El Partido Popular sigue centrado en su errática estrategia. Nos habla de moderación y de centralidad, entendiendo por la misma, ser complaciente con el gobierno más radical de Europa, con el gobierno social comunista de Pedro y Pablo, a la vez que abandona a su suerte a la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a la que dan por amortizada. Es difícil de entender, la facilidad que tiene el Partido Popular a la hora de dejar tirada a su gente. Primero la utilizan, después la queman y por último, le retiran todos los apoyos, no de una forma explícita, más bien de una forma sibilina, que sin lugar a dudas es la peor forma de prescindir de alguien.

Isabel Díaz Ayuso ha sido traicionada por propios y extraños, por su organización y por aquella en la que confió para montar un gobierno de coalición que hace aguas. Ciudadanos nunca fue un socio fiable y sin embargo, el Partido Popular en clave nacional, se decanta por la veleta naranja y no por su presidenta. La política hace extraños compañeros de viaje. Los de Casado deben entender que les sale más rentable apoyar a los que traicionan a Díaz Ayuso que a su propia gente en la Comunidad de Madrid. Se equivocan y se equivocan gravemente. Nadie da la cara por Ayuso, nadie con verdadero peso a nivel nacional, todo son susurros y palabras bienintencionadas, pero faltas de contundencia y convencimiento. El ciudadano madrileño no entiende la postura del Partido Popular y el abandono a la Presidente, cuestión que sin lugar a dudas les pasara factura. No tengo muy claro quién marca la estrategia en la Calle Génova, pero acabaran pagando un precio muy alto. Todo esto viene a constatar una realidad, un hecho, lo poco apegado que están los dirigentes populares a la realidad. Demuestran vivir de espaldas al ciudadano, en su mundo, en su burbuja de estrategias equivocadas y trasnochadas que ya no aplican. El bipartidismo ha muerto y el equipo de Casado sigue empeñado en pensar que esto es cosa de dos y se comporta como tal.  Desprecian a su propio electorado, sobre todo en la Comunidad de Madrid, pensando que no hay alternativa y que la gente les dará su confianza bajo la amenaza de que ellos o la izquierda. Ese truco ya no cuela, es una estrategia pueril que les ha dado muy buenos resultados hasta relativamente poco. El Partido Popular no acaba de entender, que la mayoría de la gente les ve como el caballo de Troya de la izquierda, los culpables de que nada cambie, los responsables de asumir y dar por buenas las políticas socialistas. El abandono de la batalla ideológica y cultural que nunca dieron y que nos ha conducido a excluir del debate cuestiones de fondo y aceptar como normales hechos y dichos que no lo son, ha provocado que la mayoría de los ciudadanos, perciba a los populares como una organización interesada en sí misma y al margen de los intereses de los demás. Presumir de ser moderado y centrado, es sinónimo de “bizcochable” y “almibarado”.

Ignacio Aguado se ve como sustituto de Isabel Díaz Ayuso. Aguado no está solo en esta traición a la Presidenta, cuenta con socialistas, comunistas y con la inestimable colaboración del Partido Popular de Casado. Aguado pretende ganar en los despachos lo que no ha conseguido en las urnas. La victoria será efímera y el futuro de la organización naranja incierto. Díaz Ayuso está a tiempo de reaccionar, convocando un adelanto electoral en contra del criterio de su propia organización. Ayuso esta frente al dilema más complicado de su carrera, huir hacia adelante y romper la baraja, con la duda más que plausible de no repetir como candidata a presidir la Comunidad de Madrid o permitir que Aguado le arrebate la presidencia. Sea lo que fuese, lo único que parece meridianamente claro, es que los días de Ayuso al frente de la presidencia en Madrid, podían estar contados, podrían estar llegando a su fin.

Que los socialistas no piensen que no pagaran un alto coste político en las urnas, después del secuestro al que han sometido a todos los madrileños y su obsesión por mantenernos a todos encerrados, bajo la excusa de que era por nuestro bien. Ellos serán los culpables de la ruina y la miseria provocada. Unos por otros, en la Comunidad de Madrid, la única estrategia inteligente y creíble por el momento es la de Vox, que espera paciente su oportunidad, mientras el resto se devora en luchas intestinas que desangran a Madrid política y económicamente. Los que no cuentan con comités de expertos y asesores, se manifiestan como los únicos con algo de sentido común.