Todos los medios de comunicación informaron del tiroteo producido recientemente en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas de Parkland (Florida), en el que un joven de 19 años, antiguo alumno de la escuela, mató a 17 personas. Se presentó este suceso como un hecho terrible, y se habló ampliamente de él. Pero se señaló muy poco que esto era solamente la punta del iceberg. Una epidemia de violencia armada que en el primer mes y medio de 2018 ha producido 1.816 muertos por arma de fuego, y otras 3.125 personas han resultado heridas por disparos. Detrás está el tremendo clima de agresividad, violencia y miedo que reina en la sociedad norteamericana.

Tampoco se ha comentado la influencia que la Asociación Nacional del Rifle y el Ejército tienen en las escuelas de estados unidos, donde niños y adolescentes son adiestrados en el manejo de las armas. Más de 1.600 escuelas participan en programas de tiro en todo el país. En la escuela Marjory Stoneman, donde se produjo el tiroteo, había un programa de tiro, que recibió hace poco más de un año una donación de 10.000 dólares de la Asociación Nacional del Rifle para “actualizar y reponer equipos”, es decir armas y municiones.

Lo que sí hemos conocido es la demencial propuesta de Trump para hacer frente a estos sucesos: que los profesores vayan armados a la escuela. Un dato más que nos habla del clima de violencia que reina en esa sociedad que se presenta como modelo de democracia y libertad. Y también nos habla de la poderosa influencia de las fábricas de armas.

Afortunadamente los estudiantes han reaccionado de una manera muy distinta. Días después de la masacre, en una manifestación a favor del control de armas en Fort Lauderdale, Emma González, estudiante del último año de la secundaria Stoneman Douglas, se dirigió a la multitud. Sus palabras se volvieron virales: “Si todo lo que pueden hacer el gobierno y el presidente es dedicar pensamientos y oraciones, entonces es momento de que las víctimas seamos el cambio que necesitamos ver… Si el presidente quiere venir a decirme en persona que fue una tragedia terrible, que nunca debería haber sucedido, al mismo tiempo que nos sigue diciendo que no se hará nada al respecto, con gusto le voy a preguntar cuánto dinero recibió de la Asociación Nacional del Rifle. Pero, ¿saben qué? No es necesario, porque ya sé la respuesta: ¡30 millones de dólares!”.

El martes, más de cien estudiantes de la misma escuela viajaron al Capitolio estatal de Florida, en Tallahassee, para exigir la prohibición de armas automáticas a nivel estatal. Mientras los jóvenes llegaban al Capitolio, los legisladores votaron, por abrumadora mayoría, en contra de realizar un debate sobre la prohibición. Sin desalentarse, los estudiantes siguen luchando. Van a organizar una marcha en la capital de Estados Unidos y en ciudades de todo el país el próximo 24 de marzo. Han decidido llamarla “Marcha por nuestras vidas”

Afortunadamente ese clima de violencia no ha logrado penetrar en Europa. Pero la cultura, la mentalidad europea sí está trágicamente contaminada por esos virus americanos, virus propios del sistema capitalista: la competencia por encima de todo; yo sólo me preocupo por lo mío y todos los demás son enemigos. Lucha implacable por el éxito y la riqueza, y caiga quien caiga.

¿Lograremos desintoxicarnos de esos virus? ¿Liberarnos de esa cultura y esa mentalidad?