaría con la suficiente precisión, pero también tiene que ser inconsciente para que no deje un sentimiento de falsedad y, por tanto, de culpabilidad. El doblepensar está arraigado en el corazón mismo del Partido, ya que el acto esencial del Partido es el empleo del engaño consciente, conservando a la vez la firmeza de propósito que caracteriza a la auténtica honradez. Decir mentiras a la vez que se cree sinceramente en ellas, olvidar todo hecho que no convenga recordar y, luego, cuando vuelva a ser necesario, sacarlo del olvido solo por el tiempo que convenga, negar la existencia de la realidad objetiva sin dejar ni por un momento de saber que existe esa realidad que se niega…todo esto es indispensable. Incluso para utilizar la palabra doblepensar es preciso emplear el doblepensar. Porque para usar la palabra se admite que se están haciendo trampas con la realidad. Mediante un nuevo acto de doblepensar se borra este conocimiento; y así indefinidamente, manteniendo la mentira siempre unos pasos delante de la verdad. En definitiva, gracias al doblepensar ha sido capaz el Partido – y seguirá siéndolo durante miles de años – de parar el curso de la Historia”.

Este es un fragmento de la novela de George Orwell “1984”. Editorial Salvat p. 163

Ahora comparen ustedes el contenido de esta definición de doblepensar que George Orwell expone en su novela “1984” sobre el régimen totalitario del “Gran Hermano”, con las mentiras, dobles mentiras, contradicciones, medias verdades, falsedades, falacias de Sánchez y su gobierno. A título de ejemplo: “Nunca pactaré con Bildu” “No podría dormir con Pablo Iglesias en el gobierno” Añadamos algunas perlas de ministros como Ábalos en el caso Delcy o Marlaska en el caso de las destituciones de altos cargos de la Guardia Civil y comprobarán que el doblepensar está en el ADN de este gobierno. Y llegamos a las mentiras del 8M, las rocambolescas explicaciones del ministro Illa y de Simón por el coronavirus, las chulerías de Pablo Iglesias y las provocaciones de Irene Montero. No me extrañaría nada que las instrucciones de Ivan Redondo a Pedro Sánchez para gobernar, las haya gestado este mercenario de la política leyendo la novela de Orwell durante las noches de insomnio de su jefe que no puede conciliar el sueño en el colchón cambiado de la Moncloa.

Y, como no podía ser de otra manera, este gobierno instalado en la manipulación, la mentira y el juego trilero de los cubiletes, está utilizando desde el minuto uno en que este virus decidió colonizarnos, el doblepensar, el doble lenguaje y la neolengua para ocultar a los ciudadanos la penosa verdad de esta pandemia que aquí en España ha alcanzado las más altas cotas de descontrol, de contagios y de muertes en proporción al número de habitantes y que, si Dios no lo remedia, pues el gobierno no está en la labor de encontrar remedio, va a acabar en poco tiempo con el “mejor sistema sanitario del mundo” y con la economía.

Termino con una frase contenida en el fragmento reseñado arriba: “El doblepensar está arraigado en el corazón mismo del partido, ya que el acto esencial del partido es el empleo del engaño consciente”