Sr. Director:

    ¿Podríamos hablar de una declaración de guerra por parte del Moro de mierda? ¿Deberíamos responder a esta declaración de guerra expulsando a todos los moros que tenemos trabajando, vagueando y delinquiendo en España como baza que activase una protesta de estas gentes hacia su país?

La situación a la que nos aboca Marruecos es gravísima, y sus consecuencias devastadoras, sobre todo, tras la situación que dejará la pandemia del Covid-19, que enfrentaremos para mayor desgracia con un Gobierno que habría que liquidar ¡Ya!

España se hunde miserablemente. Los dos pilares que tradicionalmente han sostenido a la nación más antigua del mundo (jerarquía de la Iglesia y Ejército) son hoy dos pilares carcomidos por la cobardía y la falta de conciencia. Aquí ya lo hemos perdido todo, y sólo nos queda perder el territorio que será también ocupado por una horda extranjera compuesta por diferentes etnias y culturas… Los nuevos bárbaros que liquidaran la civilización occidental. Seamos realistas, estamos en las últimas. España como unidad histórica no existe más que en teoría, y su liquidación tiene fecha, mientras se entona el pío, pío… Ya saben, que yo no he sido. Que enorme concepto de justicia el de José Antonio cuando habló de las sogas en los desvanes y de los árboles en las praderas… Puede que a eso estemos abocados.

En el asunto que nos trae cuatro reflexiones deberíamos sostener. 1ª ¿Qué viabilidad tiene una nación sostenida en el odio a los que llegan? 2ª ¿Es la guerra lo peor que le puede ocurrir a una nación? 2ª ¿Debería importarnos hoy el Sahara, territorio que entregamos hace cuarenta y seis años? 3ª ¿Por qué no nos acordamos de que el Polisario fue nuestro talibán en la zona? ¿Ha ocupado la cama de una UCI que hubiese correspondido a un español, Brahim Gali?