Estamos viviendo los peores tiempos de la Humanidad, no en el sentido catastrófico apocalíptico,  sino en el  práctico y pragmático. Como tienen las riendas del poder mundial está en manos de unos auténticos hijos de Satanás, con su organización bimilenaria han  que han conseguido volver loco al pueblo poniendo al frente de los gobiernos a dirigentes políticos descerebrados. España es el mejor ejemplo, pero si siguen un poco la política mundial verán que  la gente cuerda escasea. Basta ver las leyes que van saliendo de los parlamentos o de las instituciones “mundiales” como la ONU, la UNESCO,  la OMS, etc.

Hoy un diario digital fiable dedica un artículo a lo que está ocurriendo en Inglaterra donde una matrimonio  mete al Gobierno en el juzgado por la ideología “trans” y los efectos de confusión que produce en su hijo de seis años   en su clase  que un chavalín viene, un día “niño” y, al otro,  de  “niña”.  Que los estudiantes entran indistintamente  en los baños del sexo contrario. Los padres del niño acusan al Gobierno de no proteger a los niños frente a las aberraciones de las escuelas “transgénero”

Y tienen toda la razón del mundo. Hace ochenta años los “estibadores del puerto” eran hombres fornidos que descargaban los barcos “a  pulso”…Eso me servía para ilustrar a mis alumnos de que a los diez años, o…  a los catorce, no pueden cargar cien kilos como si fuera   la bolsa del pan, alago que un estibador lo hacía sin enterarse. La mente de un niño no es “estibadora” frente a la sexualidad. Su mente queda aplastada ante ciento cincuenta kilos de “peso moral” cuando apenas puede llevar la cartera de los libros. Los Gobiernos son auténticos criminales y asesinos de las almas.  ¿Qué le sucedería a un adolescente normal,  trabajando de estibador  en el puerto ocho horas al día? Lo habríamos desgraciado el cuerpo para toda su vida.

Sólo a obsesos sexuales y mentes degeneradas previamente por los vicios más asquerosos se les ocurre eso de la educación “trans”. Ellas son rameras de vocación y ellos, tienen idéntica  vocación en masculino.

Es admirable que sean los matrimonios cristianos quiénes se enfrenten a los Gobiernos peleles cuando deberían hacerlo quienes tienen más fuerza y más poder tanto material como  espiritual, además de mayor obligación de plantar cara.

 

Luego alguno puritanos se quejan de que nuestra forma de atacar nos merma el crédito porque somos –a su entender--  bastante “bestias” en el empleo de una dialéctica agresiva.  No entienden que estamos de vuelta después de tantas décadas de batallar contra ellos, que conocemos por la práctica la diferente eficacia de las “acciones” en comparación con las palabras melifluas del diálogo y el consenso  claudicantes siempre. Así hemos ido perdiendo terreno hasta convertir España de Nación católica en una nueva Patria sin Fe ni convicciones religiosas. Nací el día de la fiesta de San Vicente de Leríns –aunque esa festividad quedó eclipsada por celebrarse ese mismo día el de Nuestra Señora Auxiliadora—y ese gran santo ha guiado mi fe con la sentencia que durante siglos ha tenido la Iglesia como “norma infalible” de “lo católico”. Supongo que mis lectores la conocen todos: Hay que considerar creencia católica  “aquello que ha sido creído en todas partes, siempre y por todos”… ( “quod ubique, quod semper, quod ab ómnibus” creditum est).

Como ven lo católico tiene tres condiciones  infalibles si van todas juntas: “en todas partes, siempre y por todos”. Y así fue siempre hasta que unos “manipuladores de la moral, del dogma y del culto” impusieron a un pueblo olvidado ya de su Fe, que el nuevo credo y único era el que la minoría  MODERNISTA, ha dicho que debe imperar.  Por eso, como yo tenía claro lo que la Iglesia había dicho siempre, el Vaticano II, y si bien me “cabreó de lo lindo” mientras los periódicos difundían las “burradas”— en la basílica de San Pedro -- si asnadas muchas de ellas— luego me lo tomé con filosofía y seguí yendo a la misa tridentina a pesar de las “excomuniones” que nos lanzaban los pretendidos intérpretes del Vaticano II, y añorando los tiempos en que los sacerdotes eran ministros de los Sacramentos, no “asistentes sociales”…

Las consecuencias de un Concilio que “no fue dogmático” sino “disciplinario” y tenía como misión adaptar lo que n o suponía cambio --ni en el dogma ni en la moral, ni en el culto—a los tiempos modernos. y resultó que es el único Concilio que se cita como base de nuestra Fe, de nuestra moral y de nuestro culto.

La Iglesia tendría que haberse puesto frente afrenta los hijos de Satanás que se han metido en lo que no tienen la menos autoridad. Y se limitan dialogar  y consensuar cuando Nuestro divino Maestro  encargó a sus apóstoles: “enseñar”, “predicar” y “bautizar”. He leído y releído el Evangelio hasta el punto de que mis notas ya no me dejan ver lo impreso… y en ninguna página he podido hallar eso de “Id y  ‘dialogad’ ”

Lo mismo diría  nuestras Altas Instituciones  empezando por la Corona y siguiendo por el Ejército…En qué se parecen los Reyes Católicos o los Austrias, a los Tercios y a los conquistadores? ¿Dónde está la “espada y la Cruz”?

Volviendo al tema de los padres del niño inglés. No les quedó más remedio que cambiar de escuela. Y pregunto: ¿Eso es la “divina Democracia? ¿Dónde están los  sacerdotes de esa  maravillosa invención satánica –he demostrado que lo es, con argumentos  irrefutables, en una charla publicada--? O sea que todas las maravillas sobre la Libertad, la Verdad y la Paz de los eminentes profetas que nos hablaban durante el Régimen del 18 de julio, ¿era puro camelo? Siempre he tenido sentido del humor, gracias al cual he soportado los más duros palos de la vida, pero en este caso llevo cuarenta años riendo a cuenta de los demócratas “de toda la vida”.

 Otra gran lección de democracia que nos dan los padres del niño, cuando van a protestar a la directora su respuesta es pura democracia: “Si no hago lo que mandan podría perder el trabajo” ¡Viva la Libertad Democrática!