Este Madrid es único, el primero que conquista cinco títulos en un año. Lo hizo tras proclamarse por sexta vez campeón mundial, de cuyo primer brindis han pasado ya 57 años, con un gol de Cristiano. Un tanto que selló el estupendo partido del Madrid, que superó de punta a punta a Gremio. 

El Madrid no para. Es tan exclusivo que no pierde una final internacional desde 2000. Sus números históricos abruman y en este Madrid aún más.

Frente a un rival de hormigón, el Madrid tuvo soltura y remangue.Se estiró por los costados con Carvajal y Marcelo como ventiladores, se dejaron caer como auxiliares Cristiano y Benzema, y Modric e Isco fueron dos ilustrados de lujo.

En plena ebullición madridista emergió Cristiano a balón parado. A él le tumbaron cerca del balcón del área y él mismo descorchó a Gremio. El balón triunfal se abrió paso entre el dique dispuesto por Grohe en la barrera. Ni en ventaja reculó el Madrid. Al contrario. A CR, ya disparado, le anularon un gol por fuera de juego de Benzema —por medio pelo, quizá—. El luso pidió el VAR, pero como es sistema tan arbitrario nadie le hizo caso.

Con unos y otros, el Madrid mantuvo su versión imperial. Otro Madrid para la mitología.