No sé si Ud., amable lector, se acordará de una película que se titulaba “Te doy mis ojos”. Es una de esas perlas que muy de tarde en tarde nos regala el cine español cuando se limita a hacer eso, cine, en vez de sacar panfletos sectarios infumables pagados por todos.

En esa película donde dos gigantes, Laia Marull y Luis Tosar, bordan sus papeles, nos adentramos en el trágico mundo del maltrato a las mujeres (por cierto, ¿para cuándo una del maltrato a los hombres?).

Un hombre inseguro, enfermizamente posesivo y humillado por su familia no encuentra otra vía de escape que el maltrato a su mujer. Maltrato que no sólo se expresa físicamente sino sobre todo psicológicamente. Y precisamente por eso, por no caer en el morbo y la violencia para mostrarnos un drama sobrecogedor, la película es soberbia.

Con una crudeza heladora, vemos cómo el marido aísla, ridiculiza y minusvalora a su mujer. El espectador se pregunta hasta cuándo esa mujer va a aguantar, hasta dónde está dispuesta a ir con semejante basura humana y por qué su dignidad ya no tiene ningún precio.

El espectador se revuelve en su butaca, se desespera, chilla para sí: “¡basta ya, déjale de una vez!”

Pero ella encuentra siempre una excusa para justificar lo injustificable. Para seguir siendo el “punching-ball” de ese cobarde fracasado. ¡Para seguir amándole!

Estos días, dos noticias me han devuelto nítidamente a la memoria esa película genial.

Por una parte, en el marco del carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, se desarrolló un año más ese festival puerco y aberrante que es la gala “drag queen” donde la degradación humana y el mal gusto alcanzan edición tras edición cimas inigualables. Pues bien, esos tarados mentales no contentos con sus habituales perversiones fueron todavía más lejos este año. En un decorado digno del más macabro aquelarre, miles de cómplices ebrios de odio coronaron “reinona” a un fulano que insultó a lo más sagrado para los católicos: Cristo y la Santísima Virgen.

En una orgía repugnante, la fe mayoritaria en España y en el Mundo fue pisoteada. Sus símbolos más sagrados ridiculizados hasta la náusea. La blasfemia fue aplaudida por miles de canarios.

¡Menos mal que miles de indignados españoles, no solamente canarios, se lanzaron sin concertación previa a expresar su rabia y su asco ante tamaña blasfemia!

La izquierda rancia y sectaria evidentemente defendió la blasfemia apelando a la tolerancia y a la libertad de expresión. Esa misma que niegan a cualquiera que se les oponga. Espero que el Padre Ángel y otras personas de muy buena voluntad que siguen mostrando más que simpatía por PoTemos o el corruPSOE tomen buena nota de ello.

¿Y qué se esperaba de los otros, de los PPresuntos defensores de los católicos, de los que en su día presentaban al Humanismo cristiano como inspiración ideológica de su PPartido?

Yo, para ser sincero, no esperaba nada. En absoluto. Esperaba a los PPePPeros cobardones, barbeando (“acción del toro cuando bordea las tablas con el hocico, a la vez que anda buscando la huida”), poniéndose de perfil. Vamos, como siempre.

Pero no, han superado todas las expectativas. No sólo no se pusieron de perfil, sino que entusiastamente se unieron al desbarre.

En efecto, en la cuenta Twitter oficial del PP grancanario, se podía leer: "Muchísimas felicidades a la drag ganadora del 20 aniversario del certamen más loco y divertido".

Es decir, la posición oficial del PP avalaba y bendecía (con perdón) la infamia.

Ante la indignación popular y frente a la avalancha de mensajes contrarios a la blasfemia y a la humillación de nuestra Fe un tal Ángel Sabroso, concejal con dedicación exclusiva (evidentemente) del PP en el ayuntamiento de Las Palmas, venía a poner un poco más de sal en la herida y tuiteaba: “Metámoslo en contexto de noche muy especial y transgresora. A mí particularmente me pareció innecesario pero no le doy importancia”. Sí señor. Este chico llegará lejos.

Olé, olé y olé. Esas dos líneas del tweet resumen perfectamente la ideología PPePPera:

Relativismo en estado puro. Según el contexto, la misma acción puede ser buena y mala. Fría y caliente. Dulce y salada. Del Barça o del Madrid.

Relativismo en estado puro. Según el contexto, la misma acción puede ser buena y mala. Fría y caliente. Dulce y salada. Del Barça o del Madrid.

Las creencias deben quedarse en casa y, sobre todo, no influir en la vida pública. Un atentado contra los católicos y su Fe “no está bien” pero no hay “que darle importancia”.

