Primero,  como para pasar un día medio de fiesta; segundo, para seguir como estábamos, con los mismos problemas y dolores. Hoy se juegan en la comunidad castellano leonesa, y como es un terreno muy abierto servirá para que la gente se mueva fuera de casa, ya que el campo le sobra. Todo ello gracias a un viejo sistema, tan viejo como los campos, cuyo origen data de antes de Cristo por las civilizaciones griegas. Es un juego preferible a la guerra que es el peor de los juegos. Será lo único positivo. No es mala la democracia ni las elecciones que la conforman; lo que no es nada bueno es cuando se corrompen, se pisotean y convierten en un paripé. Tal es el caso de hoy. Cuando no se respetan los derechos de los demás ni las leyes desde el poder. Los comicios son un método eficaz para la designación de gobernantes y representantes populares que caracterizan los nuevos tiempos. Es un mecanismo pacífico para acceder al poder político. Sobre todo para poder cambiar los gobernantes sin necesidad de pasar por una guerra civil.

Tras la transición al modelo democrático actual que plasma la Constitución de 1978 se fue degradando al compás de la sociedad todo el sistema que ampara los procedimientos democráticos que empiezan tras casi treinta años de normalidad y progreso a deteriorarse por parte de la izquierda al atacar frontalmente a la mejor obra de los españoles: la transición, que se hizo sin problemas de la ley a la ley. Con estos años y la mejor herencia del régimen anterior de Franco: la clase media, España vivió los mejores años, con el único problema político, la banda criminal de ETA, que ya al final estaba dominada policialmente. Duró la paz, a veces relativa, hasta que apareció por el horizonte como una maldición, un indigno presidente ZetaP que quiso cambiarlo todo y lo consiguió. Destruir y dividir a los españoles siempre es lo más fácil, y eso fue lo que hizo.  Llegó al poder mediante el mayor atentado 11-M, que es lo más significativo, y con estos principios ya sabemos lo que serán los fines. La izquierda ya no aguantaba más la paz y tuvo que ejecutar el mayor atentado. También se definió para confirmar después su bélica razón de ser. Se acabó España, hoy robada, violada y machacada por la izquierda sociológica y política. Llegamos así al punto donde van a seguir gobernando los mismos enemigos que se subieron a la burra del poder, entonces, en 2004, y ya no se apearon. Desde ese año del gran atentado que llevó a ZetaP al poder, la izquierda ya no lo dejó, ni con Rajoy en el medio con mayoría absoluta. Rajoy no le hizo frente, si no, caso a la izquierda. Ese es el gran problema que tenemos hoy tras la España hundida por la izquierda. Si no ganan ellos por lo legal será por lo ilegal de la mentira y la trama. Y no le importaría organizar otro atentado o algo así. Es su modus operandi, desde Largo Caballero. Nunca quedarán debajo porque no respetan la oposición ni aguantan la derrota, cuyos aspectos forman la democracia. Porque es la democracia lo primero que no quieren y la utilizan de medio para conseguir el poder y no soltarlo. Stalin su espejo donde mirarse, decía que las elecciones no las ganaba el que votaba si no el que contaba los votos. La izquierda -que nunca será de fiar- no dejará gobernar a la derecha cuando lleguen las generales. Ya bien lo dijo. Es imposible que haga algo respetando y sin mentiras ni trampas. Por lo tanto la mayoría de las personas que somos gentes de paz, cedemos siempre antes de ir a la guerra y para evitarla porque sabemos lo que es. Y de eso se aprovechan. Somos conscientes, lo que no pueden decir los que votan a la izquierda que son una prolongación de sus gobernantes, los mismos genéticamente que nos llevaron a la guerra civil y echaron la culpa a Franco; quedarían tranquilos. Son insensatos y no conscientes de nada. Basta ver su obra. Su tranquilidad por poco tiempo porque a los revolucionarios los come la inquietud del demonio si son personas normales. Esta gente solo funciona en una dictadura, si no, no hay quien pueda con ellos, ya que son ellos los que no pueden consigo mismo.

La izquierda atribuye todos los problemas que tenemos a cualquiera menos a ellos que los inician y mantienen. Si bien nadie somos santos, algunos son los que no se aguantan sin romper el equilibrio de las cosas. No somos santos y nos reconocemos pecadores e imperfectos. Jamás llegará una persona de izquierdas a este simple razonamiento. Son más zotes y necios de lo que parecen.  Para ellos no existe la razón. Excepto la suya. No respetan la ley y para colmo desde el poder hacen las peores leyes antinaturales y liberticidas, o bien otras como la que llaman violencia de género como si éste tuviera género, y que no trajo más que violencia a la sociedad, o para dividir y enfrentar a los españoles, también para saquearlos, como es su memoria histórica, hecha a su modo y manera. El poder en manos de esta gente es una maldición de Dios. Van de mal en peor. No hay más que verlo.