Los covidianos, algo mosqueados ante la nutrida asistencia de la manifa de Berlín. Desde la Puerta de Brandenburgo hasta la Columna de la Victoria. A  la sazón, el pésimo Marhuenda, estomagante santurrón, perfecto y buscado saco de las leches en la Sextapo, en su hoja parroquial del pasado domingo, habla de "coronoia". Mal, muy mal, Paco, que no te aclaras ni con lejía ni geles desinfectantes, con tu fariseo rostro a cuestas, presto urdidor de próximas conspiraciones vaticanas. Se puede ser un coronajeta de manual, pero se exige algo de gracia. Las paranoias del coronapollas, Paco, mejor.

Llámame perro pero échame pan

Los covidiotas te llaman de todo. Te despollas con ellos. Nazi, lo primero. Terraplanista y negacionista, después. Conspiranoico, agregan. Un sin parar, infinito tedio lidiar con teleabducidos. Se les pide algo más de imaginación y feracidad léxica. Sin más. Llámame perro pero échame pan. Y  no te deis tanto la brasa, pedazo costras. Incorregibles, como los repelentes peronistas/peronachos.

¿Alguna prueba de algún coronaburro que demuestre de forma rigurosa, contundente y científicamente inapelable  que no estamos viviendo una falsa pandemia? La carga de la prueba os pertenece. Y todas las "evidencias" que habéis presentado- todas oscilando entre la anticiencia y la descarnada tomadura de pelo pasando por un disparate más propio de Benny Hill- han sido sosegada, minuciosa y rigurosamente demolidas.

Guerra de cifras

¿Un millón de personas en Berlín? ¿Medio? ¿Quince mil? Lo ignoro. Me aburren soberanamente las trifulcas de dígitos. "Luego diréis que somos cinco o seis". ¿Y? Aunque solo fuera uno, el manifestante solitario que está hasta los dídimos de tanta mentira oficial y tanto horror liberticida circundante. Jamás fue- ni es- asunto cuantitativo. "Y los medios, ¿dónde están?". Déjales tranquilos, macho, que ejerzan bien su labor de comepollas de sus amos, para eso fueron creados. Mejor que no digan nada, si lo hacen, como comenté antes, insultos. Risas.

Marcha por La Libertad

Al menos, ante el mayoritario silencio de los mass-mierda, Russian Today (Rothschild Today, para otros) ha emitido una parte de la inolvidable Marcha por La Libertad celebrada en la capital germana, bajo el lema El fin de la pandemia. Europeos de diferentes naciones, arracimados en torno a la convocatoria. Les costará censurar del todo la vaina. Y, desde luego, gozne, un antes y un después, punto de no retorno tal vez, una parte de la opinión pública (publicada, apenas) que va descubriendo, poco a poco, la única verdad digna de saberse: el coronacircus es un puto truño (pero, desgraciadamente, de consecuencias políticas y económicas dolorosamente reales) que no se sostiene de ninguna manera.

Y las grandes manifas en España, ¿qué?  Claro está que no me estoy refiriendo a las manis voxeras/bozaleras/patrioteras, tan contraproducentes, tan beneficiosas para la ignominiosa cuchipandi gubernamental y tan necesarias para continuar expandiendo la mentira oficial. Lo dicho, además de otras imprescindibles insurgencias, ¿cuándo? En fin.

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