Por otra parte y como reacción a una campaña publicitaria en vallas de varias ciudades del norte de España fomentando el transexualismo, la asociación HazteOír decidió fletar un autobús que recorriera las principales ciudades de nuestra patria con una mensaje que no era político ni ideológico ni mucho menos sectario. Era pura Biología: “Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva”. Que es tanto como decir que el mar tiene agua o que el cielo tiene estrellas.

¡Madre mía la que les ha caído encima!: autobús inmovilizado por orden política, querellas, amenazas de muerte, insultos…Los herederos de los genocidas estalinistas, los nietos de los chequistas, los que sueñan con miles y miles de nuevos Paracuellos se han lanzado como perros de presa.

Y, como en Gran Canaria, los PPeros no sólo no han hecho gala de su acomPPlejamiento habitual sino que sus terminales político-mediáticas se han puesto al frente de la cacería:

En primer lugar, la pijiprogre más guay del panorama nacional, perdón, estatal, la inefable Cristina Cifuentes que tachaba de “impresentable” el decir que los niños tienen pene y las niñas vulva. “Es una provocación absoluta” añadía la chupiguay y aseguraba que ya había puesto el caso en conocimiento de los abogados de la región de Madrid por si el autobús de marras hubiera incurrido en un delito contra la Ley de igualdad y no discriminación que ella fervorosamente impulsó y que es un ejemplo selecto de Ideología (tiránica) de género.

A continuación, la delegada del Gobierno de la nación, el de Rajoy, en la región de Madrid, Concepción Dancausa, remitió una denuncia al Ministerio Fiscal basado en los hechos recogidos en el Informe de la Abogacía del Estado sobre el autobús de Hazte Oír y su campaña. Es decir, el gobierno de Rajoy, se pone al frente (una vez más) de la ofensiva anticatólica en España.

El muy “indePPendiente” Fiscal SuPPerior de Madrid, seguramente sin ninguna consigna de sus suPPeriores también muy “indePPendientes”, declaró a la muy “indePPendiente” TVE que los responsables de esa campaña podrían ser condenados a entre uno y cuatro años de cárcel más una linda multa y por supuesto la incautación del autobús. Me permito recordar que para la banda de puercas encabezada por Rita Maestre que asaltó la capilla de la Complutense en plena Eucaristía gritando “arderéis como en el 36”, “vamos a quemar la conferencia episcopal” y demás eslóganes pacifistas, la Fiscalía muy independiente sólo solicitó un año de cárcel y una multa de risa. Al final la muy independiente Audiencia Provincial de Madrid absolvió a la piara.

Javier Maroto, eximio representante en la dirección nacional del PP, perdón, estatal, de los ¿cómo decir para no cometer un delito?...eh, ouh, mmm, señores que no han cedido ante la presión milenaria heteropatriarcal y se ha inclinado (no va con segundas, ¿eh?) por el amor hacia otros hombres, tuiteaba: “impresentable campaña a favor del odio”. ¿Odio? Hay tanto odio en ese mensaje como en el que dijera que en la Antártida hace frío y en el Sol hace calor. En fin…

José Pablo López, director de TeleMadrid y antiguo director general de 13TV, tuiteaba: “La dignidad humana es sagrada. Pongamos fin a la Lgtbifobia. Eduquemos en el respeto desde las instituciones públicas”. Claro que este caballero ya se había retratado cuando ordenó colocar la maldita bandera arco iris en la sede de TeleMadrid.

Otros dos egregios PPeriodistas PPróximos al gobierno, Francisco Marhuenda (paladín de la objetividad donde los haya) y Eduardo Inda (este me ha decepcionado mucho más), se unían a Rita Maestre y a Wyoming para insultar tanto a los promotores de esa campaña como al lema utilizado.

Yo conozco a muchos votantes del PP. Gente estupenda. Pero ya he renunciado hace mucho a convencerles del abismo que separa sus ideas de las acciones del partido al que fielmente votan. Son gente que se declara patriota, católica, a favor de una economía libre, por la familia natural.

El PP lleva descojonándose de sus votantes, o al menos de la mayoría de ellos, desde hace una eternidad. Bueno, desde que se fundó, para ser más precisos.

El PP lleva descojonándose de sus votantes, o al menos de la mayoría de ellos, desde hace una eternidad. Bueno, desde que se fundó, para ser más precisos.

