Cuando a principios del año 2000, como parte de mi especialización Teología Comparada, inicié mis estudios sobre Teología y Filosofía Islámicas en el Pontificio Instituto de Estudios Árabes e Islámicos, dos de las materias que me parecieron más fascinantes por su valor práctico (nunca tuve interés en acercarme a las llamadas relaciones interconfesionales al considerarlas incompatibles con la Fe Católica “No os unáis bajo yugo desigual con los incrédulos”, dijo San Pablo; el judaico Concilio Vaticano II corrompió especialmente esta comprensión del apostolado a través de la Encíclica Nostra Aetate) fueron:

La Quinta Columna Judía en el islam y La Islamización en la Iglesia Católica y la Cristiandad.

Desde un punto de vista de la seguridad ciudadana y la paz social, la islamización es un mero proceso demográfico no abordado desde una perspectiva superior teológica (que fortalece y enriquece a las naciones, los estados, pueblos y sociedades) sino de equilibrio demográfico y social, y, por lo tanto, simplemente de la seguridad física.

La Islamización, muy activa hoy, trata de eliminar las diferencias étnicas y raciales, con especial énfasis en la raza blanca y en las naciones edificadas sobre la Religión Cristiana. Esta proactiva disolución, eliminación o exterminación de las diferencias es el Mínimo Común Denominador de la sociedad que sueñan los “constructores” masones del Nuevo Orden Mundial controlado por la Oligarquía Económica y Judería Cabalística, es decir, por la Sinagoga de Satanás.

Uno de estos constructores judeo-masones más conocido, y que ha llegado a ser más influyente, fue el masón de origen austriaco Conde Richard Coudenhove Kalergi, que en 1923 publicaba su libro Paneuropa.

En él desarrollaba un proyecto por medio del cual se debía exterminar a la raza blanca europea mediante el mestizaje con negros y semitas (no judíos) para que de esa forma “la Raza Noble Judía alcanzase primero el poder en toda Europa y después en el mundo”. Ello requería el freno de la natalidad en Europa y la invasión migratoria del norte de África, del Oriente Próximo e incluso de la Iberoamérica indígena: si observamos, la característica común de estas corrientes migratorias era la oposición al cristianismo, bien pasiva o activa, es decir, por ser pueblos precristianos o claramente opuestos.

Este proyecto fue aceptado por los principales medios de comunicación americanos y europeos controlados por las logias masónicas dependientes de la Logia, exclusiva de judíos naturales o asimilados, B´Nai B´Rith (Hijos de la Alianza) a la que en la actualidad muchos líderes de países de la Unión Europea pertenecen por “adopción” y méritos, como Angela Merkel, Emmanuel Macron, Alberto Ruíz Gallardón o Rafael Bardají, ideólogo de un partido político español llamado VOX.

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Este Proyecto o Plan Kalergi fue el origen del movimiento europeo que daría lugar a los pilares jurídicos de la Unión Europea: los Tratados de Roma (1957), firmado por España, y Maastrich (1991) igualmente ratificado por España.

Como conclusión, me surgen unas cuestiones que quisiera transmitir al lector desde mi retiro monástico:

¿Representan las 12 estrellas de la Bandera de la UE a las 12 estrellas de la Corona de la Virgen, como algunos insinúan, o a las 12 tribus del Israel terrenal condenado por Jahvé, Dios Padre?

¿Es éste un engaño o disimulo típico de la Perfidia Judaica que se pone en Lugar de Dios, y de su Amada Madre la Virgen Inmaculada, tal y como hace su Padre el Diablo?

En el año 2004, si no me falla la memoria, Ramón Torres, Gran Comendador del Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado del G33 para España afirmó que entre el 60 y el 70% de los europarlamentarios eran masones. Dado que ellos son extraídos de los parlamentos nacionales, ¿es ilógico pensar que el mismo porcentaje se pueda aplicar al Parlamento del Reino de España?

¿Es creíble lo que los masones afirman respecto a que su organización se dedica al desarrollo espiritual personal y a las obras benéficas, teniendo en cuenta tal porcentaje de miembros en los parlamentos nacionales y en la UE?

¿Se puede afirmar, con el porcentaje dado anteriormente, que los masones sean representativos de la sociedad española, con 47 millones de habitantes, siendo que hay unos 5000 masones aproximadamente en toda España y millones de católicos plenamente practicantes y otros muchos que se consideran “católicos culturales”?

¿Qué sucedería si preguntásemos a los españoles sobre el incumplimiento del Art.22,5 de la CE respecto a la Sociedades Secretas y la Masonería?

¿Qué papel desempeñan, y han desempeñado, líderes religiosos y políticos, judíos y musulmanes, como Isaac Querub, el fallecido el año pasado Raid Tatary, Abel Matutes, Mújica-Herzog o Koplotwitz, tanto a nivel nacional como global, y que son judeo-masones? ¿A qué Obediencia suelen pertenecer las principales familias musulmanas?

En un próximo análisis, Dios mediante, responderé a estas cuestiones para los inteligentes lectores de El Correo de España, Digital comprometido en la Defensa de la Fe Católica, que es la Defensa de España, y lo hace exponiendo, citando al último Jefe de Estado Católico de España: “a la carroña judeo-masónica al servicio de masones expatriados”. Pidamos que la Virgen María Inmaculada, Sede de la Sabiduría y General de los Ejércitos, nos dé Luz y Apoyo entre estas Tinieblas Masónicas bajo Su Estandarte que es el de Jesucristo Rey.