Se podría medir la mediocridad de Irene Montero tan solo con ceñirnos a sus propios actos y palabras. Veamos unos pocos ejemplos:

La asociación «Confluencia Movimiento Feminista (CMF)» desea su dimisión por su «deriva antifeminista». Incluso ha tildado de negativo su primer año en el Ejecutivo. ¡Hay que hacer las cosas muy mal para que las propias feministas pidan su dimisión! La última perla de Montero ha sido acusar a los «barrios obreros» ―esos en los que vivía antes―, de intolerancia contra las lesbianas y el colectivo LGTBI. A ver si ahora va a resultar que estos son más respetados en los barrios «cayetanos».

Ni qué decir tiene que ha habido otros casos en los que las feministas se le han echado encima a la novata de Galapagar. Se ve que le cuesta aprender, y es que cada un@ va a su propio ritmo.

Ella misma ha hecho balance de su primer año en el Gobierno y, ha afirmado, que 2020 ha sido un año especialmente difícil para las mujeres. ¡Pues claro! No para los hombres, que se han librado del Covid, no ha muerto ninguno por el virus y todos han conservado sus puestos de trabajo, incluidos los autónomos. ¿Alguien sabe quién asesora a la ministra?

También ha asegurado que los problemas de conciliación familiar de las mujeres quedarán sin arreglar en una legislatura. ¿Debemos entender que está admitiendo su fracaso con tres años aún por delante? 

Nunca sale gratis en política hablar a la ligera como lo ha hecho ella en más de una ocasión. Quizá le falte experiencia para entenderlo. Claro que con la escasa que tiene en el mercado laboral, ¿qué otra cosa cabía esperar de su gestión como ministra?

Admite que una de las deudas que le quedan pendientes es con la infancia, y ha afirmado: «Teníamos que haberla tenido en cuenta en el diseño de las políticas públicas». Todavía está a tiempo de hacer algo al respecto, como por ejemplo pedir que se abra la investigación sobre los abusos de las menores de Baleares, en lugar de votar en contra. El resto, es y será palabrería.

Aunque afirmó que el confinamiento iba a ser duro para las mujeres, ha tenido que admitir que 2020 ha sido el año con menos asesinatos machistas. https://www.20minutos.es/noticia/4549962/0/entrevista-irene-montero-espana-imposible-conciliar-compromiso-gobierno-cambiarlo/. https://www.lne.es/espana/2020/12/31/minimo-historico-asesinatos-machistas-confinamiento-26916422.html

Se realizó una macroencuesta de violencia machista contra la mujer en 2019 y, dio como resultado, que la mitad había sufrido violencia física o sexual por el hecho de ser mujeres. 

¿Por qué no se realizan macroencuestas para identificar el sexo de los acosadores/as de los colegios e institutos? ¿O del ninguneo y burlas que muchas trabajadoras padecen por parte de jefas y compañeras? ¡Las cifras pueden ser sorprendentes!

Si su ministerio va de defender a la mujer, aunque se llame de Igualdad, debería hacerlo en cada sector de la sociedad, y por supuesto en todas las edades, incluidas las niñas.

Pero, si en algunos resultados aparecen ellas como acosadoras y/o maltratadoras, también tendrá que proponer medidas contra ellas.

¿No quería la cartera del Ministerio de Igualdad?