Hoy voy a hacer una llamada desesperada por mi agonizante región. Como ustedes conocen ya, la pirámide demográfica poblacional de esta parte de España es simplemente espeluznante.  Una población superenvejecida espera sentada en los bancos de las plazas de los pueblos y ciudades a que la región a corto plazo se convierta en un desierto de gentes.
 
Esta es la situación señores, una media de edad superior a los 50 años, escasa juventud, que además emigra, y una falta absoluta de infancia condenan a esta gloriosa región a la desaparición del mapa en quince años vista.
 
Esas son las cuentas que salen. No le den más vueltas. El alma de España se extingue sin que nadie haga nada por remediarlo. Tenemos problemas tan urgentes como la exhumación del caudillo, la ley de memoria histórica o la la ley de eutanasia que no hay tiempo para ocuparse de esta tierra desvencijada.
 
Por que no son solo los pueblos los que sufren la debacle. Las capitales de provincias también andan en estos números y desaparecerán también entre la desidia y el desamparo. Un genocidio en el siglo XXI.
 
Entre tanto nos dicen que el aborto es un derecho humano y que la gente hoy en día no quiere vivir en el campo. Y que la reindustrializacion de España no es posible.
 
Pero este no es un problema económico que se solucione con dinero. Es un problema de falta de espíritu. Llevados por el nihilismo nuestros jóvenes han renunciado a procrear y a luchar por su tierra y su futuro. Así que no nos manden unos cuantos euros por que con eso no se arregla nada. Hay que educar en valores a los jóvenes para que procreen y para que tengan metas ambiciosas en sus vidas, para ellos y para su patria.
 
Así pues es necesario un renacimiento espiritual de nuestra juventud.  Que sepan que las cosas buenas de la vida hay que ganárselas y no pedírselos a papá estado.Hay que empezar en los medios de comunicación y en las escuelas a'formar un espíritu nacional fuerte y enérgico.
 
Por que los euros que vengan se irán de igual manera si no son invertidos en empresas audaces que revigoricen la región. Esa es la realidad de nuestra vida, de nuestra desmoralizada vida social.
 
Así pues hay que rellenar Castilla y León de jóvenes con ideales, ambiciosos para con su patria chica. Que conviertan los secarrales en vergeles y los páramos en polígonos industriales.  Obsesos con la recuperación y regeneración patrias.
 
Lo demás, las ayuditas y subvenciones solo supondrán el seguir languideciendo un poco más cómodamente. Pero nada más. El problema no es material si no metafísico. La falta de entusiasmo vital de nuestra juventud nos ha llevado a esto. Dejemosnos de emborracharlos con fútbol y alcohol.
 
Por una regeneración moral de Castilla y León y de España escribo este artículo. No se me hará mucho caso pero esto de verdad es lo que hay.
 
Las casas vacías, las tierras sin cultivar y las envejecidas ciudades de nuestra región deben dar paso a un pueblo dinámico y luchador. Para con ellos y para con su patria chica. Basta ya de relativismo morales y de dejadez. Basta ya de esperar el Maná o a Mr.Marshall. El arma más poderosa que tenemos es la oración y la regeneración espiritual. En ellas tenemos que poner las bases de nuestro futuro.
 
Como ya les dije en otro artículo un pequeño milagro ha tenido lugar en mi familia. Mi prima de vientre estéril ha quedado embarazada a la edad de cuarenta y cinco años. Es obra del Señor sin duda. Roguemosle por que nuestra escasa juventud se comprometa a sacar adelante esta histórica región con fé en Dios y en ellos mismos. Y que hagan oídos sordos al relativismo, a la desidia y a la desmoralización. 
 
Pues como ya he dicho no son necesarios dineros que se gasten en fruslerías. Es necesario un espíritu abnegado y emprendedor para mis paisanos. Ahí está la clave de la cuestión.