Sr. Director:

    Desquiciado, Casado ha perdido la serenidad, y se le ha puesto un rictus  amargo en el rostro, hasta ahora aniñado. La frustración le pesa, y es incapaz de rectificar, aunque esto le lleve a dejar de presidir al Partido Popular, que es cosa que no quiere ver, y mucho menos imaginar. Se diría entonces que no da la talla por más que sea objeto de deseo para  muchas féminas, que ven en él al marido ideal.

    Reconoce Casado que la población española es mayoritariamente de izquierdas, que en eso no va desencaminado, aunque yo utilizaría otro adjetivo, y a tenor de lo que reconoce, de alguna forma acierta en el diagnóstico que da a la existencia del gobierno Sánchez en la entrevista que le hace el diario El Mundo: “la existencia de Vox hace que gobierne Sánchez”. Ahora bien, señor Casado, ¿por qué tiene que desaparecer VOX y no el PP?

    Excluye Casado otra variable no menos determinante, el fracaso del gobierno Rajoy y la corrupción generalizada en el PP, de la que ha sabido sacar rédito el PSOE, que no así el PP de la del PSOE. Absolutamente demostrado en el hecho de que Chaves y Griñán no estén ya en la cárcel. Que lo dice todo.  

    Casado se empeña sin más argumentos que sus deseos de llevar a los españoles a la falacia del centro. Pero, ¿qué es el centro, señor Casado? Una falacia sustentada en el hecho de creer que una afirmación es verdad por el hecho de mantener una equidistancia con el resto de las posturas.

    Y empecinado en la falacia, Casado no es que se la juegue en las “catalanas”, es que ya se la tienen jugada en su propio partido desde la moción de censura de VOX. ¿Por qué la señora Álvarez de Toledo no ha abandonado todavía el PP? Pues, por eso. Porque se la tiene jurada y jugada al señor Casado.

    El futuro ya parece de VOX, y nosotros, los de este Diario, a lo nuestro. Ayudar a echar a este Gobierno.