La odisea acaecida durante el desarrollo del modelo de submarino español S-80 no puede pasar desapercibida a los patriotas.

El conglomerado de enemigos históricos así como los ignorantes en Historia de España dirán sin dudar que los problemas surgidos son la viva muestra de que somos unos chapuzas, pero si investigamos un poco sobre el periplo de nuestro moderno proyecto para la Armada, nuevamente encontramos la inequívoca sospecha de la traición.

¡Juzgue el lector los hechos!

La entrega del primer submarino S-80 estaba prevista por Navantia (su empresa constructora) para 2012. Sin embargo, pronto apareció el primer revés a nuestro proyecto nacional al encontrarse un grave problema de exceso de peso de aproximadamente 100 Toneladas que hizo retrasar la entrega para el año 2015.

¡Qué infortunio del destino! ¡Qué serendipia funesta! ¿Cómo es posible que unos ingenieros náuticos se equivoquen en lo que precisamente ha de ser su primera preocupación?: ¡la flotabilidad!

Rápidamente la prensa internacional y “nacional” dio cuenta de lo sucedido y La Vanguardia publicaba información sobre el “error” cometido al relatarnos que en un artículo de la BBC (British Broadcasting Corporation) se afirmaba que un exfuncionario español había comunicado a la Associated Press (un medio de comunicación estadounidense) que alguien puso un punto decimal equivocado y que nadie puso atención al revisar los cálculos.

¿Quién es este misterioso ex-funcionario?, ¿el encargado de revisar los cálculos?, ¿el que cambió o puso el punto decimal?, ¿un obediente traidor al servicio de las logias?... a ver si algún día la Associated Press, la BBC o La Vanguardia nos lo cuentan y ya de paso que nos aclaren si las declaraciones del ex-funcionario fantasma fueron hechas antes o después de que los ingenieros náuticos encargados del proyecto encontrasen el error. ¿Por qué motivo un ex-funcionario retirado iba a dar información a un medio norteamericano y no a un medio nacional? ¡Qué curioso que cuando España proyecta novedosos ingenios nacionales los hechos incongruentes que los entorpecen permanecen tras un velo oscuro! Tras detectarse el problema, los ingenieros españoles determinaron que para corregirse el error con el exceso de peso había de aumentarse la eslora del submarino en 10 metros, pero dichos ingenieros o quizás alguien en un sillón de algún ministerio decidió enviar los planos del submarino a EE.UU. para que unos asesores externos y la Armada norteamericana examinasen también el problema. ¿Por qué se decidió enviar los planos del submarino al extranjero? ¿Necesitaba España el diagnóstico de un problema que ha de reservarse al ámbito nacional cuando de lo que estamos hablando es de la construcción de un submarino que incorpora grandes y fabulosas novedades? ¿Se enviaron por falta de confianza? ¿Se puede hablar ya de traición? ¿Quién a estas alturas puede seguir creyendo que los EE.UU. son o han sido alguna vez unos aliados de fiar?

El coste del asesoramiento de nuestros “amigos” norteamericanos ascendió a 14 millones de euros y para colmo, su dictamen fue la confirmación del problema detectado y de que la solución planteada por los españoles era correcta. Es decir, que les pagamos una millonada para que nos diesen una palmadita en el hombro y nos dijesen que nuestros ingenieros náuticos, ahora sí, habían hecho su trabajo bien.

El lector, sin duda, podrá ver en este hecho comentado un escandaloso fraude, pero la verdadera traición no reside en el pago por un asesoramiento que no tuvo utilidad alguna, sino en el hecho gravísimo de que la U.S. Navy y General Dynamics-Electric Boat tuvieran acceso a los planos de nuestro submarino.

Tras el asesoramiento foráneo, todo se dispuso para aumentar el tamaño del submarino pasando de 70 a 80 metros, pero la Armada española se encontró con un nuevo problema ya que el muelle de la base naval de Cartagena se quedaba corto para su construcción al medir 78 metros, de modo que para acondicionar el muelle se invirtieron otros 16 millones de euros.

¡Qué maldita sucesión de tropiezos! Este nuevo inconveniente provocó otra vez los ataques de los dueños de la prensa “nacional” e internacional, así como que Navantia pospusiese su entrega para 2022, aunque ahora ya se dice que para el 2023 debido a los retrasos derivados de los cierres, restricciones y confinamientos gubernamentales dictados por los mismos amos de la prensa.

Durante este largo proceso de superación de las dificultades encontradas, ahora nos enfrentamos a otro problema serio debido a que los sucesivos imprevistos han generado un sobrecoste que hace que cada submarino casi alcance el precio de 1.000 millones de euros y en total, por los cuatro submarinos previstos, se llegue al coste desorbitado de 3.907 millones de euros, casi el doble del presupuesto inicial estimado en 2.132 millones. Esto hace que el submarino español sea caro para competir en ventas. Algo que tampoco ha pasado desapercibido para nuestros “admiradores” extranjeros.

Al vulgo ingenuo y bonachón se le ha hecho creer desde hace ya muchos años en los cúmulos de errores y por tanto, sigue pensando que las autoridades y expertos “nacionales” son inútiles cuando otros podrían pensar que son claramente traidores. Siempre resulta más fácil diluir la culpa en el error humano fortuito o chapucero que señalar a traidores que siempre habría que buscar y perseguir.

