He recibido en mi correo sin ningún comentario, la foto adjunta, con la finalidad –al menos eso deduzco—que sea yo quien saque las lecciones oportunas y las glose.  Tomada hace muchos años la foto,  de algún modo es una provocación al comentario de quienes, tuvimos la suerte de vivir aquellos años de paz, progreso, trabajo, libertad y alegría…

Descripción: Descripción: https://elcorreodeespana.com/images/carpeta_relacionados/2020/09/28/34753_gfptpdzmfeyeihh-800x450-nopad.jpg¡Cuántas lecciones encierra en su sencillez! ¡Dos militares, dos Jefes de Estado!

Uno en ejercicio, el otro, su “Sucesor”. Uno, joven y falso (futuro traidor y perjuro);   el otro, muy  bregado y siempre leal a todo: a su Religión, a su Patria, a su Pueblo, a sus convicciones y a sus juramentos.

Así de golpe,…es la primera impresión que me produce y supongo no diferirá mucho de la  reacción provocada en  la gente de mi edad,  de todos  cuantos pasamos suficientes años, a la sombra invisible del Caudillo y cuando todos recogíamos los frutos de lo sembrado en años de esfuerzo y sacrificios.

Serían  innumerables las lecciones a sacar de tal foto y generarían muchas páginas de comentarios, Yo me voy a limitar a  los imprescindibles.

La primerísima lección podría ser el cumplimiento del anuncio de San Pablo: “De Dios no se burla nadie” y, como complemento, la promesa divina: “Ni un vaso dado en  nombre de Jesús quedará sin recompensa”.

El Señor de lo creado, no tiene prisas,  ni para  premiar,  ni para castigar, Sin embargo les advierto  que hablamos del verdadero Dios, el “Uno y Trino” para nada pensamos en ese “nuevo dios” que nos predican los modernistas, inexistente pues carecería de la esencia de la Divinidad  (no tendría  todas las perfecciones en grado sumo) su Justicia, sería la de un  “papanatas”, para quien es lo mismo un sodomita,  que  un San  Pedro de Alcántara, una ramera marimacho,  que Teresa de Lisieux, Es un “dios inexistente” inventado para la nueva religión ecuménica y globalista, a la medida de los idiotas.

Pues bien, aunque Dios no tiene prisas en dar a cada uno su  merecido,  en ciertas ocasiones, para “aleccionar a su criatura predilecta”, se reserva el  ejercicio de cierta  “al estilo humano” comprensible hasta por los más tontos. El Pueblo sabio la condensa muy bien en esta sentencia: “El que la hace la paga”. Su aplicación es bastante habitual, pero suele  taparse y no produce todo  el fruto posible. No hay excesivo interés en ver cómo se cumple el adagio,  ni en conocer “cómo acaban”  quienes pasaron por la vida como “gente muy lista”.

Dios,  parece tener especial interés algunas veces,  en no espera el juicio  particular, ni el Universal --para premiar o para condenar-- y,  si hacen memoria, encontrarán  fácilmente ejemplos vividos, o conocidos,  donde lo podemos comprobar. Quizás esta foto nos enseñe algo en esa dirección.

Mirando la foto me vienen a la memoria  aquellas colas interminables rodeando el  Palacio de Oriente para decirle  en persona adiós a Franco, dos días y dos noches, --días 20 y 21 de noviembre  y las noches esos mismos días.  Jamás un Pueblo despidió con  ese calor  a un hombre…/

Dios nos quiso dejar ese testimonio para la Historia y reírse de la “Memoria Histórica” inventada por unos insuperables “cretinos rojos” de la peor especie. La inmensa mayoría de los españoles sintieron una pena inmensa pues intuían que, con el Caudillo,  se irían también: la estabilidad política, la alegría de vivir en una nación única en un ambiente único,  la seguridad absoluta,  la libertad verdadera, etc. El Pueblo calla pero adivina, aunque guarde sus sentimientos.

Salvo unos pocos, acertadamente  catalogados por el vulgo  como “chorizos”  y unos escasos políticos, a la espera de poder volver a robar (perfectamente demostrado a lo largo de cuarenta años de democracia) la gente normal lamentó de veras la muerte del Generalísimo.

La foto me lleva también  a comprobar el penoso final que está viviendo el Sucesor traidor y perjuro y comparar con todo lo anterior. Quien fue casi divinizado por los “demócratas” del Mundo  lo vemos atacado, menospreciado por quienes agotaron los elogios por la “milagrosa transición”, el frenazo al 23 F, sus abrazos a Carrillo y su simpatía por el PSOE.  Inspirando lástima. Para quienes conocemos bien la Sinagoga de Satanás no ha habido la menor sorpresa: “Roma no paga a traidores”.  Espero haberle complacido al remitente.

¡Qué manera de malgastar la ocasión de ser un nuevo Felipe II, imitándole en saber aprovechar herencia recibida de otro Carlos V, llamado Francisco! Hoy seríamos la primera nación tras los Estados Unidos… Él prefirió ser “un borbón auténtico”.Y tirarlo todo por la borda ¡Qué pena!