Hoy tengo la imperiosa necesidad, ¡quizá! el antojo de proponer al lector-- con independencia de la “ganadería” política a la que pertenezca, de su maltratada o privilegiada existencia, de la catalogación moral que figura en su tarjeta de visita o incluso de su personal valoración como ciudadano ejemplar o nihilista de convicción—la resolución de un hipotético caso de violación.

En primer lugar, debemos entender que de no disponer de una víctima, por muchas vueltas que le demos, por mucho que nos estrujemos el cerebro, no habría caso, el supuesto proceso penal caería en el sobreseimiento, y el juez volvería taciturno y desesperado a rebuscar en el Himalaya de los casos pendientes, así que, con el ánimo de facilitar al decidido lector una posible resolución del problema, seré yo el que decrete e indique la persona que ha de representar el papel de víctima.

Para ello, es preciso que la elección corresponda a un perfil que se asocie fácilmente al proceso de destrucción de España emprendido por el gobierno socio-comunista de Sánchez, por tanto, no se me podrá imputar que mi arbitraje es extemporáneo o que carece de la más rabiosa actualidad.

Sin más preámbulos, abriré el sobre donde figura el nombre de la ganadora, procedo a leer: la víctima es…..”la lozana andaluza”, eminente y deseada egabrense, que de haber sido contemporánea de Julio Romero de Torres, la tendríamos inmortalizada en los billetes de 500 euros, jamás, Carmen Calvo, de niña o adolescente hubiera imaginado tal galardón y honor.

Estos son los reconocimientos públicos inherentes a la miserable y traidora política de los socialistas.

Una vez que la imaginada e irreal víctima ha sido ultrajada, humillada y sometida al forzamiento y a la deshonra, el delincuente es apresado y juzgado; la sentencia del Tribunal es inapelable y es enviado a la cárcel por muchos años.

Pero, “hete aquí que” debido a la desintegradora situación en que se encuentra la Nación,-- coyuntura impulsada y alentada por este gobierno “democrático” y canallesco, la mayoría de las Instituciones han sido infectadas por la ideología criminal comunista y asaltadas por individuos inmorales y vacíos con el exclusivo propósito de mantenerse en el poder totalitario y enriquecerse a costa de los ciudadanos, dejando atrás solamente humo, fetidez y desgracia,--se pretende dar otra oportunidad de violación al independentismo catalán.

Esta tribu evita la realidad con astucia de mujer y con tal destreza y descaro que “ordena” que el violador salga a la calle, le concede la libertad a pesar de que el indigno delincuente expresa de “hoz y coz” sin reparos ni miramientos que volverá a “deleitarse” a “gozar” con la reiteración del delito.

¿Y nuestra “lozana andaluza”? ¡qué dice la pobre!, como víctima no le queda otra que encomendarse y esperar que lo poco de bueno, digno y honroso que queda en España, sea capaz de tomar cartas en el asunto y consiga que se le haga justicia, apartando el cáliz de la segunda violación tanto de su cuerpo como de su espíritu.

¿Llegará la hora en que la mayoría de la sociedad se percate de que por mucho que se insulte, se increpe o se critique a este miserable gobierno, merece algo veinte veces peor que eso?

Los delincuentes independentistas catalanes en una primera instancia, transgrediendo y conculcando permanentemente el Estado de Derecho, han sometido a España a un intento de violación de su soberanía e integridad territorial; el himen constitucional ha podido quedar desgarrado, su elasticidad, el Tribunal Supremo, ha impedido que se rompa definitivamente, y aún podría volver a su condición original; una nueva violación, pretensión inquebrantable, declarada sin reservas y con contumacia, contando con los aliados del ejecutivo gubernamental, terminaría rompiendo el virgo constitucional, sin posibilidad alguna de reparación o restauración, ni tan siquiera la labor artesana,  metódica y secular de las viejas curanderas o la exquisita y delicada himenoplastia  actual podrían reconstruirlo.

La víctima hasta ahora imaginaria, una vez actualizada, es obligado   decir que como vicepresidenta del gobierno, es la referencia real de lo que sucede en España, que su despreciable, cobarde y traidor indulto a los golpistas catalanes, es una afrenta a la mayoría de los españoles, es una violación perpetrada desde su gobierno a la dignidad ciudadana, a la independencia judicial y al futuro de la Nación.

Espero y deseo que los lectores no sumidos en la indolencia ni en la pasividad, hayan concluido con la digna y justa resolución del caso planteado.

Ganaréis o perderéis, pero la Historia sin revisionismos ni adulteraciones os declarará escoria política y moral del siglo XXI.