Don Gabriel García Moreno nació  --como ya todos mis lectores saben-- en  1821,  o sea,  en  plena descomposición de nuestro Imperio, cuando los traidores de la Península y los de ultramar, acatando las órdenes de sus Logias –es decir sirviendo  como viles esclavos a la Sinagoga de Satanás—iban desgajando de la Madre Patria las provincias americanas,  so pretexto de “darles la libertad”.

El plan satánico ha demostrado ser genial. Si lo dudan,  les invito solamente a comparar en Hispanoamérica con lo sucedido con las “colonias sajonas”,  “explotadas” sin escrúpulos por la “pérfida Albión”, y le pagan a la explotadora, el haber sido robadas sin ni siquiera construir en ellas una carretera,  una catedral, no digamos ya una universidad,…  vengándose” de sus explotadores creando una  “Comunidad” cuyas naciones --estrujadas al límite por los ingleses-- ,  siguen ufanándose de seguir siendo súbditos de la Reina de Inglaterra”.

O sea, son el  oppositum per diametrum” del proceder de España con las tierras por ella civilizadas, de las que  hace  Virreinatos y provincias ultramarinas de su Imperio. Y ciertos líderes de esas naciones-- que fueron parte entrañable de la Patria común--  nos pagan con odio y manipulación  de la Historia, para obedecer los ucases recibidos desde sus Logias.

“Solo un tonto redomado” no ve claro  la razón de esas dos realidades: los opresores son premiados y los civilizadores denigrados.  Nosotros que beneficiamos e  integramos, somos unos criminales: los sajones, asesinaron a placer a los nativos, los explotaron y no les dieron nada, son los “grandes civilizadores” de los países que pisotearon. Como ven, ¡todo es “natural y lógico”! ¿No les parece? Al que te apuñala lo besas y al que te abraza lo abofeteas.

Su adolescencia y juventud vivió esos años de odio a España --de donde era originaria directa su familia—y de adoración por la Revolución francesa, --¡verdadera madre de los crímenes de sus hijas las “Democracias occidentales”!.

Con la Revolución de 1989 nació el “crimen de los Estados”,  siguiendo el ejemplo de “Terror” francés y republicano. Nos toca vivir la Edad de oro del mismo. Recordemos que el marxismo solo,  contabiliza más de cien millones de asesinatos. La “Edad Contemporánea” -- sin duda--, cambiará su nombre por la “Edad del crimen generalizado”.

El  genio de García Moreno le permitió ver lo repugnante y odioso del asesinato y su amor por la Justicia, la Verdad y el Derecho le hicieron tan repugnantes y despreciables los criminales  que su forma de actuar no dejan la menor duda.

En cierta ocasión el Presidente de un  tribunal de Justicia pensó en él para defender a un asesino y  Don Gabriel  se negó con una respuesta tajante: “Usted sabe muy bien que me resultaría más fácil matar que defender a un asesino”.

Cuando la ETA estaba en su apogeo de “crímenes sin castigo”, frente a políticos miserables y curas aún más canallas que se negaban a rezar por las víctimas o las sacaban de la iglesia por la puerta trasera, yo me decía muchas veces, ¡quién tuviera de Jefe de Gobierno, ya no a Franco—sin el vigor del Vencedor de la Cruzada, blandengue y asesorado por políticos y militares “sin cuajo”—sino al Presidente ecuatoriano mártir de la masonería…!

Y es que no olvidaré un episodio aleccionador y aprovechable en España. Los tribunales de justicia ecuatoriana – entonces ya era Presidente de la República--habían condenado a ser fusilado a un criminal que tenía la simpatía de gente importante. Habían removido cielo y tierra para evitar su ejecución. El día en que debía aplicarse la sentencia, el militar  al mando del pelotón, esperaba que García Moreno lo indultara,  ante la enorme presión ejercida. Al dudar de si había de cumplir la sentencia, envió a preguntar a  Don Gabriel. Su respuesta fue contundente: “Si a la hora marcada no se ha cumplido, el fusilado será usted

La chulería de ETA  se consolidó en el “proceso de Burgos” (con un Franco lejos de los “44 años del Burgos de 1937”) Hoy pagamos las consecuencias del error garrafal cometido por el Gobierno que presidía ya Carrero Blanco. Con don Gabriel presidiendo tal Gobierno, la España del 2001 sería hoy jauja. La razón es elemental, García Moreno sabía cómo se acaba con los criminales.

Entre las grandes obras de D. Gabriel, una fue la modernización de las “cárceles” y, ¡oh milagro!, resultaron inútiles porque desaparecieron los presos. ¡Cárceles nuevas y vacías! (Esto da la entrada a los “graciosos”: ¡claro, no había presos pero si sepulcros! ¡Pues no!, Don Gabriel no tuvo que mandar a nadie a la tumba… simplemente, los ecuatorianos sabían que con el futuro mártir, “nadie jugaba”, “ni siquiera los amos del mundo”… Como dijo Caifás es preferible que “muera uno” y “no todo el Pueblo”… y, el mismo Evangelio dice que “habló inspirado por Dios”. La regla no falla, fusilas a unos pocos y salvas la vida a mil agentes del orden público… Es un método infalible.

La mayor desgracia, después de la “invasión  mora” del año 711 ha sido  el “envejecimiento inevitable del Caudillo” de la Cruzada y, luego,  nombrar un Sucesor perjuro y traidor que eligió de comparsa otros perjuros y traidores como él.