Carolina Bescansa, diputada en el Congreso por Podemos, ha hecho unas polémicas afirmaciones. La dirigente política indicó que, si solo votaran los ciudadanos menores de 45 años, Pablo iglesias sería el actual presidente del Gobierno.

 

Las declaraciones de Carolina Bescansa han provocado un buen revuelo en las redes sociales. No es extraño, ya que las ideas que pueden extraerse de la misma son muy llamativas.

 

Podría pensarse que la actual diputada tenía el objetivo de indicar que los mayores de 45 años no deberían poder votar, pues el ejercicio del derecho de sufragio activo de ese colectivo es, para Carolina Bescansa, la causa del bloqueo parlamentario actual, siendo cierto que, hablando conforme a las estadísticas, las personas menores de 45 años no constituyen la mayor parte del electorado en España.

 

Lo gracioso es que, entendida en sentido contrario, la afirmación de Carolina Bescansa implica que, si los ciudadanos menores de 45 años no pudieran votar, teóricamente, Pablo Iglesias no sería diputado o lo sería pero con pocos escaños en el Congreso para Podemos. Es algo lógico que pueda pensar eso partiendo de la teoría sobre los 45 años de edad, cuyo cumplimiento parece incluir una transformación ideológica en las personas, que pasan de ser de Podemos a ser del PP o del PSOE.

 

Debe tenerse presente que el ordenamiento jurídico español establece el derecho de sufragio, igual, directo y secreto para todas las personas indicadas por las normas aplicables. La Constitución Española habla de esta facultad y la reconoce como un derecho fundamental.

 

Ciertamente, Carolina Bescansa no dijo una mentira, pero Podemos no debe echarle la culpa de su situación política a las personas que no entran en sus parámetros ideológicos por elementos tan poco relevantes como la edad. La razón es muy sencilla, pues así se puede fomentar una discriminación por las ideas políticas.

 

Si la formación de Pablo Iglesias desea tener un mayor éxito electoral, sus miembros tienen que actuar de otro modo. Deben procurar ser coherentes y no cometer los errores que los partidos políticos tradicionales han cometido en diversas ocasiones.