Destaco estas palabras del Papa Pío XI porque en realidad es lo que está sucediendo hoy. El comunismo de la lucha de clases y de Stalin y Lenin se ha dado cuenta que por ahí ya no tenía nada que hacer y ha cambiado de máscara. Ahora se ha transformado en el defensor del ecologismo, de la naturaleza, del feminismo, de la limpieza de los mares y de la máxima libertad para los jóvenes… ¡Y NO A LA GUERRA! y por ahí está consiguiendo entrar otra vez en las sociedades. Como se está demostrando en las Repúblicas Hispanoamericanas y en la propia España.

Lean lo que el Papa Pío XI escribió, con gran visión de futuro:

“Por ejemplo, viendo el deseo de paz que tienen todos los hombres, los jefes del comunismo aparentan ser los más celosos defensores y propagandistas del movimiento por la paz mundial; pero, al mismo tiempo, por una parte, excitan a los pueblos a la lucha civil para suprimir las clases sociales, lucha que hace correr ríos de sangre, y, por otra parte, sintiendo que su paz interna carece de garantías sólidas, recurren a un acopio ilimitado de armamentos. De la misma manera, con diversos nombres que carecen de todo significado comunista, fundan asociaciones y publican periódicos cuya única finalidad es la de hacer posible la penetración de sus ideas en medios sociales que de otro modo no les serian fácilmente accesibles; más todavía, procuran infiltrarse insensiblemente hasta en las mismas asociaciones abiertamente católicas o religiosas. En otras partes, los comunistas, sin renunciar en nada a sus principios, invitan a los católicos a colaborar amistosamente con ellos en el campo del humanitarismo y de la caridad, proponiendo a veces, con estos fines, proyectos completamente conformes al espíritu cristiano y a la doctrina de la Iglesia. En otras partes acentúan su hipocresía hasta el punto de hacer creer que el comunismo, en los países de mayor civilización y de fe más profunda, adoptará una forma más mitigada, concediendo a todos los ciudadanos la libertad de cultos y la libertad de conciencia. Hay incluso quienes, apoyándose en algunas ligeras modificaciones introducidas recientemente en la legislación soviética, piensan que el comunismo está a punto de abandonar su programa de lucha abierta contra Dios.”