Existe un refrán que dice: «El que nace lechón, muere cochino». Viene a significar, que es difícil lograr que alguien obcecado en una idea, cambie.

Dicho esto, quisiera abordar algunas de las últimas memeces de la ministra de Igualdad. Escribo ministra con minúsculas porque quiero hacer honor al deplorable cargo que representa la Sra. Montero.

En su erre que erre en el empeño por salirse con la suya y, debido a la posesión de un inmenso e inconmensurable ego del que hace continuo alarde, se ha obstinado en celebrar el 8M pese a la pandemia y demás lamentables consecuencias que acarreó el año pasado. Si está segura de que las feministas, una vez reunidas, mantendrán las distancias de seguridad y no contagiarán a nadie ―cosa harto improbable―, que ponga su cargo a disposición del pueblo, o mejor, que se ponga ella misma a disposición de la justicia para ser juzgada por imprudente, temeraria y provocar contagios si ocurriera, que ocurrirá.

¿En serio se va a celebrar el 8M cuando el propio Gobierno nos prohibió las Navidades pasadas cenar con la familia? ¿Ahora 500 personas es un número razonable? 500 no. En grupos de 500 en 500. Vayan ustedes a saber cuántas se reunirán… Permitan que me ría del número. Mientras, los autónomos que regentan un bar/restaurante o cualquier otro tipo de negocio, no pueden tenerlo al 100% de ocupación, pero sí deben hacer frente al 100% de los impuestos.

Veamos los despropósitos de la de Galapagar: ¿Le importan las mujeres? Entonces, ¿por qué las convoca? Muchas morirán. O peor, morirán, pero antes contagiarán a otros y otras que correrán la misma suerte. Eso da igual. Pero si hace deporte usted solo en medio de la naturaleza y le ve la policía con la mascarilla por la barbilla, le obligarán a ponérsela bien, bajo amenaza de multa, aunque no haya nadie a decenas de metros a la redonda.

¿Hay alguna cosa más que esta señora tenga que hacer mal para que la cesen de su cargo de una vez? ¿Qué más necesita? ¡Ah! ¡Ya lo tengo! Quiere que el CGPJ, que se ha opuesto por unanimidad a los ejes de la absurda ley del solo «sí es sí» de Podemos, se retracte. A lo mejor es que entre sandez y sandez, ha estudiado más leyes que los propios jueces.

 

 

¿Los españoles son conscientes del malgasto de sueldo que pagamos por la ex cajera? ¿Por qué se aguanta a un personaje sin experiencia y de semejantes características?

Me tildarán facha. No me importará, porque prefiero pedir a las mujeres que hagan caso omiso de una señora que anima a reunirse a centenares de personas cuando ni siquiera nos permitieron cenar en familia durante la Nochebuena y, es que es muy probable, que termine creando un problema de salud gravísimo.

Me tildarán de facha. No me importará, pero prefiero pedirle a esta ministra que facilite la investigación de los abusos sexuales sufridos por las menores tuteladas en Baleares bajo el paraguas de su partido político.

Me tildarán de facha. No me importará, porque creo más en el criterio unánime de unos jueces que en el absurdo de una ministra sin experiencia ante una ley caprichosa que ataca la presunción de inocencia de una enorme parte de la sociedad, como son los hombres.

Me tildarán de facha. No me importará, porque discrepo con la Sra. Montero sobre la utilidad del Ministerio de Igualdad que hoy por hoy, solo representa a algunas mujeres, pero olvida a muchas otras, y en especial, a hombres inocentes que pasan por culpables. Si se llama Ministerio de Igualdad, que así sea y no represente solo a una parte de la sociedad. Eso se conoce como discriminación.

Me tildarán de facha. No me importará, porque creo en las mujeres valiosas para la Ciencia, con mayúsculas, y también en la valía de los hombres.

¿Por qué esa señora sigue al frente de un Ministerio cuyo coste corre a cargo de todos los españoles?

Sin embargo, tenemos que pagar a la niñera al precio de un alto cargo. ¿De cuántos de sus hijos se ocupa? Que yo sepa, la Sra. Montero tiene tres. ¿Por qué no han contratado a un hombre para ese puesto y han dejado a las mujeres para la Ciencia? ¿No será que ella misma las discrimina con trabajos poco «científicos»?