O mejor aún, ¿qué es la PATRIA, incluso la sabana africana, despistado Serigne Mbayé?

Osas decir que eres tan español como cualquier de nosotros, y es tan absurdo como si yo dijera que soy senegalés por vivir en Senegal. De risa. Bien es cierto que yo nunca lo diría porque estoy muy orgulloso de ser español.

Comprendo que para ti sea una bicoca ser español, y que por sostener este entuerto de revuelvas contra quien sea, porque, después de tu entrada ilegal en nuestro país y de haber estado delinquiendo con tu actividad de “mantero”, has conseguido ser la envidia no sólo de Senegal sino de toda África. Y siendo lo tuyo casi un milagro, vienes en darnos lecciones a los españoles tachándonos de “racistas”. Ya me dirás si no vas de sobrado, viniendo de dónde has venido y a tus años.

Verás Mbayé, la Patria no es el papel que has conseguido, por el que eres capaz de renunciar a tu pasado (que es algo que puede que algún día te pase factura). La Patria, incluso la sabana africana, Mbayé, es una forma de vida particular, una memoria histórica, un conjunto de enseñanzas que deben ser preservadas y transmitidas a las futuras generaciones. Siendo esto la Patria, vendrás conmigo en admitir que España no es ni será nunca tu patria. Lo tuyo es un papel que te concede la condición de ciudadano, que es cosa diferente, una concesión gratuita que se te otorga por voluntad, gracia y generosidad de España.

Pero hay más, y quiero que reflexiones sobre ello. Verás, Mbayé, tú siempre serás un “diferenciado” en la construcción social y política de España, a la que podrás estar unido por un sentimiento de empatía por haberte dado la oportunidad de vivir como nunca soñaste, y porque, sobre todo, no eres rechazado por tu raza, color o cultura.    

Ahora bien, Mbayè, la “persona diferenciada” siempre se sentirá como alguien ajeno a esta sociedad, y es ahí donde radica el peligro de la invasión migratoria que sufrimos, por cuanto los que entráis, por la forma que entráis, no sois bien recibidos por una inmensa mayoría de la sociedad española, de lo que sin duda os dais cuenta desde el primer minuto, lo que hace que muchos de vosotros no sentáis la obligación moral de participar de la sociedad. Actitud que será el gran problema al que tendremos que enfrentarnos los europeos en el próximo futuro: a los extranjeros díscolos que ya tenemos en casa.