España es un país con una historia impresionante, pocas naciones del mundo tienen algo parecido. No voy a entrar en la ya mítica batalla por Melilla librada en agosto de 1921, en la cual las banderas I y II, bajo las ordenes de los comandantes Franco y Montañés acudieron de forma urgente a la defensa de la ciudad África a a la orden del Teniente Coronel Millán Astray. Gracias a esa batalla Melilla siguió siendo española, y, lo más importante, es que se salvó a toda la población civil de una horrible muerte.

Han pasado los años, Millán Astray ya no tiene estatua en su ciudad natal: La Coruña, y del comandante Franco poco queda, siendo la última bravuconada la retirada de su estatua en Melilla el pasado martes, curiosamente en el centenario de dicha batalla. A uno ya no le sorprende nada, pero si llama la atención la puesta de perfil de partidos como el PP o VOX, el que parece cada vez más un partido muy integrado en el sistema. Si me sorprende que al famoso grito de “A mi la Legión” no se hay producido ninguna respuesta, sólo el eco del silencio con honrosas excepciones en medios digitales o redes sociales.

Que triste, retirar la estatua del hombre que salvó Melilla en aras de la mal llamada Ley de Memoria Histórica, y encima incumpliendo esta misma, ya que no es ninguna exaltación a nada, simplemente es un agradecimiento al hombre, al soldado, al militar que la salvó.

Siempre que he viajado a Melilla he ido a visitar la estatua y he visitado el Panteón de los Héroes, en el cementerio de la ciudad y que no dista mucho camino de dónde se encontraba la figura, un paseo para recordar a los que dieron su vida por España.

Ahora la estatua del Comandante Franco ya no está, Mellila quedará un poco más vacía, seguirá siendo invadida sigilosamente por inmigrantes ilegales, y la Legión, su amada y querida Legión, ya es otra cosa, seguramente en alguna misión humanitaria.

El año pasado se conmemoró de forma discreta y casi secreta su 120 aniversario, y otra vez Millán Astray y Franco olvidados, ocultados.

La escoria roja y el resto de partidos y medios políticamente correctos suelen decir, “en Alemania esto sería impensable…” yo les digo que visiten la tumba, por ejemplo, de Erwin Rommel, siempre respetada, por todos los contendientes, no es una exaltación de nada, sólo un homenaje a un soldado, cómo lo era la del Comandante Franco.

Como sucedió en el Valle de los Caídos, otra profanación a la memoria de España, pero está vez donde más duele, en una ciudad que no se puede entender sin Millán Astray, Franco …. y la Legión.