Recientemente, a tenor de lo que estamos viviendo, se ha ido apoderando de mi la sensación de que aquí “podía ser que hubiera” algo más de la aparente o declarada, incompetencia del gobierno. Algo que, por espantoso, nadie querría ver, pero que una, después de profundizar en el mundo de la psicopatía, no podría obviar.

Si bien, el perfil medio de la izquierda española en las últimas décadas es, ya no bajo, sino de una “profundidad abisal”, una entiende que tan inútiles no serán, si han conseguido llegar a donde están y, lo que es mas complicado, mantenerse y perpetuarse. Sobre todo, una vez que se ha evidenciado el nivel de incultura y falta de competencias que ostentan.

Aunque lo más terrible no es eso. 

Lo más peligroso ha sido y es, ignorar que en la cúpula de este gobierno socialcomunista, que viene a ser lo mismo que decir hitlerianoestalinista, contamos con psicópatas y sociópatas integrados. Porque tenemos que aceptarlo de una vez: los psicópatas existen mas allá de las películas y abundan y proliferan en esferas donde puedan obtener algún tipo de poder sobre los otros.

Una de las características de los psicópatas es que son parásitos. Se aferran a su víctima, ya sea una persona o un país entero y le arrebatan todo lo que pueden. Si alguna vez se van, porque les descubren o encuentran otro objetivo más interesante, la víctima ha quedado devastada y difícilmente recuperable.
“Casualmente”, hace unos días en el Congreso se utilizó el término “parásito” como insulto del Gobierno, a la tercera fuerza política de este país, formada en su cúpula por personas con perfiles muy altos, tanto en capacitación como en experiencia profesional.

La tercera acepción para parásito de la RAE la define como adjetivo siendo: “Dicho de una persona: Que vive a costa ajena.”

Ampliándolo un poco, podríamos decir que un parásito es un microorganismo o animal pequeño que vive dentro de o sobre otro organismo y se nutre de él. Un parásito no puede vivir por sí solo.

Ahora que sabemos más sobre los parásitos, les invito a traer a su mente, cuáles de nuestros políticos entrarían en la descripción de lo que sería ser un parásito, que, llevado al ser humano, en su máxima expresión, representaría a los psicópatas integrados. Teniendo en cuenta que los incompetentes o inútiles que cumplen con la “cuota”, viven bien, si, pero solo son los peones y los primero en caer, si fuera necesario o mandar al gallinero sin cacarear.

Efectivamente, en las últimas décadas, el sistema político español se ha convertido en un nido donde se entremezclan microorganismos y alimañas de diferente pelaje, pero cuyo impacto es igual de pernicioso y demoledor para el pueblo que utiliza como excusa pero que, en ningún caso, representa.

Los parásitos han de vivir de su huésped. Por lo que se han de cuidar de no “chupar” demasiado porque significaría su propia muerte.

Y tras conocer el perfil de los que tenemos en la cúpula del Gobierno, retomo el hilo inicial.

Ilusa de mi, pensaba que este gobierno había priorizado su propaganda a la seguridad nacional. Que no había querido renunciar a sus ocho de marzo por todo el país, ya que gran parte de sus votantes viven de ello. Que ni siquiera habían valorado la repercusión de dichos eventos, a pesar de las instancias de la OMS de cancelar este tipo de actividades multitudinarias, por el alto riesgo de contagio masivo.

Comienzo a atar cabos.

Modelo previo: Wuhan e Italia. Crisis sanitaria que llevaría a un Estado de Alarma. Crisis sanitaria que llevaría a una cuarentena obligada de “personas sanas”, es decir, la mayoría. Cuarentena que llevaría a crisis económica sin precedentes. Crisis sanitaria y económica que llevaría al miedo y el pánico favoreciendo la dependencia del Estado Salvador. Crisis sanitaria que podría ampliarse y manipularse hasta hacerla eterna, si sirviera para algún fin. Podría continuar, pero me detengo aquí para lanzar las preguntas que me hice.

¿Podría ser que un gobierno con un plan complicado de ejecutar a corto plazo viera en una crisis sanitaria la oportunidad de implementar su régimen?

¿Podría ser que, como es en el caos donde el comunismo tiene su oportunidad para implementarse, tal y como se lo hemos escuchado decir a miembros de la cúpula del gobierno, en sus charlas para las universidades o distintos medios, eligieran tirar las bombas víricas por todas las ciudades, a propósito?

¿Podría ser que, desde que en Italia comenzó el caos en España se preparara todo para fomentar, alimentar y asegurarse un contagio masivo de la población que asegurara un estado desde el que poder realizar los cambios necesarios para implementar su régimen?
Les invito a ampliar estas preguntas.

Por mi parte tengo clara una cosa. Si este Gobierno hubiera permitido el 8 de marzo en un acto de inutilidad por incapacidad e incompetencia, dado que son muchos quienes les han votado y a quienes representan, tendríamos que tomar nota para votar diferente la próxima vez y asumir las consecuencias de lo votado y de nuestra ley electoral que ni PSOE ni PP pudiéndolo hacer, han cambiado.

¿Cómo discernir? Porque, en caso de incompetencia, uno se limita a asumir el error cometido y afrontar lo que venga, centrado en solucionar el problema. 

Pero este Gobierno, no ha hecho esto.

Este Gobierno, nos ha mantenido encerrados, enfermando nuestro cuerpo y nuestra mente, llenándola de miedo y de programas basura y de desinformación, para desviar nuestra atención de lo que en realidad estaba pasando. Ha convertido nuestras casas en campos de concentración y las residencias de mayores en cámaras de gas. Nos ha dejado hambrientos y desnutridos de alimentación afectiva. Ha privado a nuestros hijos de correr bajo el sol y recibir el aire fresco. Ha cultivado el odio para que sean los ciudadanos los que señalen a los infectados o a los que salían a correr solos, como en la Alemania Nacionalsocialista se señalaba a los judíos.
Han amenazado a nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado con expedientarlos, si no persiguen al disidente: aquel que discrepe de la gestión del gobierno o abrace la defensa de su libertad y su derecho a salir a trabajar o a manifestarse. Ha impedido a los españoles morir dignamente, así como acompañar y despedir a sus seres queridos mientras permitía reunirse a “rojos y maricones*” en platós. 

Son la cizaña que llena todo de podredumbre y que, para colmo de males, consigue inocular que, solo la obediencia al gobierno podrá salvarte.

Por mi parte, tras estas reflexiones, me ratifico en mi hipótesis y la convierto en teoría: pensar que son inútiles e incompetentes sería caer en la condescendencia, esto es, justificar lo que se ha hecho.

Pero nuestro Gobierno, sabía lo que hacía en todo momento y nos tiene donde quería. Cosa de psicópatas ¿verdad? Justo lo que les contaba más arriba.

Hitler, Stalin, Lenin, Mao Tse Tung, Pol Pot y el Ché, estarán haciéndoles la ola desde el mismísimo infierno porque, en esos términos, este Gobierno de INÚTIL no tiene NADA.

*citado textualmente en relación con la auto atribución que realiza Jorge Javier Vázquez en plató, describiendo de quien o qué, es su programa.