Aunque ya soy veterano, esta fue mi pila de bautismo, la compañía hace que el corazón salte con juvenil alegría; la sangre se hace gaseosa y quiere salir efervescente y poderosa derramándose como lo hace el buen cava catalán, o el de cualquiera de las demás regiones españolas cuando ¡buah! se quita el corcho a la botella, y esa fuerza te empuja a buscar al enemigo, y derrotarle ¡Qué coño va a importar como sea de fuerte y lo pertrechado que esté el otro! Cuando tienes claro que te avala la razón, no hay enemigo grande, ni batalla perdida.

Pero después, llega el lunes y lo único que te queda del esperanzador sentimiento vivido el domingo es, como en anteriores ocasiones, agujetas en el corazón y desanimo en la zona patriótica del Alma.

“Os convoco a todos a la unidad que haga posible la recuperación de España”

“Aquí nadie es nada -lo dijo José Antonio- sino una piedra, un soldado en esta gran empresa que es España”; “venimos a exigirnos desde la ejemplaridad de las biografías de Franco y José Antonio la conducta que de todo español bien nacido espera hoy la Patria”. “Los dos parecen exigirnos hoy algo más que una comparecencia anual: nos exigen que nos dispongamos a romper con cualquier formalidad para salvar la vida en riesgo de nuestra Patria” (José Antonio Girón de Velasco).

Eso lo pude leer en El Alcázar el lunes día 25 de noviembre de 1980, en el Metro, camino al trabajo.

También hoy lunes camino al trabajo he podido leer -no en El Alcázar- la siguiente declaración: “No vamos a permitir que Sánchez ataque a la Justicia, a la soberanía, la unidad nacional y a la igualdad de los españoles por un puñado de votos. La concordia y la convivencia solo caben dentro de la ley. Y un presidente democrático no puede atacar una Justicia independiente” (Pablo Casado, Presidente del PP)

Entonces, con los pocos cabellos que aun se conservan revueltos, en pijama y zapatillas te miras al espejo del cuanto de baño y señalándote con el índice de tu mano derecha te dices: ves, ya te lo decía, es como siempre pero… no dejes de hacerlo mientras te lo permita el físico ¡quien sabe! Lo mismo cualquier día… y como cualquier otro día vas y te incorporas a tu rutina, hasta la próxima llamada.

Ayer la concentración de gentes respetuosas y disciplinadas para la convivencia pacífica no se reunían para pedir egoístamente por la fuerza de su extraordinaria presencia numérica, dádivas que de ser dadas irían en contra los derechos de otras personas, sino que lo que se quería defender es algo: La Justicia, que siendo respetada por todos es un bien común. Y su participación fue festiva como suele ser cundo se reúnen las personas decentes; sin armas; sin "cócteles Molotov" y sin atacar a las fuerzas del orden.

En la plaza de Colón ayer se le pedía a Pedro Sánchez que, aunque no más sea por una sola vez en su vida, actuara con decencia y honor -si no sabe lo que es eso, se lo pregunte a alguien de los que tiene tan bien pagados- y una vez leído lo que quiere el presidente de la Generalidad de Cataluña, el señor Aragonés: "Amnistía, autodeterminación e independencia. Sin ningún miedo y con toda convicción", saliéndose de sus infames intereses personalísimos, se venga a la razón, y deje a esa gentuza en donde están, que hasta ese lugar está por encima de lo que se merecen.