Se ha dictado una sentencia de la Audiencia Provincial de Salamanca en la que se estudia una cuestión tan poco analizada como los escritos de los abogados como objeto de la propiedad intelectual para resolver una controversia sobre la titularidad del contenido de una demanda. La resolución señala expresamente que ese problema jurídico no ha sido abordado por la jurisprudencia y por la doctrina.

 

La cuestión es muy interesante y debe tenerse presente la regla por la que la propiedad intelectual de una obra literaria, artística o científica corresponde al autor por el solo hecho de su creación. El Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, regularizando, aclarando y armonizando las disposiciones legales vigentes sobre la materia, no recoge expresamente la protección de las creaciones técnicas de los juristas en su artículo 10, que indica que “Son objeto de propiedad intelectual todas las creaciones originales literarias, artísticas o científicas expresadas por cualquier medio o soporte, tangible o intangible, actualmente conocido o que se invente en el futuro”. Teniendo presente lo anterior, si que puede observarse la inclusión de una lista ejemplificativa en la que se encuentran los trabajos especializados de los letrados como escritos forenses, principalmente si se destaca el concepto que relaciona lo forense con las labores prácticas. No parece posible la exclusión, ya que se establece en la normativa que no son objeto de propiedad intelectual las disposiciones legales o reglamentarias y sus correspondientes proyectos, las resoluciones de los órganos jurisdiccionales y los actos, acuerdos, deliberaciones y dictámenes de los organismos públicos, así como las traducciones oficiales de todos los textos anteriores, por ser creaciones de los poderes públicos elaboradas en el ejercicio de potestades fijadas constitucionalmente.

 

Realmente, se debe considerar que los textos redactados por los abogados son objeto de la propiedad intelectual, en la medida en que estos incluyen el resultado de un proceso mental de elaboración de una composición de ideas construidas por el propio letrado cuando haya una originalidad. Sin embargo, es cierto que puede haber problemas con el consentimiento expreso o tácito para ceder la explotación. Una buena opción para los abogados que quieran conservar los derechos de propiedad intelectual sobre sus creaciones es incluir sus argumentos jurídicos en trabajos o artículos para publicarlos posteriormente. Especialmente útiles resultan los blogs que tienen muchos abogados. En cualquier caso, es cierto que resulta complicado que pueda haber demandas con argumentaciones totalmente originales, sin perjuicio de que puedan incluirse referencias jurisprudenciales por iniciativa propia, debido a la proliferación de modelos y formularios que sirven para establecer una estructura formal de los escritos correspondientes.