No puedo menos –antes de entrar en materia-- de dar un ¡viva! a Víctor Orbán y otro a Hungría, por haber derrotado a Soros, a Bruselas y a la Sinagoga de Satanás.

Y, ya --desde fuera de la norma--  “puntualizar” a ese admirado auténtico  español y genial escritor -- Juan Manuel de Prada -- que en el postfranquismo nunca ha habido diputados constituyentes”: la ilegalidad de la Constitución de 1978 radica,  en que fue proclamada por una Asamblea “legislativa”,  nunca hubo una Asamblea “constituyente”.

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Hace unos días en Barcelona se batió la marca de asistencia a un partido de futbol femenino: noventa y un mil quinientos cincuenta y tres espectadores vieron el “clásico femenino”.

Por otra parte he leído que una futbolista se presentó al MIR, ganó la oposición y, luego,  renunció a la plaza para poder seguir disfrutando de lo que le gusta: aunque sin dejar de estudiar.; siempre a punto para nuevas oposiciones.

Estos hechos me han movido a tocar un tema importante. Somos herederos de la cultura grecorromana y de su lema “mens sana in corpore sano”; el deporte forma parte de la misma. Los Maristas, me inculcaron  el amor al deporte y he practicado muchos  desde los diez años a los setenta y ocho años. Pare por  una inteligente “maniobra” de mi mujer. Aprovechando una operación quirúrgica en otoño, me pidió que “descansara “hasta que pasara el invierno” Me puse a escribir libros y, sin darme cuenta,  había dejado el “frontón” y los campeonatos.

Uno de los factores de llegar a los noventa y cuatro años en perfectas condiciones físicas y mentales, ha sido ese ejercicio diario  de un par de horas  y de  cuatro o cinco  los fines de semana. Ni los cargos,  ni los viajes,  fueron obstáculo. Y, sin duda, es igualmente saludable para hombres y mujeres. Pero desgraciadamente, el feminismo obtuso se empeña en la “igualdad” en todo. Realidad inexistente y falsa por esencia.  No pueden valer las mismas reglas en el juego,  ni en los “contratos”. Además sería injusto.

El varón puede “llenar su vida” lo mismo siendo profesional del deporte si no lo es.  ¡La mujer, no! Lo  que más llena la vida del ser humano –hombre o mujer—es la “elección de estado”. Y con las leyes  que rige el deporte la mujer no puede realizar esa faceta fundamental de su vida. La edad óptima para la “maternidad” es precisamente, la que dedica al “deporte profesional”. Lo cual es casi un crimen contra la mujer. El gran fallo es  inseparable de la Sociedad atea y agnóstica madre de todos los absurdos pues sus leyes no tienen por finalidad la “Justicia”, sino la protección del “becerro de Oro”.  Tanto a legisladores como a los “creadores de opinión” tienen un solo señor: Don Dinero,  a quien sirven con todo celo.

Las consecuencias son palpables. Hemos conseguido una sociedad sin alma, donde el hombre  solo juega un papel: ¡proveedor de la  Hacienda estatal!

Este artículo será inútil, y no tendrá ninguna consecuencia pero quedará  como testimonio de protesta de un verdadero feminista.

¡Pobres mujeres!, víctimas de la política de esas viragos que presumen de mujeres y no lo son… No digamos los hombres “feministas” que les siguen y apoyan .Si tuvieran dos dedos de frente y un gramo de inteligencia y amor verdadero a la mujer cambiarían totalmente  las normas que rigen el Deporte femenino.

Y lo  siento porque las difaman y las humillan, con los hechos y con las consecuencias de los mismos. Como ejemplo. Me llama un lector y sin darle importancia m pregunta: ¿Qué te parece este comentario que oí en un bar: “Los deportes “profesionales femeninos”  son un vivero de lesbianasMe quedé de una pieza. Mi respuesta fue: no tengo la menor idea del tema…Hablar del deporte de las mujeres es un tema nada habitual, pero nunca había oído nada parecido. Me picó la curiosidad y empecé  a  informarme.  Pronto averigüé la razón de la pregunta que me habían hecho. Las dos futbolistas españolas  más carismáticas,  tienen su “parejita femenina”,  otras estrellas del futbol femenino mundial, también  y ¡lo peor!, gracias a su prestigio  son  agentes muy efectivos de la LGTBI…

O sea,  la pregunta  tenía su parte de razón. Aunque no creo que sea lo habitual, a pesar de las leyes que rigen en el deporte femenino, se prestan a facilitar el hecho;  y probablemente, más de una ha caído en la trampa de la sodomía por  su culpa.

Las mujeres deben poder vivir su feminidad en la edad más apropiada para casarse y tener hijos,  o sea, mientras son profesionales del deporte. Mantener la situación actual es una especie de “crimen” irracional contra ellas y urge resolver el problema. . Responsabilidad del feminismo auténtico, el que sabe que el hombre y la mujer, “tienen los mismos derechos, pero no son iguales”.

Y si esto no se entiende la inteligencia brilla por su ausencia.

No me queda tiempo ni espacio para  resaltar el mérito de las mujeres deportistas. El de esas chicas de los pueblos, niñas que sacrificar su tiempo de “diversión” natural  para hacer diariamente decenas de kilómetros   cuatro veces a la semana para entrenar en los clubes de  ciudades más importantes, y durante años. Y hablo con conocimiento de causa. Tengo una nieta en la Liga Iberdrola, que --desde los diez años-- durante cinco hizo sesenta kilómetros,  cuatro días a la semana. Otro año hizo trescientos Km  (mil doscientos a la semana)  y trescientos más cuando preparaban encuentros… de la “selección catalana”) hasta que ficho por la Real Sociedad. Y terminando el bachillerato con nota alta. Y la carrera superior con veintiún años en Vitoria, viviendo en San Sebastián… Eso es responsabilidad.