Desde su primera pose, casi diría que aguerrida de oposición al gobierno Sánchez & Iglesias que sorprendió gratamente, visto y no visto ha pasado a la aquiescencia a negociar sobre el dictado de que exista lealtad entre las partes y se respete lo pactado. Que no me negará que es como inventar lo inventado, la esencia de todo negocio.

Ahora bien, con este gobierno frentepopulista no se puede pactar nada, hay que derribarlo. Sobre todo después del diagnóstico que ha dado la doctora en psicología y experta en la rama de “carácter humano”, doña Abigail Rodríguez, calificando a Pedro Sánchez de enfermo mental por sus trastornos de personalidad: narcisista y sicopática, trastornos que suponen una alarma que nos da cuenta de una personalidad fría, egocéntrica, mentirosa, e incapaz de empatía, a menos que sea simulada. Rasgos que igualmente vimos, y seguimos viendo, pues no se ha tratado, en José Luis Rodríguez Zapatero, el nieto trastornado por el fusilamiento de su yayo, al que no hubo más remedio que fusilar.

Sacúdase su prologada niñez, y sea un hombre, porque la unidad de España está en peligro, porque el Estado está en peligro y porque la situación está entrando en una situación sin retorno. De lo que se trata es de reconducir la situación mediante un golpe de timón, que no un motín, antes de que no exista otra solución que entregar el gobierno a un militar para presidir un gobierno de concentración.

La solución es esta, no lo dude. Hacer cumplir la Constitución, sin menoscabado de devolver competencias al Estado y fijar de una vez por todas el techo competencial de las Comunidades Autónomas, que no pueden seguir jugando a ser reinos. A menos que se quiera derribar España. Y todo esto con el apoyo del Rey, porque el Jefe del Estado debe mojarse.