Con problemas suficientemente graves que nos pueden conducir al desastre como nación y un número de muertos que hubiera hecho caer a un gobierno del Partido Popular, el propósito del Gobierno sigue siendo cargarse al Rey.

Tenía que suceder. La injerencias del Gobierno en la vida social de España ha provocado la primera reacción seria contra el Gobierno Sánchez & Chusma, que esperemos implique un despliegue de acciones en otras instituciones de la nación, y en la sociedad civil en general.

No ha sido una revuelta destemplada, sino ajustada a Derecho, como no podía ser de otra forma, la protagonizada por Poder Judicial, tercer poder del Estado, hasta hoy demasiado adocenado. Y aunque la reacción tenga como causa el desaire de Sánchez al Rey, al haberle excluido del principal acto judicial en Barcelona, no podemos descartar otras denuncias que se hayan podido sustentar subrepticiamente, que como toques de atención han hecho llegar los jueces. Pongamos: la hartura a la injerencia de la clase política en la elección de los miembros del Consejo General del Poder Judicial; el descrédito de la Fiscalía como consecuencia de la elección y actuación de la Fiscal General, y advertir que frenarían, si llega el caso, la elección de Soares Gamboa como ministro de Interior tras el encuentro de la vicepresidenta primera y ministra de la Presidencia, Carmen Calvo, y la secretaria general del PSE-EE y vice lehendakari en el gobierno de Vascongadas, Idoia Mendía, tras el cual la señor Calvo señaló que a partir de ese momento “Bildu colaboraba en la gobernabilidad de España”.  

Tenía que suceder esta rebelión o revuelta, o como quiera que cada uno la llame, y se ha hecho tardar, porque la sociedad española no cree en la justicia, que es una dimensión fundamental de la vida humana y de la coexistencia de las sociedades y de los pueblos.  

Ahora bien, dicho lo dicho, y partiendo de la base de que la protección al monarca está cruzando las líneas rojas, toda vez que hay miembros en el Gobierno Sánchez, puede que él también, que se quieren cargar la monarquía, el Rey debería actuar, y no sólo estar pendiente de colocar a quienes van a salir en la foto, demostrar que cada día no pinta menos. Claro es que provocó toisonando a la Niña, dándoles a entender que si no les gustaba el CAFÉ, tendrían que tomar dos tazas. De lo que se deduce que el Rey está mal aconsejado o que sale por peteneras cuando le conviene, ya que tuvo que haber esperado que las aguas se calmaran un poco para ejecutar un acto de tanto significado, significación y trascendencia. Tendría que haber esperado a que Pedro Sánchez, Pablo Manuel Iglesias y demás entrasen en el redil de Hermann Tertsch, Federico Giménez Losantos, Ramón Tamames y José Luis Corcuera, por señalar sólo a unas pocas cabezas del rebaño.

Con todo, si ha empezado la revuelta. ¡Qué siga!