Una de las medidas que mas se esperaban por trabajadores y pequeños empresarios y autónomos de éste Gobierno era la contemplación de la epidemia del Coronavirus como caso de uno de los supuestos de fuerza mayor habilitantes para solicitar un ERTE que suspenda los contratos de trabajo por el tiempo que se considere hasta que pase la alerta o , sanitariamente, no exista riesgo.

Hasta hoy (y seguirá siendo así) esos supuestos están tasados en : Nevadas de intensidad suficiente como para impedir accesos a trabajos, incendios, desabastecimiento de piezas, lluvias intensas de carácter extraordinario o huelgas indefinidas en sectores esenciales. Pero no una epidemia o pandemia que impida una producción normal en el tejido empresarial de cualquier ámbito.

Las consecuencias legales de incluir el Coronavirus como causa de fuerza mayor son dos y a cada cual mas importante:

  • La rapidez de la tramitación que se reduce a días una vez la Administración lo autoriza.
  • La certeza de que ese tiempo no computa a efectos del desempleo acumulado para los trabajadores afectados.

Estamos en situación de emergencia nacional y como decían en la Prensa Financiera nacional: “ de  urgencia es máxima en el caso de las pymes, ya que no tienen músculo financiero para sostener los salarios ante la caída de la producción y podrían tener que cerrar. También lo es para grandes empresas de los sectores más afectados, sobre todo, turismo y espectáculos y eventos, además de centros educativos y sus proveedores y contratas.” 

El PSOE y sus socios han optado , una vez más , por el maquillaje y las subvenciones buscando ese clientelismo político que tan rentable les sale. Pero en ése camino han traicionado una vez más a todos los trabajadores.