Al comienzo de esta legislatura fui al Congreso de los Diputados.

Conocía el Restaurante de El Senado, pero el del Congreso de los Diputados aún no lo había pisado.

Llama la atención los precios reducidos de la carta, como los del café, esos precios que ni el Presidente Rodríguez Zapatero retenía en su memoria a pesar de su valor simbólico y notoriamente subvencionado.

Lo que ya no podía adivinar es que a pesar de que el coste de las consumiciones es tan anormalmente reducido ello no sería óbice para que tuviera lugar, durante las primeras jornadas parlamentarias, un sonado “SIMPA”. El primero en los pocos más de 200 años de su Historia.

Ciertamente, no sólo esa horda de nuevos diputados y sus asesores advenidos de lugares incivilizados, arramplan con las mesas de la Cafetería colocándolas a su libre albedrío, cual asamblea universitaria de la extrema izquierda, sino que, además, encubiertos en sus prácticas locales de bandidaje y pillaje autonómicos y locales, llevaron a cabo una de sus más celebradas actuaciones, un “SIMPA”.

Jamás como hasta ahora se había degradado tanto la Cámara Baja de España, y esto es algo que comentan abiertamente los más veteranos del lugar. La nueva hornada de Diputados y Diputadas provenientes de la Anti-España es de lo peor que se ha podido ver en cientos de años en el mencionado marco parlamentario.

La degradación parlamentaria es evidente y así como las malas formas y los peores hábitos.

Debería haber cámaras de televisión abiertas en los lugares públicos del Congreso y del Senado al objeto de que los españoles, que somos los que pagamos la fiesta, veamos lo que en su interior se lleva a cabo, ya sea una reunión parlamentaria, ya sea el precitado “SIMPA”.

El derecho a la transparencia, que es un derecho fundamental, llevado a los máximos niveles de escrutinio en las funciones públicas parlamentarias, podría tener así una mención internacional ejemplar; si ellos nos aplican el Estado de Alarma por su ineptitud e inoperancia, lesionando gravemente nuestros derechos fundamentales, al menos que les veamos en su actuar parlamentario, pues quizá de esta manera el “SIMPA” no llegue a ser una práctica extendida en el Congreso de los Diputados ni la Cafetería del Congreso de los Diputados una especie de “Tetris” anárquico en su colocación.

No todos son noticias malas de esta naturaleza; recientemente el Congreso de los Diputados permite consultar los Boletines Oficiales de las Cortes predemocráticas en el enlace https://app.congreso.es/est_sesiones/ . Así de esta manera, los investigadores acreditados podremos consultar la calidad legislativa previa al advenimiento del régimen político del 78 y compararla con la más reciente, al objeto de sacar conclusiones estrictamente historiográficas, así como para analizar cómo aplicaban entonces soluciones parlamentarias a los problemas sociales más graves como son el desempleo, la vivienda o la política de cobertura a los más necesitados.

Se abre así una nueva vía de investigación para la Memoria Histórica Parlamentaria.

Guillermo Rocafort. Investigador en Humanidades