Como ya se ha comentado con cada nuevo revés, la prensa internacional (The New York Times, The Guardian, BBC, La Stampa, Clarín, etc.) muy probablemente siguiendo el plan, se burla y desprestigia a España induciendo a pensar al extranjero y al español cándido y adoctrinado que somos unos torpes o unos chapuzas.

El odio que contra España permanece desde las más altas esferas que dominan el mundo se plasmó en los titulares de la prensa mundial. The New York Times lanzó su ataque afirmando que el proyecto español estaba plagado de problemas de ingeniería. The Guardian fue más contundente al sentenciar que el costoso intento de España de modernizar su Marina había fracasado. Una declaración que se podría interpretar como la constatación de que su plan ha triunfado. Además, en ese mismo artículo The Guardian se jactaba de que divertimos a los diplomáticos rusos. Esta última afirmación se debió a que el embajador ruso en la ONU Dmitry Polyanskiy escribió un tuit en el que también se mofaba de España: “¡Interesante cadena de errores de cálculo! Nunca imaginé que esto fuera posible en una Armada moderna”.

La prensa “nacional” no escapa a los tentáculos del contubernio y obediente también a las directrices que muy probablemente se gestan desde los salones ajedrezados, lanzaron sus rótulos hablando de desastre y escándalo nacional,… les faltó hablar de tragedia. La realidad es que son ellos junto a los que ponen las zancadillas gubernamentales a los célebres proyectos nacionales, la verdadera y cancerígena tragedia nacional que impide progresar a nuestra querida España vilipendiada por los enemigos de fuera y los traidores de dentro.

¿Ya nadie se acuerda del satélite construido totalmente con tecnología española con un coste de 200 millones de euros y sin cobertura de seguro que fue lanzado por nuestros “amigos” franceses y que se perdió en el espacio?

¿Se llegó a lanzar o fue un señuelo? ¿Se saboteó? ¿Quién cruzó los cables del cohete francés para que éste se desviara de la órbita prevista y el satélite se perdiera? ¿Se apoderó alguien del satélite? ¿Están copiando nuestra tecnología nuestros “colegas” franceses? ¿Por qué la prensa internacional y/o “nacional” no acusó a los franceses de chapuceros? ¡Qué asombrosos dobles raseros! ¿O es que es a la prensa a la que se le cruza los cables?

El submarino español S-80, renombrado como S-80 Plus tras tener cambiar su tamaño, sigue contando con una serie de novedades que aun todavía pueden resultar competitivas en el mercado.

Este submarino puede permanecer largos periodos de tiempo bajo el agua sin visitar puerto, lo que le da una gran autonomía equiparándose en esta característica a los submarinos nucleares. Así mismo, el sistema de propulsión independiente de la atmósfera (AIP) le permite obtener energía eléctrica a cualquier profundidad. Su sistema de pila de combustible combina H2 y O2 generando energía y produciendo agua. Además, tiene un sistema integrado de combate: torpedos pesados, minas, la capacidad de lanzar misiles tácticos (algo que sólo tienen los submarino nucleares de la OTAN), etc.; un sistema integrado de comunicaciones avanzado y un sistema integrado de control de plataforma que permite a la tripulación el manejo del submarino de forma local o remota (navegación, propulsión, etc.). Tiene sónares SAES con gran capacidad de escucha, radar e infrarrojos; una firma acústica y magnética muy reducida lo que le hace más indetectable. Su tripulación es de las menos numerosas con 32 tripulantes +8 adicionales frente a otros de su categoría y tamaño que cuentan con el doble aproximadamente.

Éstas y otras características varias hacen que el submarino español S-80 Plus se coloque en la avanzadilla de la tecnología submarina. Sin embargo, habiéndose producido estos “errores” e idas y venidas de planos, no nos resulta extraño que casualmente Rusia ya esté construyendo modelos muy parecidos y que ya tenga pedidos apalabrados para la Marina Real marroquí.

Los sucesivos retrasos y encarecimientos pueden suponer que Navantia no encuentre compradores para el submarino español. De hecho, Canadá ya ha decidido alargar la vida de sus submarinos, Holanda no los quiere comprar porque todavía no se han probado, Noruega y Turquía han comprado submarinos a Alemania y Australia a los franceses.

Como colofón al peregrinaje del S-80, los dos primeros submarinos que Navantia va a entregar a la Armada española, el S-81 Isaac Peral y el S-82 Narciso Monturiol, no contarán con el sistema AIP y tendrán que adaptarlo posteriormente, según lo estimado en 2029 y 2031 lo cual supondrá más gastos. Si no hay nuevos y sorprendentes reveses, el S-83 Cosme García y el S-84 Mateo García de los Reyes sí que contarán con ese sistema y se estima que estén para el 2026 y 2027.

Veremos a ver qué final se les asigna a los submarinos españoles S-80 Plus en el futuro próximo. En cualquier caso, desde toda perspectiva crítica se nos achacará atraso, envidias, incompetencia y una larga lista de infamias cuando en realidad todo ello podría obedecer simplemente a que la traición a España es la consigna permanente de las logias del país.