Los problemas se resuelven cuando se logra entender la esencia de los mismos. Es imposible solucionar ninguno ignorando la esencia del mismo. Y este es el caso que afecta a España en estos momentos, con el separatismo, el gobierno comunista que nos conduce al abismo, la indefensión nuestra nación, la traición y el perjurio imperantes,  la nueva invasión mora, etc. etc. Quienes intentan defenderla desconocen la razón de nuestra ruta de la cima a la sima y, lógicamente, diríase que estamos empeñados en recomponer los huesos de un accidentado a base de aspirinas…

Los efectos de esa lucha son nulos y cada vez nuestra Patria es más  desgraciada y más  víctima indefensa de quienes conseguirán infaliblemente destruirla,  si los españoles no logran entender lo evidente de mi tesis: “España va a ser aniquilada porque  la gobierna como dueña y  señora la Sinagoga de Satanás”.

Ya sé que este lenguaje no se estila,  ni es fácil de digerir cuando, desde niños han lavado el cerebro de las actuales generaciones , -- del que nos libramos los de mi generación porque, hace ochenta años la Iglesia Católica,  lo era de verdad--. En aquellos tiempos, tanto los sacerdotes, como los religiosos y la Jerarquía tenían las ideas claras y  nos trasmitían esos principios elementales que la Fe de Cristo fomentó siempre en la Cristiandad, -- con los que había levantado un muro infranqueable para la doctrina satánica de la “Enciclopedia”, la “Ilustración”  y neutralizado los demás movimientos promovidos por la Masonería, --brazo derecho del Poder Supremo “sin rostro”,  que es otro de los nombres dados por mí a la  Sinagoga de Satanás--.

Quien primero  la tomó  en serio fue nada menos que el discípulo amado del Señor, Juan Evangelista,  el hermano de nuestro Patrón y Apóstol,  advirtiéndonos de su existencia y dándole nombre,  como pueden verlo en el Apocalipsis (capítulo 3,  versículo 9). En el siglo primero de nuestra era, por lo tanto,  la Sinagoga de Satanás ya existía. Durante los dos mil años transcurridos, han mejorado su organización y su técnica del dominio del mundo hasta llegar a la perfección humana actual.  No existe organización alguna capaz hacerle sombra, ni en eso, ni en las riquezas que controla. Todo  como consecuencia de los dos factores señalados.  Hoy,  sólo Dios le puede hacer frente, no conozco ningún poder en la tierra capaz de plantarle cara: los Estados Unidos  son una marioneta a su servicio. Allí  es ella la que  “imprime los billetes” – ¡el colmo del poder, en la primera potencia del mundo!—

Quienes defendemos a España -- la Fe y sus valores -- debemos tener muy claro esta realidad: Somos “un insignificante David ante el poderoso Goliat”.   El noventa por ciento de los medios de comunicación son suyos o están su servicio y tiene en sus manos   la totalidad de las riquezas del Mundo;  nosotros, por el contrario,  apenas tenemos “media” para hacernos oír y nuestro poder económico brilla por su ausencia. Esa es la realidad cruda. Por otra parte los políticos “constitucionalistas” nunca serán un verdadero dique ante los ataques mortales  dirigidos contra  España... Deduzcan la consecuencia.

Pero no debemos olvidar que si España está  hundida en ese  estercolero intelectual y moral,  fruto de la política gubernamental, la mayor culpa es nuestra, la de los españoles “pasivos”  testigos inoperantes de lo que iba ocurriendo y sin reaccionar ante nada.

Mi deseo no es otro que ver cambiar de actitud a mis compatriotas si logro darles a entender “quién manda en España” y  acaban convencidos de esta realidad:  “todos obedecen los dictados de esa Sinagoga”  y de la necesidad de  una solución “ a la Española” (Covadonga, 2 de mayo, 18 de julio) … España fue grande cuando fue fiel a sí misma y ha llegado a la cloaca actual por pasividad, traición y perjurio y solo hay una vía de rectificación .¡volver a la propia esencia y al orgullo de morir antes que someterse y aun confío en una  reacción por parte de nuestro Pueblo.

No podemos ignorar que toda acción humana inteligente nace en la mente y tener las ideas claras es tan necesario como respirar. Un pueblo está muerto cuando su cardiograma es plano.  Por otra parte sería una malísima noticia para el mundo, informar que… ¡España ha muerto!”.