Y comienzo aclarando que utilizo la preposición “versus” no con su significado de “contra o frente a”, sino con el significado latino original y con la esperanza de ser capaz de explicarlo.

Soy, quizá por incauto, de los que no temen al estado Bolivariano que predica el Sr. Iglesias. No lo veo dotado ni capacitado intelectualmente para tal empresa. Además, como suele ocurrir con este tipo de personajes, cuando acceden a un mejor estatus, por supuesto sin hacer valer otro mérito o capacidad que el del enredo, rápidamente se suben al carro y se buscan a infelices que tiren. Y tengo que confesarlo, también porque creo que si llegara el momento no lo permitirán. Ahí lo dejo.

Pero la realidad actual es la del coronavirus circulando libremente por nuestra comunidad y el Sr. Iglesias circulando también. El virus por el aire y en los objetos contaminados. El bicho en su coche oficial, de Galapagar a la Moncloa o a donde se le ocurra, antoje o apetezca. La cuarentena y el confinamiento al fin y al cabo son para los parias pensará, no para él. No me lo quiero imaginar viviendo de alquiler en un piso de sesenta metros cuadrados. Estoy seguro de que hubiera incitado a la desobediencia argumentando que los privilegiados, los de la casta, viven en chaletitos con jardín.

Estando el coronavirus en toda su trágica dimensión, lo que más me retuerce las tripas es que este señor además de vicepresidente del Gobierno de España y por tanto corresponsable junto con Sánchez de la letal gestión de la pandemia, es también Ministro de Derechos Sociales y de no sé qué de la Agenda 2023.

Me detengo en su Ministerio. Grave error del Sr. Sánchez que le enchufó esta Cartera pensando que en lo social el PSOE tiene todo el pescado vendido gracias al asociacionismo agradecido y se ha encontrado con un azote capaz de provocar la muerte a miles de mayores. Como era de esperar el compromiso y la respuesta del ministro Iglesias ha sido nulo. Él juega en otra división. Lo suyo no son los ancianos que mueren sino los vivos ilusos cuya voluntad compra, los del sí se puede. El comunismo chapucero bolivariano es así, y el otro también.

Esta es su liga y estas son algunas de sus intervenciones estelares en plena crisis sanitaria. Caceroladas contra el Rey, alegato de apoyo a la República, vacile de casa con jardín, críticas a Amancio Ortega, desacuerdos de opereta dentro del ejecutivo, destrozos económicos, intervencionismo, soflama a la expropiación y un largo etc. que no hace falta seguir relatando porque al final contaríamos lo de su supuesta novieta y no queremos hacerlo no vaya a ser que no sea un bulo, me lo estén controlando y me secuestren el artículo cuando se lo mande al editor. Además, para bulo ya tenemos bastante con este gobierno izquierdoso.

Lo que sí que no es un bulo es lo publicado en el B.O.E del 17 de abril de 2020. En plena crisis, en pleno sufrimiento de la sociedad española, la ministra de Igualdad, la pareja del Sr. Iglesias, destinando 225.000€ para pagar pegatinas de distintivos igualdad en las empresas. Pobre favor le hace el par de dos a la igualdad, a las mujeres víctimas del coronavirus y a las que se enfrentan en primera línea al virus.

Tampoco son un bulo que otro de sus ministros comunista, el de Consumo, no sirva ni para garantizar la disponibilidad ni el precio de mascarilla o que estando España de luto se promueva y se siga dando trámite a una ley de eutanasia que insulta a quienes día a día arriesgan y entregan sus propias vidas a favor de la vida humana.

Pero atentos. El Sr. Iglesias tiene en su cartera ministerial a la Dirección General de la Infancia a través de la cual ha provocado con intencionalidad la improvisación y la caótica planificación de la salida de menores de su domicilio. ¿Garantías de que se haya extremado el celo para asegurar la seguridad de esta medida y por tanto la salud de los menores? Pues habiendo participado este individuo, ninguna. A la vista, lo demostrado por el Sr. Ministro con respecto a los mayores, a los cuales abandono sin contemplaciones.

Oscuro personaje este Pablo Iglesias, que dejó de morar en las cloacas venezolanas para hacerlo en Galpagar. Cobarde individuo que para no enfrentarse al coronavirus sigue enredando con su sectarismo y sus proclamas. Nunca lo veremos frente o contra el coronavirus, siempre estará al lado, aprovechándose de las debilidades del momento para quien sabe qué objetivo, propio o mandado, pero siempre maligno.

Yo termino dirigiéndome a él con aquello que oíamos de la boca de los Oficiales en las Jura de Bandera: Sr. Iglesias, por no hacer ni haber hecho lo que está obligado a hacer por una España de luto, merecerá de la Patria su desprecio como indigno hijo de ella.