Entrevista a Tatiana Kungurova, opositora rusa que junto a su marido Alexey Kutalo, reconocido como refugiado político en EEUU, reside en Argentina.

¿Cuándo se fue de Rusia?

Me fui de Rusia en 2012. Mi marido y yo pertenecíamos a RONS (Russkiy Obtche-Nacionalnyi Soyuz - Union Nacional Rusa), una organización orientada a los valores cristianos ortodoxos y patrióticos que fue prohibida por el gobierno. Éramos miembros muy activos y eso tuvo consecuencias.

¿A qué se dedicaba la organización?

En la calle dirigíamos la mayor parte de nuestro activismo a la lucha contra el aborto, que es un problema terrible en Rusia. También presentábamos candidatos a las elecciones en el ámbito local, e intentamos unirnos a una coalición para la Duma, el Parlamento ruso. No pudimos hacerlo porque nuestra organización fue prohibida en 2011. No fuimos los únicos, Putin eliminó a toda la oposición independiente, de izquierda o de derecha. Y a pesar de todo ese populismo nacionalista de Putin y esa supuesta defensa de los valores familiares, la realidad es muy distinta, es mero populismo. En Rusia el nacionalismo está prohibido y está tachado de “extremismo”. Cuando a Putin le interesa, utiliza toda la retórica liberal de izquierda para eliminar cualquier oposición nacionalista, colectiva o individual.

¿Qué significó la prohibición?

Empezamos a tener serios problemas. En diciembre de 2009 sufrimos una visita de la policía, general y antidisturbios, a primera hora de la mañana, acompañados por un oficial del Servicio para la Protección del Orden Constitucional y la Lucha contra el Terrorismo del FSB. Una sección históricamente relacionada con el KGB y el NKVD, y considerada el sucesor del Quinto Directorio de la KGB, dedicado a la lucha contra la disidencia y el “sabotaje ideológico”, y que luego se transformó en la Dirección de Protección del Sistema Constitucional Soviético. Entraron con el pretexto de que estaban buscando explosivos y se llevaron nuestros ordenadores, libros, folletos contra el aborto, etc. Esto inicio un caso contra nosotros porque, según el FSB, había textos extremistas y fue la razón esgrimida para la prohibición.

Tras la prohibición abandonamos nuestras actividades, pero seguimos publicando noticias desde nuestro sitio web, y el FSB inicio un caso penal contra nosotros. Un 282, que es el código utilizado habitualmente contra la oposición de derecha, por “incitación al odio o la enemistad, así como la humillación de la dignidad humana”.

¿Qué consecuencias penales conlleva ese código?

Si colaboras y denuncias a tus camaradas y amigos no te pasa nada, e incluso puedes ser reclutado para trabajar para ellos. Si te niegas, te enfrentas a una condena de hasta seis años de cárcel. Nos negamos a colaborar y sufrimos otros cuatro registros más y varios interrogatorios. Para presionarnos hicieron lo mismo a nuestros hermanos y parientes, aunque ellos nunca habían formado parte de la organización. Nunca hicimos nada ilegal, pero ellos hacen que parezca lo contrario.

¿En que consistían los interrogatorios?

Nos intimidaban y nos instaban a colaborar. Nunca sufrí violencia física, pero mi marido la sufrió a manos de otros presos en su última detención. También nos preguntaban por qué no seguíamos al Patriarcado de Moscú. Nosotros no somos parte de la Iglesia Rusa oficial, somos parte de la Iglesia Ortodoxa en el extranjero, una iglesia independiente que surgió cuando los rusos blancos abandonaron su patria ante la victoria bolchevique. No reconozco al Patriarca de Moscú, soy anticomunista y no me gusta una iglesia roja que participó en la persecución de los nuevos mártires.

¿Y qué sucedió después?

En 2012 mi marido fue detenido y enviado a prisión. Yo dejé mi casa y me fui a Moscú, allí contraté un abogado para que defendiera a mi marido y desde allí me fui a Ucrania. Allí recibí mucha ayuda de otros cristianos que entendían lo que estábamos pasando y reuní fondos para pagar la defensa de mi marido. Por eso, para mí Ucrania es el país que me salvó. Las pruebas contra mi marido no eran muy consistentes y quedó en libertad, así que salió de Rusia y se reunió conmigo en Ucrania para después irnos a Argentina.

¿Recibieron asilo político en Argentina?

No, el estatus de refugiado político aquí es solo para los izquierdistas. Cuando vieron que estábamos en contra de Putin, que éramos conservadores y cristianos, y que éramos enemigos del Kichnerismo, rechazaron nuestra solicitud. La realidad objetiva de Rusia no encajaba en su relato. Mi marido si consiguió en 2019 el estatus de refugiado político en EEUU, al igual que el que era presidente de nuestra organización, Igor Artiomov.

¿Mantienen contacto con otros refugiados rusos?

Sí, incluso intentamos crear una organización internacional de refugiados políticos, duró un par de años pero no prosperó. En 2014 abandonamos nuestra organización porque se posicionó a favor de la invasión de Crimea y Ucrania, aunque siguen estando ilegalizados en Rusia. Muchos se creyeron la propaganda nacionalista de Putin para justificar esa invasión, como la de ahora, pero los ucranianos tienen derecho a su dignidad y libertad, y tienen su camino histórico. Los ucranianos no son rusofobos y cuando estuve allí nunca tuve ningún problema. Me salvaron la vida y les estoy muy agradecida.

Muchos en Occidente creen que Putin es un conservador y un defensor de los cristianos.

Putin no tiene principios y utiliza lo que más le conviene, por ejemplo, para combatir a Ucrania utiliza una retórica nacionalista y habló en 2014 de la “primavera rusa”, de unir el mundo ruso y a todos los eslavos. Pero en el fondo, lo que hay en realidad es una base soviética. Los bolcheviques también utilizaron el nacionalismo para combatir a los blancos y al imperialismo zarista, pero luego aplastaron a todos los nacionalistas para crear la Unión Soviética. Putin es igual, quiere volver a las antiguas fronteras de la URSS y para eso debe someter a Ucrania, y emplea una retórica nacionalista o comunista según le conviene. Putin se envuelve en la bandera rusa y para un extranjero es muy difícil relacionar que esa Rusia es esencialmente lo mismo que la Unión Soviética. No hubo una descomunización y los antiguos miembros del partido están todos en el poder.

O incluso a la iglesia.

Sí, el Patriarcado de Moscú fue creado por Stalin en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial. El Patriarca y el consejo de obispos eran elegidos por el Partido Comunista y muchos eran incluso agentes del KGB. El Patriarca actual, Kirill, también ha sido acusado de ser un agente de la KGB. (Según el periódico The Times, los tres candidatos que se postularon para Patriarca en 2009, cuando Kirill fue elegido, estaban relacionados con el KGB).  

¿Cree que las imágenes de lo ocurrido en las ciudades de Ucrania pueden dañar al gobierno de Putin? 

Lamentablemente muchos rusos no tienen acceso a la información e incluso allí no se habla de guerra, sino de operación de paz. Hay una presión muy fuerte de ideología y propaganda, como en la Unión Soviética, y eso hace muy difícil una reacción. Hay gente que está contra la guerra y se manifiesta en las calles, pero no tienen herramientas para defender su postura. Los manifestantes son detenidos, incluso los niños. No se puede protestar. Rusia es uno de los países donde menos se respetan los Derechos Humanos, es un totalitarismo, la Unión Soviética en un nuevo formato.