Es de mal nacidos no ser agradecidos, y es de agradecer a nuestro rey emérito sus años junto a Adolfo Suárez. Ambos fueron artífices de los pilares que hoy sostienen nuestra débil democracia, en estos días enferma con el virus del populismo bolivariano cuyo consentidor es el presidente del desgobierno que mantiene el país a la deriva ¡Cómo será el desgobierno socialcomunista que el mismísimo presidente se va de vacaciones a un palacio a pie del mar sin siquiera dejar activo un Gabinete de Crisis Sanitaria frente al coronavirus! De manera que a la vuelta de las reales vacaciones del figura presidente, el bicho habrá tomado las posiciones necesarias para ganar la batalla, esa que se conoce como la segunda oleada.

En este contexto de bolivarización de España, con su irresponsable chusma dirigente de vacaciones bien en casoplones bien en palacios árabes, mientras el virus salta de una Comunidad Autónoma a otra como si éste jugase a la Oca, sin Gabinete de Crisis Sanitaria que valga, sin siquiera un Observatorio alguno que estuviese atento a la evolución del Covid, frente a la deriva del país, el rey emérito ha optado por dejar atrás una España tan alejada de la que él esperaba, ahora convertida en tierra de okupas, populistas, engañabobos, feministas bien pagás, vividores y ministras, en realidad menestras.

El mensaje de su marcha es directo: ¡Ahí os quedáis, que yo trabajé en su día por una democracia moderna, nunca por un régimen chavista!

Es totalmente comprensible que Juan Carlos I desee respirar otros aires, descansar en paz, distanciarse de la comparsa dirigente, tanto la gubernamental como la nacionalista periférica, para no asistir en directo a la voladura de la democracia que él esperaba ver madurar, nunca involucionar, nunca degenerar. Dado que los cimientos basales de nuestra democracia Juancarlosadolfista están siendo erosionados por una dictadura bolivariana que se abre paso desde un libro de ruta que fija prioridades tales como el control de la prensa, la radio y las redes sociales con una red de asalariados dedicados a ello, los conocidos trolls de Podemos. La crítica al Gobierno es perseguida, los articulistas están mirados con lupa…la democracia está gravemente herida en un ataque directo a la libertad de opinión e incluso a la libertada de pensamiento.

La balanza de la obra del Rey, su contribución al país, está muy a su favor.

Ahí os quedáis, que yo me he ganado un descanso en el que respirar un aire puro ¡Ah, respirar otros aires! No esa atmósfera bolivariana, populista, nacionalista, pablopedrista… con su inconfundible toque a higiene descuidada.

Y es que eso de coger las maletas y abandonar lo que queda de país en los últimos días de una democracia que agoniza, precisamente por no asistir en directo a los estertores de esa democracia a la que él dio vida, eso mismo, sin duda es una decisión real