Lo llevo diciendo tiempo atrás en estas mismas páginas. Y no lo ve quien no quiera verlo, pero la realidad es que este gobierno, por mandato de un señor X o varios señores X, trajina en pos de una debacle humanitaria de proporciones colosales. Todo lo que nos está pasando no es una ocurrencia de un psicópata, sino que este psicópata está puesto ahí por una amalgama de chusmas secesionistas, hijos de terroristas y tardo comunistas encamados con las élites financiero-globalistas.

Claro, que son unos incompetentes, ágrafos, analfabetos y muchos epítetos más, todos ellos lo nefastos que queramos colocarles, pero además de ello persiguen una finalidad muy evidente: que España deje de ser una nación basada en la tradición y en los valores de un humanismo cristiano, que la historia ha forjado a lo largo de siglos.

Pretenden así mismo, reescribir la historia a su manera e intereses. Negando el concepto de nación española, el concepto de patria, negando lo que desde la Hispania romana era el embrión de una nación formalizada entonces en conventos del imperio y que más tarde se convertirían, merced a las invasiones visigodas en los primeros reinos. Poco o nada se dice que el primer parlamento, las primeras cortes se fundó en el reino de León, en que el poder del rey quedaba controlado por los nobles y la gleba. Mentira, lo tan traído del nacimiento del parlamentarismo en Inglaterra.

Pretenden también proscribir la lengua española, heredera del latín, así como toda la literatura que en innumerables autores ha dado señeras figuras universales y que hablan en el planeta cerca de 500 millones de personas. Otro tanto ocurre con la historia y la labor de España en América que pretenden y casi lo han conseguido, reescribir.

Han arrumbado al desván del olvido la formación en humanidades: latín, griego, arte, historia y lo que se persigue es que no existan méritos y esfuerzos y que gradúen los estudiantes aún cargados de suspensos. Lo que prima es el adoctrinamiento y el aborregamiento de niños, jóvenes y adultos.

Saben muy bien lo que hacen y por ello se han encargado desde que se parió esta partitocracia, -que de democracia no tiene nada porque ni hay separación de poderes, ni voto directo y proporcional, sino que se vota a un aparato de poder,- de propagar la pseudo cultura marxista que ya venía del tardo franquismo, inyectándola en universidades y más tarde en colegios y medios de comunicación. Las dos palancas que mueven el mundo: la educación y el aborregamiento de la sociedad -lo de pan y circo-. Doctrina e ingeniería social a mansalva para crear ignorantes robotizados y sumisos.

A todo esto, la derecha centradita bailándole el agua a todos: a socialistas y comunistas para que no les llamaran y llamen fachas, a los secesionistas para que sus votos les permitiesen gobernar y a los terroristas encumbrándoles en las instituciones, regándoles de dinero, bajo la falacia de que ellos habían derrotado al terrorismo, cuando hasta el clero vasco y catalán lo siguen justificando. Votando con la chusma para que no se censure al psicópata.

A ver si nos queremos enterar. Los que nos desgobiernan en España y los del globalismo del más allá han urdido un proyecto de diezma de la población del planeta y de destrucción de las economías para crear hambre, desolación y miseria, al pairo, o no al pairo, de esta pandemia china, que incluso los magnates se permitieron anticipar hace un lustro. Aquí, al psicópata también se le escapó en un lapsus linguae, o quizá también con toda la intención.

Han comprado y se han infiltrado en instituciones como la ONU, el tribunal europeo de derechos humanos, ong´s, grandes farmacéuticas, monopolios energéticos, amparándose en ingenuidades -antaño con el calentamiento global, hogaño con el cambio climático-, la digilitación, el feminismo nazi, el GTBismo, con las que adormecen e impregnan voluntades. Todo mentiras.

Su conducta dolosa ha causado muchas muertes que no hubieran debido producirse, han masacrado a ancianos y menos ancianos, han muerto sanitarios desprotegidos, han mentido con los expertos y los científicos y en infinidad de cosas más. Nos han arrumbado y nos vuelven a arrumbar en casa o en corralitos, sin trabajo ni comida para legiones de parados, cierran el parlamento y gobiernan a su antojo a golpe de decreto, arrasando con sus huestes las instituciones.

Es la hora del ¿quosque tandem abutere Catilina patientia nostra? Del hasta cuándo, del ya está bien. Del ahora o nunca, porque quizá ya sea demasiado tarde. Quizá ya nos hayan adormecido a todos y nos creemos muy guarnecidos en nuestro rinconcito de confort. Para muchos ya no hay confort sino muerte y miseria y pronto tampoco lo habrá para todos.

A ver si nos queremos enterar: el tiempo de echarles se acaba.