Perdón, he dicho "banca española" cuando de ésta solo quedan los nombres, porque casi toda ella está ya en manos de los grandes magnates financieros globalistas que, a su vez, detentan los grandes fondos de inversión, que también, a su vez, detentan los grandes trust farmacéuticos y tecnológicos de la comunicación. Todo un contubernio, no sé si judeo, pero sí masónico

Tiempos aquellos de los "7 grandes", que a modo de los siete magníficos competían entre sí, rodeados de una pléyade de medianos y pequeños bancos. Luego, mientras se vendían monopolios que a no tardar se convirtieron en oligopolios, la banca se concentraba bajo el pretexto de que lo bueno era tener tamaño y, poco a poco, los siete magníficos se quedaron en dos y unos cuantos bancos, no muchos, medianillos.

La banca española vive hoy, mejor dicho sestea, al calor de las comisiones. La banca española ha dejado de ser una banca comercial y no digamos ya industrial, que los escasos ejemplos que tuvimos años ha se han volatilizado, para vivir de las comisiones y del dinero barato que le dan los eurócratas del Banco Central Europeo, que luego presta caro. Veremos a ver qué pasa cuando el BCE deje de darle a la manivela de los billetes, se acabe el dinero barato, suba la inflación -que ya lo esta haciendo- y empiecen las quiebras, una detrás de otra.

No hace falta que los grandes fondos esperen a hacerse con los despojos, porque ya están comprando en masa acciones de nuestros más importantes bancos y cuando caigan éstos, los medianos y pequeños lo harán por añadidura.
  

Parece ser que el gigante de los gigantes de los fondos de inversión mundiales apodado Black-Rock, que detenta un patrimonio de 5,5 billones de euros -cinco veces nuestro PIB- , tiene ahora en el punto de mira a la banca española, además de las empresas de otros muchos sectores. Tal es el caso de los dos grandes bancos españoles: Santander y BBVA, además de los medianos - pequeños Banco de Sabadell, Bankinter y Unicaja, lo cual no quita que también ponga sus zarpas sobre la recién fusionada Caixabank donde ya detenta el 3,63%, entidades en las que en todas ellas ha aumentado su participación. Del pasado Diciembre acá este gigante ha aumentado la participación en ellas de los 4.600 a los 6.200 M€.

Pero, como ya he dicho no solamente el gigante Black- Rock tiende sus garras en la banca sino que también lo hace en las principales empresas energéticas. Este fondo de inversión tiene 3.400 M€ en Iberdrola y 760 en Repsol, siendo ya el segundo accionista en ambas. También el fondo soberano noruego Norges Bank tiene 2.040 M€ en Iberdrola.

Está claro, que nos estamos quedando sin empresas españolas de capital autóctono, detentado por empresarios españoles. Si la inmigración ilegal nos está invadiendo con la connivencia del gobierno y la "progresía", el capital globalista regentado por media docena de magnates y unos cientos de sociedades, fundaciones y ONGs, también están invadiendo silentemente nuestra economía.

Si repasamos nuestros sectores productivos: nuestra agricultura y ganadería fue sacrificada en la entrada a la CEE de entonces en favor de la leche y carne de Francia, Países Bajos, Dinamarca, etc, los olivos de Italia, etc y nos quedamos con el secano del subdesarrollo. La industria fue sacrificada de manera radical. Nos quedamos sin industrias de cabecera, sin los astilleros y la construcción naval más puntera, sin los altos hornos del mediterráneo y más tarde sin las siderurgias asturiana y vasca. Vendimos nuestra eléctrica de bandera Endesa a la eléctrica pública italiana, nuestra tecnológica de las comunicaciones, Telefónica, con la justificación de que los monopolios eran malos y caímos en oligopolios, todavía peores. Nos quedamos al sol del turismo y eso sí, permitimos que empresas extranjeras regasen con molinillos nuestras cumbres, mientras bostezan los pantanos que hizo Franco y que ni uno más se hizo.

Nos queda la mediana, muy mediana y pequeña empresa, además de los autónomos, a los que a todos ellos el gobierno fríe a impuestos y cargas sociales. Se trata de una huida adelante, engordando el paro y el déficit.

Hoy mismo hemos conocido que más de 6.500 M€ de los fondos de la UE, van a ser despilfarrados en 29 planes para favorecer los chiringuitos de siempre, con las mandangas de siempre: la transición ecológica, la transformación digital, la cohesión territorial y social y la igualdad de género. Según recoge Vozpópuli, además de los cuatro ejes citados "hay otros que no se engloban directamente en esos cuatro ejes, como un plan dotado con un millón de euros para sufragar estancias en el extranjero de escritores, otro con subvenciones de hasta 300.000 euros para la participación de películas en festivales cinematográficos y un tercero con 12 millones de dotación en ayudas individuales de hasta 1,4 millones de euros para la producción de largometrajes"

Para las emprendedoras digitales se destinan hasta 51 millones de euros en ayudas en los próximos tres años, para la violencia machista 46,5 M€, 1.858 millones de euros para las convocatorias extraordinarias de planes de sostenibilidad turística, lo que supone que si no tienen sostenibilidad -por qué se dice esta memez en vez de durabilidad que es lengua española-, no hay pasta. ¿Quién dice que una actividad es duradera o no? La enajenada señora rotenmeyer ministra de transición ecologista, que no ecológica. Pues eso.