Y en la actitud de esos votantes no puedo evitar ver reflejado el mismo comportamiento de Laia Marull en “Te doy mis ojos”: a pesar de todos los pesares, de todas las traiciones, de todos los pactos con el diablo, de todas las corruptelas, de todos los engaños…ellos siguen fieles a su PP. Sordos a cualquier argumento racional. Esgrimiendo excusas como el “voto útil”, el miedo a la izquierda, el freno a los separatismos y otras a cada cual más peregrina.

A cada cesión, a cada traición, ellos contestarán con eso de “los otros son iguales” o “los otros son peores” en un vano intento de acallar sus conciencias. Porque ellos saben que ya nada, pero nada, excepto el logo del partido, los separa de aquéllos presuntamente tan diferentes ideológicamente hablando.

Y el domingo al salir de Misa, comentarán entre ellos la barbaridad del carnaval de Las Palmas o la locura del autobús de Madrid. Pero no pasa nada. Pronto se les pasará el calentón y en las próximas elecciones, en cuanto Esperanza Aguirre salga con una bandera de España, Mayor Oreja a hablar de respeto a las víctimas de ETA y Luis de Guindos prometiendo bajar los impuestos, volverán a votarles.

Y seguirán recibiendo bofetadas. Y patadas. Y humillaciones. Pero lo darían todo por su PP. ¡Le darían hasta los ojos!

¡Y qué patético se hace ver a personajes que llevan toda la vida haciendo creer a los católicos que la única alternativa política que tenían era el PP, escandalizándose con los últimos acontecimientos! Son los mismos que han ninguneado a cualquier movimiento político o social que intentó crear una alternativa política verdaderamente católica. Insultándoles: “fachas” y demás (¿verdad, Losantos?), llevando a los católicos una y otra vez al redil (¿verdad, Benigno Blanco?), sirviendo de coartada, de florero más bien, para retener el voto católico (¿verdad, Lourdes Méndez?) y…

Y, por cierto, ¿dónde está la Conferencia Episcopal? ¿Aquella que apoyó las megamanifestaciones que se organizaban contra zETAp, mano a mano en las pancartas con los dirigentes del PP? Manifestaciones por la familia, contra el gay-monio, por la libertad de educación. ¿Dónde están para defender a su grey? Mudos, están mudos desde el 20 de noviembre de 2011. Aquel día, que “casualmente” coincidió con la victoria de Rajoy, un repentino brote de afonía se apoderó de nuestros obispos y todavía no se han recuperado. Salvo dignísimas excepciones como Monseñor Munilla, valiente como siempre o Monseñor Cases, obispo de Canarias, poco más se ha oído. Monseñor Osoro, fiel a sí mismo, desaparecido en combate. Como si en Madrid no pasara nada. Estará en las periferias, supongo.

Y ya puestos a ejercitar la memoria, ¿no reclamaban los de HazteOir, o sea, los del autobús, el voto al PP en la época de Aznar? O sea, durante el período en que se asesinaron más de 500.000 niños en el vientre de sus madres y se legalizó la píldora abortiva RU-486? Vaya, vaya, vaya, qué injusta es la Historia ¿eh, Arsuaga?

Todos esos crearon a Frankenstein. A un mosntruo. Y ahora se revuelven contra él. En vano. Y que no nos vengan con la monserga de que el PP de antes era el bueno y el de ahora es el malo. Son los mismos. Exactamente los mismos. ¿O no llevan Rajoy y Cifuentes militando en el PP desde hace más de treinta años? ¿Y ocupando cargos de primera fila? ¡’amos, anda! ¡a otro perro con ese hueso!

Cuenta la Historia que el emperador romano Calígula sentía tal admiración por su caballo “Incitatus” (que, por cierto, provenía de Hispania) que le nombró cónsul de Bitinia (territorio al norte de Turquía). Pero contrariamente a la hipótesis más extendida, este nombramiento no fue fruto de la demencia del emperador sino del claro menosprecio hacia las instituciones y senadores de Roma.

Me juego con Ud. lo que quiera, amable lector, que incluso aunque Rajoy, cual especie de Calígula contemporáneo, nombrara ministro a un jamelgo o incluso que todos los ministros fueran jamelgos o pollinos, seguirían votándole igual. Porque, ¿acaso no lo han hecho cuando ha traicionado absolutamente todo lo que dijo defender? Me imagino al personaje firmando el nombramiento de los asnos y tirado por el suelo de la risa.

Pero la peli acababa bien. La mujer recoge sus cosas y acompañada de sus amigas se va, dejando al salvaje de su marido con cara de tonto y mirada vacía. Por fin el espectador descansa y aplaude el coraje de la mujer que, ¡al fin!, ha tomado consciencia de la realidad.

¿Harán lo mismo los votantes del PP?