3ª Nota para la reflexión

Dijo Hölderlin… “Lo mejor es la acción fraterna en compañía de otros, pero es también hermoso quedarse solo y atravesar la noche sin nadie al lado cuando faltan los compañeros de viaje”. Partamos de esta reflexión que como axioma nos hemos aplicado algunos.

ETA, su historia y consecuencias están ahí, de José Pardines Arcay a Jean-Serge Nérin podemos contar casi 1000 asesinados. No caben interpretaciones más allá de las simpatías o afinidades que ETA y su mundo puedan seguir despertando en algunos, o en muchos.

ETA es la historia de una ignominia, la de un Estado que infirió una ofensa gravísima al honor de España y a la dignidad de sus gentes. No hay otra forma de sustentar esta tragedia que asolo España a partir del fallecimiento del Caudillo, aunque intencionadamente se haya querido situar a la banda en 1968, si no antes, obviando que desde esa fecha, y hasta el 19 de noviembre de 1975, ETA apenas era visibles, y mucho menos operativa. Y por si no fuera suficiente, a ETA se la combatía y a sus miembros, tras un proceso judicial con sus exigibles garantías procesales, si se le consideraba culpables se les daba garrote o se les fusilaba. Aunque tuviera que llevárseles a la silla o al paredón con algunas copas de coñac: justicia y piedad.

Nos hemos ocupado muchas veces del tema, y en distintos medios, y me da por pensar que se ha dicho todo. Bien es cierto que repetir no es malo. Con todo, de vez en cuando conviene precisar, que no es necesariamente enmendar la plana a nadie, y mucho menos si ese alguien es sobradamente de los nuestros.

ETA llevaba un largo recorrido con su consiguiente reguero de sangre cuando, tras el asesinato del político Miguel Ángel Blanco, surge el hoy tan prestigiado Foro de Ermua (13 de febrero de 1998), que fue el arranque de razón de muchos cómplices de la banda que hasta entonces habían considerado que ETA tenía su razón, a partir de lo cual no han hecho otra cosa que disimular sus biografías y promocionarse. De ahí que, referenciar en la lucha contra ETA a quienes formaron en la lista de sus afinidades, simpatías o disculpas, lo considere un agravio a quienes cayeron asesinados sin la piedad que luego, tras su reconversión, demostraron a otros; e igualmente un agravio comparativo hacia quienes desde siempre estuvimos frente al terror de la banda vasca. De lo que se infiere que nosotros no tenemos que justificar nuestro comportamiento ni ante los muertos ni ante España, porque siempre hemos demandado la pena capital para autores, cooperadores, inductores, cómplices y encubridores.

Hace algunos años fui hasta la prisión de Nanclares de Oca (Álava). En la localidad se respiraba odio y me dio la sensación que estaba infestada de maldad. El centro penitenciario estaba custodiado por la Guardia Civil, mi intención fue pedir in situ poder visitar y entrevistar a Pedro José Pikabea Ugalde, “Kepa de Hernani”, que se hizo terrorista porque de pequeño sus compañero de clase se reían de él a consecuencia de tener la cara llena de granos, por lo que el muchacho sintió odio hacia sus compañeros que hablaban español. Consideraba que era el terrorista más vulnerable, al más fácil de poder acceder, ya que fue de los primeros en fase de excarcelación por haber pedido perdón a sus víctimas. No recuerdo bien, pero creo que tuvo una entrevista con un familiar de una de sus víctimas, y que se abrazaron y lloraron juntos…. Lo que siempre pasa... “El muerto al hoyo y el vivo al bollo”. Hasta el día de hoy no me ha sido posible entrevistarle, ni a él ni a ningún otro terrorista. Me quedo con las ganas de oír de sus bocas lo que todos sabemos, y algunos hemos denunciado siempre: que ETA mataba a traición y por la espalda con la complicidad del Congreso y del Senado.

Ernesto Ladrón de Guevara, como tantos otros del Foro de Ermua, no ha hecho otra cosa que disimular su biografía y de pasó promocionarse. Convendría que un día diésemos el nombre de ellos y ellas, aunque hoy la lista causase sorpresa al respetable, que de sobra sabemos que la memoria, sobre todo en España, no es precisa. Por todo lo dicho, más que imputar a otros haber blanqueado la historia de ETA, este Ladrón debería comenzar por no blanquear su propia historia: sus simpatías a ETA hasta el 13 de febrero de 1998. Al menos por mi parte queda dicho.